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Muere Leonard Cohen a los 82 años

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Leonard Cohen. / Efe | R. C.

  • Recorrió el mundo a la búsqueda de su propia melancolía y emergió como la voz sublime y espiritual de su generación

Leonard Cohen, fallecido hoy a los 82 años, recorrió el mundo a la búsqueda de su propia melancolía y emergió como la voz sublime y espiritual de su generación.

Ganador del Premio Príncipe de Asturias 2011 y más conocido por su enorme legión de admiradores como cantante y compositor, Cohen entró a la industria musical relativamente tarde y fue primero poeta, una solitaria vocación que encajaba en su personalidad de callado y frecuentemente deprimido chico de Montreal.

Pero Cohen, que luchaba con su pánico escénico incluso en la cima de su carrera, grabó algunos de los más críticamente aclamados, aunque no siempre comercialmente lucrativos temas del siglo XX, incluidos 'So Long, Marianne' y 'Suzanne', inspirados en dos de las muchas mujeres que se convirtieron en sus musas, además de la religiosamente entonada y frecuentemente interpretada 'Hallelujah'.

"Con profundo dolor informamos que el legendario poeta, compositor y artista, Leonard Cohen ha fallecido. Perdimos a uno de los más reverenciados y prolíficos visionarios de la música", dice un comunicado de su publicista colgado en la página en Facebook de Cohen este jueves. "Leonard Cohen fue un músico sin igual, cuya obra asombrosa y original había alcanzado a generaciones de fans y artistas", ha dicho por su lado su sello discográfico, Sony Music.

"Su extraordinario talento tuvo un impacto profundo en su número incalculable de cantantes y compositores, y sobre la cultura en general", ha comentado la Academia de los Grammys, que le había otorgado en 2010 un premio especial por toda su obra. Por su parte, el alcalde de Montreal, la ciudad natal de Cohen, Denis Coderre, ha anunciado la colocación de las banderas a media asta en el edificio municipal.

Amantes de la música se han congregado delante de su casa, en el corazón del distrito de Plateau Mont Royal de la ciudad canadiense, donde encendieron velas y cantaron algunos de sus éxitos. "La música de Leonard Cohen era como ninguna otra y trascendió las generaciones", ha expresado el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, también originario de Montreal.

Más cómodo en soledad

Nacido en una próspera familia judía que fundó sinagogas en Canadá, Cohen fue celebrado como uno de los grandes literatos de todos los tiempos en su país natal, pero pasó su vida adulta constantemente en movimiento, tanto geográfica como espiritualmente.

Comenzó su carrera musical en los años 60 en Nueva York, donde alternó con artistas de vanguardia como el pintor Andy Warhol y con el líder de Velvet Underground, Lou Reed, quien presentando al canadiense en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 2008, dijo: "Somos muy afortunados por vivir al mismo tiempo que Leonard Cohen". Sin embargo, Cohen, por temperamento, estaba mucho más cómodo en relativa soledad. Paso años decisivos en la isla griega de Hidra, donde pudo escribir a prudente distancia del mundanal ruido y pasó el capítulo final de su vida como un monje budista Zen en un monasterio cercano a Los Ángeles.

Cohen describía su trabajo como confesional, pero de una manera que le permitiera explorar sus pensamientos más que introducirse en ellos. "Nunca pensé que fuera realmente alguien importante. Por ello el trabajo que tenía delante era solamente cultivar este pequeño rincón del campo del que creía conocer algo, que tenía algo que ver con introspección sin auto-indulgencia", confesó a un locutor radial canadiense, Jian Ghomeshi, en 2009.

Cohen mantuvo una larga fascinación con lo espiritual, considerándose judío, aunque se consagró al budismo y estudió con un gurú hindú. Pero Cohen -entre cuyos álbumes se incluye 'Death of a Ladies' Man'- también fue famoso por su propensión al sexo, viviendo con numerosas mujeres, y escribiendo 'Chelsea Hotel No. 2', sobre su relación con Janis Joplin en la famosa dirección bohemia neoyorquina.

Había publicado su último álbum el mes pasado. Titulado '"You Want It Darker', Cohen refleja en él generosamente su propia mortalidad.