Mónica Francés navega entre metáforas y música

Mónica Francés, ayer, en la Casa de los Tiros.
Mónica Francés, ayer, en la Casa de los Tiros. / FERMÍN RODRÍGUEZ

Francés emergió y a los pocos versos ya estaba surcando las notas de Hernández

JOSÉ I. CEJUDOGRANADA

Quienes han seguido la trayectoria artística de Mónica Francés afirman que siempre ha cultivado su escritura de una forma «clandestina». Ayer pudo exhibirla sin miedo en el ciclo 'Poesía en el jardín'. Su voz íntima envolvió a los presentes en curiosidad por su obra, que se puede considerar reciente al menos en publicación.

El público recibió a la artista con aplausos cálidos. Francés es bien conocida entre los círculos artísticos y culturales de la ciudad por su interés y participación en distintos campos. Pese a ello, su primer libro de poemas 'Dime Lo' no vio la luz hasta 2016. Parte de ese repertorio fue el que presentó ayer en un espacio envidiable.

Lo hizo junto al pianista Jesús Hernández. No fue su primer espectáculo juntos y tampoco será el último. Iniciado en la música clásica, Hernández fue derivando poco a poco hacia el jazz y el flamenco, ambos muy presentes anoche. Francés emergió y a los pocos versos ya estaba surcando las notas de Hernández. Su voz acercaba y su escritura era original, jeroglífica por momentos. Parecía por momentos que usara las notas del piano como impulso para saltar, para golpear al oyente en la recitación. El ritmo variaba conforme se sucedían las metáforas de una artista cargada de significados ocultos.

El primer poema fue recibido con tibieza. El micrófono no parecía querer acompañar la velada, lo que generó molestia en la audiencia y probablemente incomodidad en la oradora. Ella seguía lanzando sus propias preguntas, íntima y mística, al aire del Realejo. No se detuvo hasta una primera pausa que aprovechó para incitar a los espectadores a convertirse en narradores y a convertirla a ella misma y a su acompañante musical en personajes de una obra. Se aproximó con humor a un público hasta entonces más bien distante y este lo agradeció con risas y aplausos.

Francés continuó la noche con más complicidad con el público y con un muy buen acompañamiento de Jesús Hernández, que no disimulaba reminiscencias flamencas mientras hacía alarde de recursos. Cuando introdujo 'Ellos sueñan' los problemas con el micrófono parecieron subsanados. La poeta supo ceder espacio al músico. Por un momento sólo existieron sus manos, más iluminadas que el rostro.

Entonces las notas se detuvieron. Fue cuando Francés y Hernández comenzaron un diálogo entre ambos, de versos e inquietudes comunes. Sin notas, sólo el silencio acompañaba. El telón lo bajó una improvisación entre ambos, un placer mutuo, con el poema 'Dime Lo'.

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