La mejor asignatura del Albaicín

Dos alumnos del instituto interpretan una obra de teatro en la calle./RAMÓN L. PÉREZ
Dos alumnos del instituto interpretan una obra de teatro en la calle. / RAMÓN L. PÉREZ

Los alumnos convierten las plazas del barrio Patrimonio de la Humanidad en aulas | La jornada 'A la luz de la luna' ofreció pasacalles, conferencias, exposiciones, visitas guiadas, fotografías, proyecciones y conciertos

Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGRANADA

«La que hemos liao». Una profesora del IES Albayzín se lleva las manos a la cabeza. Entre cansada, feliz y escandalizada muestra en su teléfono las fotos del pasacalles que ha roto el silencio de la tarde del Albaicín. Todos los alumnos, los profes, los cabezudos, la música, los colores, la juventud sí; pero también un proyecto didáctico, la educación de los valores, el esfuerzo y un instituto que recibe el nombre de IES Albayzín y devuelve al barrio Patrimonio de la Humanidad ciento por uno.

Convertir el Albaicín en la mejor asignatura es una gran idea. Un barrio Patrimonio de la Humanidad que no deja de moverse es un foco de ideas, un crisol de tendencias, un lugar donde aprender y aprehender. Porque el Albaicín, se mueve. Si el colegio Gómez Moreno recorre las calles del Albaicín en son de comparsa para reivindicar el comedor ecológico para sus hijos, la Casa de Porras pide cita para explicar a la junta municipal de distrito que sus talleres se quedan en el barrio Patrimonio de la Humanidad.

Mientras, Plaza Larga ha vuelto a ganar el premio a la mejor Cruz de Mayo y las cámaras mantienen de momento a raya de pintura a los grafiteros. Entre tanto barullo que da vida al viejo barrio, el Instituto Albayzín se sumó ayer viernes con una jornada didáctica que con el nombre 'A la luz de la luna' sirvió para dar visibilidad a su proyecto didáctico. Una gran idea.

Piedras y personas, como les gusta decir en el Albaicín, en este caso estudiantes, recorrieron las calles y monumentos para realizar todo tipo de actividades que, además, fueron participativas y utilizaron las características únicas del barrio para dejarse ver. Que los estudiantes del Instituto Albayzín tomen el barrio es la mejor noticia para dar vida, revitalizar, aprehender con hache de reconocer y hacer suyo un núcleo pendiente de vivir su gran transformación urbana y social, ahora que se busca redactar y aprobar el nuevo Plan Albaicín que debe sustituir al vigente desde 1990. Es la hora del Albaicín.

El plan fue fantástico. El Arco de las Pesas, la Casa Museo Max Moreau y las calles y plazas de Carniceros, San Bartolomé y San Nicolás se convirtieron en escenarios de una idea, «que surge para ensanchar el espacio educativo y potenciar las relaciones con el entorno cercano del centro, a la vez que se visibiliza el excelente trabajo realizado en este instituto», explicaba la dirección del IES Albayzín.

La actividad tiene el respaldo expreso de la Consejería de Educación, quien a través de su delegado en Granada, Germán González, acompañado del poeta Luis García Montero, explicó que «la jornada es una buena oportunidad para conocer el excelente trabajo que los docentes realizan en el día a día de las aulas».

De plazas y alumnos

La jornada arrancó por la tarde. Un pasacalles con su charanga partió desde la sede del propio IES y llenó de zarabanda la tranquila tarde de mayo en dirección a San Nicolás. Los estudiantes, los profesores, los padres y madres, la comunidad educativa del instituto se fue repartiendo para ir preparando sus respectivas actividades mientras en la Casa Museo Max Moreau se inauguraba la muestra de fotos 'Microcosmos del Albayzín', realizada por los estudiantes del ciclo superior de Iluminación. La tarde soleada, tras una semana de tormentas tropicales, era el mejor atrezzo en un barrio diferente, ávido de actividades lúdicas, culturales, didácticas que superen el listón del turismo y la polémica. Del botellón y el arquetipo.

La exposición de fotos no es un asunto menor. La fuerza, las raíces, las venas de este barrio quedan plasmadas en los ávidos ojos de alumnos preparados. Son retratos con garra, escenas cotidianas que solo ocurren en el barrio en el que estudian.

Sobre las siete de la tarde, en Carniceros, se ofrecieron charlas sobre la historia del Albaicín. Desde esta misma plaza partieron también las visitas guiadas a cargo de alumnado. Los recorridos elegidos mostraron los aljibes, las puertas y murallas, el Albaicín cristiano y las leyendas del Albaicín Alto. Vestidos con sus camisetas negras con la imagen y el logo de la jornada, los alumnos acompañaban con sus historias a los grupos que se formaron para conocer el Albaicín. Entonces, uno de los alumnos saca unos folios. Contienen 'La leyenda del Estanque Dorado'. Toma aire y lee en voz alta. Del tirón. Un texto sencillo, elocuente, que explica un trozo de historia del Albaicín que ya nunca se perderá, al menos, por una generación más.

Sobre las ocho de la tarde los alumnos mutaron en actores. El escenario es la Plaza de San Bartolomé, donde se representaron los obras 'Don Sancho en la Ínsula de Barataria' y 'Romeo y Julieta'. Tuvo especial significado 'El rincón del oráculo', organizado por el alumnado de Griego, donde escribieron a quien quiso su nombre en griego y vendieron salaíllas transmutadas en galletas chinas de la suerte, es decir, con un consejo en el interior de los panes como «Habla bien de todo el mundo». «Domina tu carácter».

La poesía es vida

Es el Albaicín, así que hubo un rincón dedicado a la poesía. Los alumnos de 2º de la ESO las titularon 'Tardecitas de poesía', con una selección de versos de diversos autores. Los mayores, los de 4º de ESO, se centraron en un monográfico sobre Joan Manuel Serrat. Y los de 1º de Bachillerato, prefirieron recitar poesía feminista.

La actividad, con el atardecer, se trasladó al Arco de las Pesas, donde se instaló un puesto de venta de postales del Albaicín con fotografías del alumnado. El dinero recaudado fue destinado a un proyecto solidario. Allí mismo, los alumnos inmortalizaron a los visitantes que así lo desearon proyectando sus retratos en la muralla del Arco de las Pesas.

El fin de fiesta llegó a las diez, ya de noche, en San Nicolás, en el patio del cole Gómez Moreno con un concierto interpretado y sonorizado por los estudiantes. Un soplo de aire fresco que ama y ensancha el alma del Albaicín.

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