El luthier granadino Daniel Gil de Avalle, Premio Nacional de Artesanía 2016

El luthier Daniel Gil de Avalle trabaja en una guitarra en su taller del barrio del Realejo. / EFE

El Ministerio de Economía, Industria y Competitividad premia el conjunto de la obra consolidada del maestro guitarrero del Realejo

EFE / IDEALMadrid / Granada

El luthier Daniel Gil de Avalle ha ganado el Premio Nacional de Artesanía 2016 al conjunto de una obra consolidada, que ayer se ha entregado en el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, un galardón que le da «energía» para seguir adelante. El luthier granadino, especialista en la construcción, montaje, mantenimiento, restauración y colección de instrumentos de cuerda frotada y pulsada, considera que el premio le dará mayor «proyección» y la «energía para poder seguir adelante».

En la categoría de producto, que valora la calidad técnica y la adaptación al mercado y potencialidad comercial, ha sido galardonada la ceramista japonesa afincada en Sevilla, Yukiko Kitahara. El premio al emprendimiento ha ido a parar a la empresa madrileña de Rotulación a Mano, el de Promociona para Entidades Privadas a la Asociación de Ceramistas de Cataluña y el de Entidades Públicas a la Fundación Centro Gallego de Artesanía y Diseño.

«Estoy orgulloso de mi oficio y pido a las instituciones que no dejen de apostar por la artesanía»

El objetivo de estos galardones, convocados anualmente por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad a través de la Escuela de Organización Industrial (EOI) y su cátedra Fundesarte, con una dotación económica de 7.000 euros para el ganador y 3.000 para el resto de categorías, es contribuir al desarrollo y la competitividad de las pymes del sector artesano. Incentivar en ellas la innovación, el diseño y su capacidad de adaptación al mercado es también la meta de eta distinción.

Reclama poyo al sector

Gil de Avalle tomó la palabra en nombre de los premiados y manifestó estar «orgulloso» de ser artesano y de pertenecer a la historia de la artesanía y pidió a las instituciones, públicas y privadas, que no dejen de «apostar» y apoyar la artesanía para evitar así la «invisibilidad» al sector.

El director general de Industria y de la pequeña y mediana empresa, Mario Buisán, señaló que estos galardones premian la «excelencia artesanal» y son un motor de visibilidad para el sector y una manera de «prestigiar» las empresas artesanas españolas. Buisán hizo hincapié en la evolución los productos con calidad e innovación de este sector, ante un mercado cada vez más «exigente» y «selectivo».

La secretaria general de Industria y de la pequeña y mediana empresa, Begoña Cristeto, clausuró el acto poniendo de manifiesto que «las pymes son el verdadero motor de la economía española» y ha destacado que la artesanía da empleo a 125.000 personas y representa un 0,4 por ciento del valor añadido bruto.

Cristeto resaltó la apuesta de los artesanos por un producto de «calidad, que pone en valor lo único» y ha destacado el incremento en el proceso de internacionalización que vive. «La artesanía representa la tradición, el hilo conductor de nuestra historia, pero también es innovación, industria, globalización y emprendimiento», manifestó.

Un sector, añadió Cristeto, cada vez más «exigente», «selectivo» e «internacional» y finalizó recordando que España, dentro de Europa, es el país que más «atesora» oficios artesanos.

30 años de carrera

La Guitarrería Gil de Avalle, ubicada en la plaza Fortuny, en el barrio del Realejo de Granada, ofrece una amplia selección de guitarras para principiantes, conservatorio, estudio, profesional y concierto. El maestro luthier elabora con sus propias manos guitarras de alta gama con maderas procedentes de distintas parte del mundo, como Brasil, Honduras, Alemania o Madagascar. Trabajo con palo santo, ciprés mediterráneo, abeto alemán, cedro hondureño, ébano de Madagascar, ojo de perdiz, arce, coral, serpiente y algunas otras.

Daniel Gil de Avalle creció en una familia numerosa. Su hermana mayor, soprano, y su cuñado, director de orquesta, ejercieron una gran influencia en su amor por la música. Comenzó estudiando violín en el Conservatorio de Granada, y, después en el Conservatorio de Madrid. En los años 80 comenzó a construir guitarras en el taller de su suegro, Manuel Bellido, maestro guitarrero con el que trabajó más de 15 años y que le cedió el testigo. Desde los años 90 tiene su propio taller de guitarras y es un reconocido constructor que colabora en proyectos nacionales e internacionales sobre la construcción.

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