«La soledad no se combate con consumo»

Remo H. Largo atiende durante una entrevista. /Alberto Fanego
Remo H. Largo atiende durante una entrevista. / Alberto Fanego

El pediatra suizo Remo H. Largo critica el aislamiento al que están sometidos los ciudadanos del siglo XXI

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Remo H. Largo lleva toda la vida estudiando al ser humano. Este pediatra suizo (Winterthur, 1943) realizó entre 1974 y 2005 uno de los mayores estudios que existen sobre el comportamiento humano. Desde el hospital infantil de Zúrich, siguió la evolución de más de 700 personas desde su nacimiento hasta su vida adulta, documentando su evolución paso a paso. «El análisis de los resultados puso de manifiesto que no existe ninguna capacidad, ningún comportamiento y ninguna característica física o psíquica que progrese de la misma manera en todos los niños», asegura el investigador, que encontró la ‘fórmula’ de la individualidad al incluir la genética y la sociología al ‘mezclador’ junto a la biología, la filosofía, la pedagogía y la psicología.

Fruto de estas investigaciones surgió el Principio de ajuste (Fit-Prinzip). «Todo ser humano, con sus necesidades y capacidades intelectuales, aspira a vivir con el mundo que le rodea», afirma el doctor Largo. Un mundo que, cada vez más, se ha convertido en un lugar inhóspito para el hombre, pero por culpa del propio hombre. «El ser humano se ha convertido en un peligro para el medio ambiente por culpa de los avances tecnológicos y económicos. Somos víctimas de lo que nosotros hemos creado», denuncia el doctor, que acaba de publicar ‘Individualidad humana’ (Debate) una reflexión sobre la humanidad. Largo explica que es la primera vez en 200.000 años en que el hombre no está sometido al mundo que le rodea y que no sabe manejar la situación.

Como tampoco ha aprendido a convivir con el entorno social, algo que preocupa más al doctor Largo. «Cada vez somos más individualistas», afirma el doctor helvético, lo que provoca que haya más abandono social. «La soledad no se combate con consumo o con entretenimiento. No sirve de nada estar frente a un televisor o mirando Facebook porque, al final, continuas estando solo», constata el investigador. Una situación que se ha convertido en insostenible en algunos países. El Reino Unido anunciaba, por ejemplo, hace unas semanas que se iba a crear una Secretaría de Estado para combatir la soledad que afecta a más de nueve millones de personas. «Meter a los mayores en residencias no es la solución. En primer lugar porque puede parecer inhumano en ciertos aspectos. En segundo lugar, porque es impagable. No se pueden mantener tantas residencias.Es una cuestión económica», plantea el doctor Largo, que aprecia diferencias en España con algunos de los países europeos. «La familia tiene un valor mucho más importante que en Francia o en Gran Bretaña. Esa es la suerte que tiene España», puntualiza.

Mejor momento

Esa soledad de las personas mayores también se puede trasladar al resto de la población. El doctor Largo asevera que cada vez la humanidad es cada vez más individualista y que no puede llenar sus necesidades «emocionales y sociales».El ser humano ha vivido durante miles de años en pequeñas comunidades en las que se conocían todos y cada miembro dependía de otro para su día a día.Sin embargo, todo ha cambiado en los últimos 150 años, cuando esas comunidades comenzaron a desaparecer. «Ahora tenemos sociedades masificadas y anónimas. Salgo a la calle y me encuentro a mucha gente, pero no la conozco de nada», añade el pediatra.

Además está el miedo al extraño, que se perpetúa. «En el momento en que se empieza a establecer una relación de confianza disminuye la xenofobia. Donde no existe contacto con el foráneo, ahí es donde la xenofobia es más intensa. Donde hay trato con extranjeros el odio nunca es tan fuerte», dice sobre unos tiempos que, de forma general, cabe decir que son los mejores de la historia. «La salud nunca ha sido tan buena y la expectativa de vida nunca ha sido tan alta. Pero los seres humanos no siguen creciendo desde hace dos generaciones, porque el potencial de crecimiento físico se ha alcanzado. Ya no se crece más. Además, la seguridad existencial está asegurado a un nivel bastante elevado», dice de forma pausada el doctor Largo. En cuanto al provenir, el pediatra suizo tiene claro que el futuro es de las mujeres. «En las competencias sociales las mujeres son mejores que los hombres. Tienen mejores actitudes. Si hablamos del rendimiento académico, las chicas son algo mejores que los chicos. No porque lo hagan mejor si no porque se aplican más», añade. «Tendrán más poder que los hombres. Pienso que hoy los que tenemos problemas son los hombres aunque no nos hemos dado cuenta», concluye.

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