John le Carré, un extranjero del 'brexit'

El escritor inglés John le Carré, en una imagen de 2016./Nadav Kander
El escritor inglés John le Carré, en una imagen de 2016. / Nadav Kander

El autor recupera 25 años después a su emblemático personaje Smiley en 'El legado de los espías', que se publica hoy

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Los lectores de John le Carré tienen pocas dudas de que si a George Smiley le hubiera tocado trabajar en la época del ‘brexit’, el espía se habría alineado con los ‘remainers’, los que quieren que el Reino Unido se quede dentro de la Unión Europea. Algo de eso se esboza en ‘El legado de los espías’ (Planeta), la nueva novela del gran escritor inglés (Dorset, 1931), que sale hoy a la venta en España. En este título, Le Carré recupera, 25 años después, a su personaje más emblemático, el jefe del ‘Circus’ (la agencia de inteligencia británica en el extranjero), para levantar las alfombras del pasado que nunca se van (la Guerra Fría, la caída del Muro) y agitar los fantasmas de un presente tan convulso como siempre lo ha sido.

En ‘El legado de los espías’, Peter Guillam, antigua mano derecha de Smiley, es llamado a Londres para intentar aclarar un turbio asunto de 1961: la infiltración en la Stasi de Alec Leamas, un episodio trágico que acabó con el asesinato de Leamas y de su novia comunista, Liz Gold, en el Muro de Berlín, cuando intentaban regresar a Occidente, y que Guillam no perdonó a Smiley.

La antigua mentalidad de la segunda mitad del siglo XX, en la que la oscuridad de los servicios secretos y la falta de escrúpulos a la hora de ejecutar las órdenes representaban un valor, choca con la (¿falsa?) transparencia de los nuevos tiempos, una de las preguntas que el genial escritor británico plantea en su libro.

La huella de la actualidad la detecta el lector en las reverberaciones de los casos de espionaje más célebres de la actualidad, como las filtraciones de Wikileaks o de Edward Snowden. Todo cambia y a la vez, todo permanece. La doble moral, las dudas de conciencia y la traición despuntan, más que nunca, en las frases de Smiley.

«Entonces, ¿fue todo por Inglaterra?», se pregunta el gran personaje de Le Carré, convertido, en este punto, en un trasunto del autor. «En su momento, sí, por supuesto. Pero ¿la Inglaterra ‘de quién’? ¿‘Qué’ Inglaterra? ¿Inglaterra sola, perdida en alguna parte? Yo soy europeo, Peter. Si alguna vez he tenido una misión, si he sido consciente de alguna responsabilidad más allá de nuestros contenciosos con el enemigo, ha sido con Europa. Si he tenido un ideal inalcanzable, ha sido el de sacar a Europa de su oscuridad para llevarla hacia una nueva edad de la razón. Todavía lo tengo».

«Unidos por el miedo»

Y aquí parece que el mismo Le Carré toma el relevo de su protagonista. «Smiley, que ha pasado su vida defendiendo la bandera de varias maneras, se siente distanciado de ella, se siente un extranjero en su propio país, y es por eso por lo que lo encontramos y lo dejamos en un lugar extraño», reflexionaba el autor en una entrevista en la BBC el pasado mes de marzo.

«Fue terriblemente duro escribir este libro durante el ‘brexit’ y la llegada de Trump», continuaba. «Quisiera creer que Smiley se dio cuenta de la sensación de falta de rumbo que nos invadió, parece que estamos unidos solo por el miedo», se lamentaba Le Carré, europeísta convencido y clarividente testigo, a través de sus personajes, de la agitación del mundo moderno.

«El sueño que Smiley tenía era el de una segunda Reforma y de una Europa grande, pacífica y democrática. Pero es un periodo muy difícil con el ‘brexit’, que detesto, y con Trump, al que también detesto. Estamos viendo a Europa, entendida como régimen democrático, atacada desde ambos lados del Atlántico, y eso para Smiley es difícil de aceptar», asegura.

‘El legado de los espías’ está directamente vinculada a ‘El espía que surgió del frío’ y ‘El topo’, y también a ‘El peregrino secreto’, la última novela en la que aparecía Smiley, hace un cuarto de siglo. Desde entonces, David Cornley, verdadero nombre de John le Carré, tenía aparcado a su ‘alter ego’.

El autor que mejor ha sabido recrear la atmósfera del mundo de la Guerra Fría (35 millones de libros vendidos, traducido a 36 idiomas) ha cumplido ya 86 años, pero sigue siendo el maestro del género de espías. Él mismo ejerció esta profesión en las décadas de los 50 y los 60, hasta que triunfó con su tercera novela, ‘El espía que surgió del frío’ (1963), y decidió dedicarse por completo a la escritura. Entre sus obras más destacadas se encuentran ‘Llamada para el muerto’, ‘Asesinato de calidad’, ‘La chica del tambor’, ‘La casa Rusia’, ‘El topo’, ‘La gente de Smiley’ o ‘El honorable colegial’. Adaptaciones al cine y televisión de sus libros, como ‘El topo’, ‘El sastre de Panamá’, ‘El jardinero fiel’, ‘El hombre más buscado’ o ‘El infiltrado’, han sido grandes éxitos.

Su último libro publicado en España fue ‘Volar en círculos’ (2016, Planeta), una autobiografía que también se convirtió en un hito porque el escritor siempre se había mostrado reticente a hablar de su vida privada y, en concreto, de los años en que trabajó como espía. Le Carré, que vive entre Londres y Cornualles, también rechaza los premios y los reconocimientos públicos, aunque fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Oxford y la revista Time lo ha elegido entre los mejores 50 escritores británicos desde 1945.

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