Jeanette Winterson: «Nadie sabe qué significa ser normal»

La escritora británica Jeanette Winterson. / Ballesteros (Efe)

La escritora británica, autora de 'Fruta prohibida', presenta en España su revisión del 'Cuento de invierno' de Shakespeare

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

A los 6 años, Jeanette Winterson quería ser misionera evangélica pentecostal y a los 16 se marchó de casa después de contarle a su madre adoptiva (era una niña abandonada) que se había enamorado de otra mujer. «¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?», le preguntó la señora Winterson mientras la joven abandonaba el hogar familiar. Jeanette cogió al vuelo la pregunta, tanto que se convirtió en el título de su premiada autobiografía.

«Comencé a pensar sobre el significado de las palabras normal y feliz. ¿Eran como perro y gato, día y noche, blanco y negro? Entonces creía que eran dos contrarios, mucho tiempo después descubrí que no lo eran. Nadie sabe qué es ser normal, pero seguimos juzgando a los demás y opinando sobre cómo vive cada uno», lanza Winterson (Mánchester, 1959), que visita España para presentar en el Festival Hay de Segovia su revisión de la obra de Shakespeare 'Cuento de invierno'.

Lesbiana en un país, Reino Unido, y en un momento, los 70, en que los homosexuales todavía podían ir a la cárcel («solo los hombres: se suponía que las mujeres no tenían relaciones sexuales», bromea), la aclamada Winterson se felicita del cambio de la sociedad y de lo que ella denomina, en su línea reflexiva, «la ampliación del concepto de la normalidad». Un concepto que contribuyó a ensanchar con su ópera prima, 'Fruta prohibida' (1985), que causó sensación. Su adaptación como serie en la BBC, en 1990, incluyó uno de los primeros besos entre dos mujeres en toda la historia de la televisión británica.

Con títulos como 'La pasión', 'Escrito en el cuerpo', 'La niña del faro' o 'La mujer de púrpura', Winterson encuadra sus novelas en el género de la autoficción, del que se siente una precursora. «Mi vida está llena de cosas interesantes y creo que mi mente es un sitio estupendo para vivir», declara la autora, que reconoce que las penurias le ayudaron a convertirse en una sagaz observadora de la realidad. «Los niños que pasan circunstancias difíciles están siempre alerta, pensando en qué será lo siguiente que les sucede, así que desarrollan una hipersensibilidad hacia su entorno. Eso me ocurre a mí, que percibo más que una persona normal», explica.

Percepciones que luego traslada al papel con maestría, una cualidad, la de saber escribir, que ve como «un regalo de los dioses». «Quizá es algo que me dieron por todo lo que había sufrido, como cuando en un cuento de hadas la niña recibe un don secreto que utiliza toda su vida. Pero no lo considero una revancha contra nadie», se sincera la autora.

Vida y obra, realidad y ficción, se entremezclan en Winterson porque, como ella misma asegura, «la memoria es algo extraño que cambia del mismo modo que cada uno cambia. Siempre estamos inventando nuestro pasado, así que no estoy muy segura de qué es lo real y qué es lo inventado».

Su adaptación de 'Cuento de invierno', que en España se titula 'El hueco del tiempo' (editorial Lumen), forma parte del The Hogarth Shakespeare, un proyecto que ha invitado a autores contemporáneos a revisitar las obras del genio inglés. Wisterson traslada la historia del rey de Sicilia, Leontes, a la Gran Recesión de 2008. «Trata del perdón y de las segundas oportunidades y me gusta porque es una obra tardía de Shakespeare, que, a esas alturas de su vida, introduce una gran humanidad en sus textos y, además, deja de matar a las mujeres», sonríe la escritora, que no tiene dudas sobre el 'brexit': «Es algo horrible».

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