«Algún día seré santo como Fray Leopoldo o Sor Cristina»

«Algún día seré santo como Fray Leopoldo o Sor Cristina»
MIGUEL MOLINA
Entrevista a Juan de Loxa publicada en IDEAL el 11 de octubre de 2009

El ex director de la Casa Museo García Lorca afirma que el poeta de Fuente Vaqueros hubiera tomado partido «por la total transparencia» en el caso de la búsqueda de sus restos

ANDRÉS CÁRDENASGranada

-Siempre he pensado que has pagado muy caro tu amor por Granada y por García Lorca.

-Aunque mucha gente me lo dice, yo no lo entiendo así. El amor por una ciudad, por la poesía, por algunas personas, o el amor que se ofrece sin destino determinado, siempre será más un gozo que una condena.

-Lo digo porque alguien puede pensar que en Madrid, por ejemplo, hubieras estado mejor considerado.

-Bueno, si se quiere pensar que he perdido "oportunidades", ponlo entre comillas, durante los últimos cuarenta años, también debo decirte que en Granada he vivido lo mío. Además, aún me queda un poco de tiempo, no demasiado, para darme algunas otras satisfacciones. De hecho ya las estoy practicando con la intensidad que me permite la salud y el peso de la edad. También la "fragiledad", como la soledad, puede transformarse en algo hermoso.

-Tus amigos llegamos a preocuparnos por tu estado de salud.

-Sí, lo sé. Yo también me preocupé mucho. Pero afortunadamente no era tanto.

Tema Lorca

-Por cierto, antes de seguir, ¿qué crees que hubiera dicho Federico García Lorca si supiera el circo que se ha montado en torno a su tumba?

-Más que un circo es un cerco. Existe un debate, un contraste de pareceres que ha trascendido a la gente avivando la polémica. Las personas opinan y si se hace con inteligencia y sensatez, podría resultar saludable en este país que dicen democrático. Lo malo es que ya casi nada se hace con inteligencia.

-Eso está bien, pero... ¿qué crees tú que hubiera dicho Federico?

-Pues pienso que de haberse encontrado en una encrucijada parecida y tuviera que posicionarse, hubiera tomado partido por la transparencia absoluta. Pero no debemos especular con un tratamiento que es ficción, Federico está muerto y enterrado, esté en donde esté. El milagro es que su producción creativa esté constantemente viva.

-Dicen que te sigues viendo con García Lorca a escondidas.

-Ja, ja, ja... Sí eso dice Felipe Alcaraz, que ha escrito un libro precioso que se llama "La muerte imposible".

-Y tú... ¿estás de acuerdo en que se remueva la fosa de Alfacar en busca de sus huesos?

-Siempre he dicho que deben ser las familias quienes disponga en este asunto tan delicado. Lo normal es que los fusilados en circunstancias tan anormales puedan descansar en la paz de los cementerios o en el paisaje que ellos convirtieron en lugar para el respeto y la memoria. Me ha conmovido la decisión del sindicato anarquista en relación a los restos de Galadí y la adhesión de los banderilleros, que es toda una lección de solidaridad y fidelidad. Si Lorca no tuviera familia tan directa, acaso otros debían ejercer el derecho de hacerse cargo de los restos del poeta: artistas, lectores, gente sencilla de todo el mundo...

-Desde que dejaste el Patronato García Lorca, mucha gente se pregunta por dónde anda ahora Juan de Loxa y qué hace.

-Estoy donde siempre, lo que pasa es que ahora no cojo el autobús todos los días a las ocho de mañana, laborales y festivos, haga frío o calor, sea julio o agosto, para ir a Fuente Vaqueros. Como dijo Miguel Hernández, ahora y antes yo siempre voy de mi corazón a mis asuntos.

-Entonces... ¿cuáles han sido las razones para marcharte a Madrid?

-Necesitaba desintoxicarme y que la gente no me preguntara siempre lo mismo. Además, tenía muchos temas en espera y si me descuido se me pasa el arroz.

Qué deja y qué encuentra

-¿Qué has dejado en Granada?

-Algún beso aparcado y alguna que otra factura. Pero si te soy sincero, sigo en Granada, aunque camino por otras calles.

-Pero algo echarás de menos.

-Bueno, el quiosco de prensa y los amigos que me receta el médico para mis dolencias del alma.

-¿Y qué has encontrado en Madrid?

-Allí me cambio de gafas y me convierto en invisible. Con ellas no veo a los que llamo aborrecibles. Si estoy en Madrid, mi vida anónima me permite vestir gótico como las hijas de Zapatero o salir como un pincel para otros menesteres en donde puede encontrarme con la baronesa Thyssen. Lo importante es que sigo siendo libre, que es lo que he intentado practicar toda mi vida.

-Un hombre si patria.

-Mi patria son mis libros y mis macetas. Unos para regarme y otras para contarles mis secretos. Soy un caracol con la casa acuestas y con goteras, pero no me queda tiempo para poner mis cuernos al sol y sobre todo en Granada, donde me los cortarían con un serrucho.

-Dos misterios que siempre han acompañado a tu vida es tu nombre y tu edad.

-Juan de Loxa ya está en mi partida de nacimiento, aunque me sigan llegando cartas a nombre de Juan García. Incluso tengo un nietecillo adoptivo que se llama así. Lo que pasa es que Juan de Loxa aún no está en el santoral, pero yo aspiro a ser santo algún día como Sor Cristina de Arteaga o como Fray Leopoldo.

-¿Y tu edad? Un día dijiste en una entrevista que tenías 70 años y te quedaste tan campante.

-Sí, fue gracioso. Muchos mayores me paraban y me decía que se alegraban de ser de mi misma quinta. Lo dije precisamente para tener a esa gente contenta. Yo soy de la misma quinta de los gloriosos granadinos Enrique Morente, Miguel Ríos o Gelu. Me falta aún bastante para cumplir 70 años, palabra de honor.

-Juan, ¿eres feliz? Por favor, dame una respuesta inteligente.

-Si te diera una respuesta inteligente demostraría que no soy feliz. Yo de por sí soy muy inteligente, diría que superdotado. Lo que pasa es que intento no demostrarlo para que la gente no deje de quererme. Me falta la genialidad, pero no la quiero porque si no tendrían que buscar mis restos en Bibataubín.

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