El poeta Javier Bozalongo entra en el aforismo con 'Prismáticos'

Javier Bozalongo, ayer en los jardines del Triunfo./J. A. M.
Javier Bozalongo, ayer en los jardines del Triunfo. / J. A. M.

La obra, publicada por la editorial gijonesa Trea, sirve como aperitivo ante la salida de su próximo libro de poemas, que verá la luz en enero

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

La mañana fría y gris de ayer alcanza al poeta Javier Bozalongo (Tarragona, 1961) en las antípodas emocionales del día. Tras la consecución del premio Blas de Otero de poesía a finales del pasado mes de octubre, está dando los últimos toques a la publicación del libro ganador, que saldrá en enero. Mientras, presenta hoy a partir de las 19,30 horas en la Librería Babel (calle Gran Capitán, frente al Monasterio de San Jerónimo), su más reciente obra, 'Prismáticos', un opúsculo por su tamaño, pero hondo por su contenido, donde ordena en forma de aforismo pensamientos y reflexiones hechas a vuelapluma. En la presentación le acompañará Carmen Canet.

Afirma Bozalongo, no sin cierto alborozo, que, últimamente, «las circunstancias son las que me empujan a publicar libros. Llevaba siete años sin que se editaran mis poesías, y la concesión del Premio Blas de Otero, que lleva aparejada la publicación del volumen ganador, ha hecho que vuelva a las librerías. Otro tanto ocurre con 'Prismáticos'. Carmen Canet, que conocía este trabajo, me convenció para que lo diera a imprenta. Lo envié a Trea, y les gustó».

Un toque de ironía

Bozalongo tiene su propia manera de entender el aforismo, un género que, por cierto, está muy de moda. Las razones son varias: son fáciles de leer, transmiten mucho con poco -si se hacen bien- y los volúmenes que los contienen pueden ser abiertos en cualquier momento y por cualquier página. Este libro se ha construido con idéntico 'desordenado orden'. «Los aforismos que aparecen en él los escribí sin un orden u objetivo concreto. Cuando no escribo poesía, soy muy desordenado», afirma Bozalongo.

Del aforismo sentencioso, más propio del siglo XIX, el siglo XX ha pasado a abordar este género en otras dimensiones. Una de ellas es la ironía, que al poeta le place especialmente. «Darle la vuelta a un argumento, criticar la realidad social o la literaria, dibujar una sonrisa inteligente en el lector, ese es mi concepto del aforismo». Aboga por huir del verso, por lanzar una idea que el lector hace suya o no, que comparte o no, pero que, en cualquier caso, le invita a la reflexión.

'Prismáticos' se llama así porque adentra al lector en tres universos concéntricos. La primera parte, titulada '1x', se centra en lo inmediato, en lo más cercano -«el escritor, al fin y al cabo, es un observador», dice-. La segunda, '2x', tiene como temática el amor, las relaciones de pareja, y la tercera, '3x', se abren al resto de la sociedad, analizando algunos aspectos que llaman la atención del autor. «Utilizando esta figura, animo al lector a acercar o alejar la visión que tiene de las cosas», afirma el poeta.

Completa el volumen un glosario que responde a la denominación de 'Gotas de tinta', donde Bozalongo vuelca homenajes, recuerdos, sensaciones, y su omnipresente amor por Granada, ciudad a la que llegó hace más de dos décadas. En la 'G' aparece el aforismo : «Granada... pasaba por aquí, y dejé mi vida en ella». No se encuadra en ningún grupo -huye esencialmente de las etiquetas, aunque haya quien le encuadre en la poesía de la experiencia-, pero reconoce influencias muy variadas, tanto de este como del otro lado del charco. Y afirma que el editor que es no ha cambiado al poeta: «Trato de aprender todos los días», asegura.

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