«Lo mejor de ser solista es poder mostrar tu forma de sentir»

La bailaora Lucía Guarnido actúa hoy en el Corral del Carbón./R.I.
La bailaora Lucía Guarnido actúa hoy en el Corral del Carbón. / R.I.

Lucía Guarnido | Bailaora

JORGE FERNÁNDEZ BUSTOSGRANADA

Esta noche ocupará las tablas del Corral del Carbón la bailaora y coreógrafo granadina Lucía Guarnido con una 'suite flamenca', un baile sin argumento, tan sólo por el placer de bailar. Después de haber estado en el ballet de Eva Yerbabuena y en el Ballet Andaluz de Flamenco, esta bailaora se traslada desde Sevilla a Madrid para emprender una carrera en solitario. Ahora, además de sus montajes y actuaciones, regenta la escuela que lleva su nombre en el centro de Granada.

-En varias ocasiones ha estado en el Corral del Carbón. La última de ellas en 2010. ¿Qué se siente al regresar a este escenario?

-Tenía muchas ganas de volver a este ciclo. Ésta será la quinta vez que participe en él y la verdad es que estoy deseando bailar de nuevo en este monumento tan granadino y con tanta magia. Es un sitio perfecto para hacer flamenco.

-¿Qué podremos ver esta noche?

-Se podrá ver un espectáculo de flamenco sin más, al natural, sin más trasunto, muy apropiado para este entorno, en el que interpretaré tientos tangos, mirabrás con bata de cola y soleá por bulerías, todo ello intercalado con números musicales de los artistas que me acompañan.

-¿Es preferible el baile por el baile o ceñirse a un guión?

-Depende de la ocasión y también del momento personal del artista. Yo, por ejemplo, en esta ocasión voy a ofrecer una 'suite flamenca', como lo he llamado, porque me parece lo más apropiado para el Corral del Carbón y porque es lo que me apetecía hacer en este momento. En un teatro mi propuesta es otra. Lo importante es saber adecuar tu propuesta al entorno en el que la vas a ofrecer.

-Hace diez años decidió emprender una carrera en solitario. ¿Qué ventajas tiene?

-Yo no hablaría de ventajas e inconvenientes, sino de momentos personales y profesionales y de evolución en el camino del arte. Empecé bailando en compañías muy potentes siendo muy joven. Hace diez años decidí empezar yo sola y me trasladé desde Sevilla a Madrid. Lo mejor de ser solista es poder mostrar tu forma de sentir en tus trabajos a un público que quiere verte, que te sigue y que se emociona contigo. También es un duro camino, pero es satisfactorio andarlo si te ves crecer y te gusta lo que haces.

-¿No tiene tentación a veces de formar compañía?

-Ahora mismo no. La maternidad, mis espectáculos y dirigir mi propia escuela no me lo permiten. Pero cada vez me dan más ganas de hacer algo (no tiene que ser compañía propia), para que mucha gente joven que está bailando bien, alumnos con mucho potencial y con, por desgracia, pocas oportunidades interesantes, puedan desarrollar ese talento haciendo cosas diferentes, más elaboradas, que se vean siendo parte de un proyecto algo más complicado, donde intervenga la coreografía, la dramaturgia, la puesta en escena... Formar parte de una compañía es una experiencia muy enriquecedora, de la que se aprende mucho para luego hacer tus propios espectáculos, pero por desgracia no es fácil y menos ahora.

-Como profesora de baile que es con muchos años de experiencia, ¿tiene algún consejo que trasmitirle a los jóvenes bailaores que le siguen?

-Mi consejo principal es que hagan lo que les guste y sean fieles a su forma de sentir el flamenco. Que se sientan libres y que no tengan miedo, siempre desde el compromiso, el conocimiento y el respeto, no a lo loco y sin criterio. Y también que perseveren y estudien, que trabajen, que se encierren en el estudio y que no se conformen con lo que ya saben hacer. Que piensen que siempre estamos aprendiendo. Que tengan claro que si no le echas agua, la flor se marchita.

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