Barenboim: «Decir que la educación musical cuesta demasiado es demagogia»

El pianista y director de orquesta Daniel Barenboim./Ángel Díaz (Efe)
El pianista y director de orquesta Daniel Barenboim. / Ángel Díaz (Efe)

El director de orquesta homenajea a Claude Debussy en su centenario con un disco y conciertos en solitario y con la Staatskapelle Berlin

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Cuando hace cuatro años Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942) propuso a los gestores de la Staatskapelle Berlin que quería dedicar 2018 a Claude Debussy, no se sorprendieron. Tampoco los músicos de la orquesta berlinesa. Hace 25 años que el director arriesga con sus propuestas. «Entre 1933 y 1989, esta orquesta no tuvo contacto con otras culturas (musicales)», explica el maestro. Desde su llegada, ha quitado «el polvo» a ese «precioso mueble» con obras de música más contemporánea -mucho de Elliott Carter- y de otros autores no alemanes. Por eso, la propuesta de conmemorar al compositor francés cuando se cumple un siglo de su fallecimiento fue acogida con agrado. «La clave del éxito ha sido la curiosidad», añade Barenboim. «Gracias a esto han llegado donde están», argumenta el director, que no oculta su divertimento con esta apuesta, incluso en los ensayos.

Cuenta Barenboim que durante los ensayos de 'La Mer' se percató de cómo sus músicos estaban captando la esencia del compositor (Saint-Germain-en-Laye, 1862 - París, 1918). El día del ensayo general, la Staatskapelle Berlin la tocó a la perfección. Pero el director argentino, español, israelí y palestino quería más. «Les dije que la habían tocado en alemán. Ahora tenían que tocarla en francés», cuenta el maestro con media sonrisa sobre la obra de un compositor diferente que mostrarán en la capital alemana y en Viena.

Es, según Barenboim, el padre del modernismo musical. «El creador de una nueva manera de pensar con sonidos musicales y, por tanto, de una nueva estética y una nueva gramática. No deben utilizarse ideas tradicionales de clasificación para encasillar algo que busca escapar de esas mismas ideas. Reconózcase a Debussy por lo que es», decía de sí mismo el compositor. Un Debussy al que el propio Barenboim homenajea con un disco para piano solo.

Un trabajo que recoge obras como 'Estampes', 'Clair de lune' o el primer libro de 'Preludios', grabado en 1998 en el Institut Pere Mata de Reus (Tarragona) y que estaba inédita. El resto del trabajo -editado por Deutsche Grammophon- fue grabado en Berlín en otoño pasado. Barenboim ha presentado ya 'Claude Debussy' en Oviedo y Madrid, y cerrará la minigira española en Barcelona el próximo viernes. Unos conciertos donde ha destacado la presencia de público joven, cuando el mundo de la música clásica teme que en un futuro a medio plazo no haya tanta afición.

Un temor para el que Barenboim tiene un antídoto: educación. «La música permite unir lo racional con lo emotivo. El estudio de la música es imprescindible para el desarrollo del cerebro de un niño. El problema es que no hay educación», incide Barenboim. «¿Cómo van a ir a un concierto si no saben lo que es? Es fundamental la educación musical. Y decir que cuesta demasiado es pura demagogia», añade el maestro, que también carga contra el abuso de internet. «Confunde información con educación y no lo es. La educación es adquirir esa información y procesarla», añade el premio Príncipe de Asturias de la Concordia de 2002 junto a Edward Said.

Jerusalén

Un galardón que recogió por su implicación en el proceso de paz en Oriente Próximo, como la creación de la West-Eastern Divan Orchestra, que une a músicos palestinos e israelíes. Un lugar -Barenboim emigró en 1953 desde Argentina- en el que cualquier movimiento puede alterar el frágil equilibrio. El último tsunami lo provocó Donald Trump al anunciar que trasladará la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv a Jerusalén. «Todos los presidentes, tanto demócratas como republicanos, han prometido lo mismo. Queda por ver si Trump lo hará», señala Barenboim, que defiende la solución de dos Estados. «Pero al otro Estado (a Palestina) habrá que reconocerlo», apunta.

Más cauto se muestra con la situación de Cataluña: «No conozco todos los detalles para dar una explicación. Solo sé que fue un desastre como se manejó todo».

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