Vásquez: «Vivimos en una ola de hipersensibilidad»

Vásquez posa en una calle de Bilbao. /Mitxel Atrio
Vásquez posa en una calle de Bilbao. / Mitxel Atrio

El escritor colombiano reflexiona sobre la novela como herramienta de conocimiento en su nuevo libro, 'Viajes en un mapa en blanco'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

«La novela es la mejor herramienta que hemos inventado los seres humanos para investigarnos a nosotros mismos», asegura Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973). El escritor colombiano reflexiona sobre este género, el más popular entre los lectores, en su nuevo libro, 'Viajes en un mapa en blanco' (Alfaguara), un viaje desde 'El Quijote' de Cervantes hasta el 'Ulises' de Joyce, dos de los escritores que Vásquez considera imprescindibles.

«Desde el Lazarillo hasta el Quijote transcurren 50 años que son una auténtica revolución. Es entonces cuando se introduce la idea de usar la ficción en prosa no para explorar mundos fantásticos o la vida de los grandes caballeros, sino para observar el interior de los hombres que comparten nuestra cotidianeidad», explica el autor de obras como 'El ruido de las cosas al caer' o 'La forma de las ruinas', con el que acaba de conseguir el premio literario portugués Casino da Póvoa.

Más allá incluso, Vásquez considera que existe un línea que va «desde 'El Quijote' hasta la declaración de los derechos humanos». «Y el episodio de Marcela es un '#MeToo' en el que la protagonista nos dice que no necesita a los hombres para vivir», refiere el escritor.

'Cien años de soledad', 'La ciudad y los perros', 'En busca del tiempo perdido'... Son algunas de las referencias literarias del autor colombiano. Deudor declarado de los grandes escritores del 'boom' latinoamericano como Vargas Llosa o García Márquez y venerador de Conrad ('El corazón de las tinieblas'), Vásquez elogia las novelas «cuya superficie es clara, pero su interior llega a lo más profundo de la vida», un grupo en el que sitúa las obras del Nobel Coetze o de John Banville. «Las novelas nos dicen cosas que nadie más ni nada más nos pueden decir. Si Kafka no hubiera escrito, una parte de nuestra experiencia humana hubiera quedado escondida detrás de un muro. Por eso utilizamos el adjetivo 'kafkiano'», señala Vásquez.

«Estamos en una ola de hipersensibilidad muy pueril y de notable falta de claridad sobre qué es la libertad de expresión. No toleramos nada que nos parezca una ofensa, y las redes sociales han hecho que nuestros complejos y resentimientos se conviertan en una regla social», asevera Vásquez. A su juicio, «ciertas formas del arte tienen que ser siempre contestatarias». «Si dejamos que se establezca el criterio 'esto me ofender', nos estaremos equivocando. La libertad de expresión incluye el derecho a ofender. Es una conquista de la Ilustración y la Enciclopedia. No existe la libertad de expresión si le ponemos peros o decimos 'me ofende'. Los únicos límites a la libertad de expresión están en el Código Penal».

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