«En Granada no me he sentido traicionado, sí decepcionado»

«En Granada no me he sentido traicionado, sí decepcionado»
GONZÁLEZ MOLERO
Entrevista publicada en IDEAL el 6 de mayo de 2013

Juan de Loxa, ha sido uno de los más destacados promotores de la vida cultural granadina en el último tercio del siglo XX. Creador de Poesía 70 y Manifiesto Canción del Sur y director durante 20 años de la casa museo de Lorca

ANDRÉS CÁRDENASGranada

Cuando Juan de Loxa propone un brindis lo hace «por todo aquel que lo necesite». Él parece no necesitar ya nada para ser feliz consigo mismo. Me recibe en su casa, una especie de museo personal en donde se mezclan cuadros de autores consagrados, recuerdos y fetiches. Viste con camisa india y foulard, porque no quiere perder nunca su aire de bohemio. Ayer fue un intelectual comprometido y hoy una persona que recuerda con cierta nostalgia y distancia aquel "tiempo encendido". Durante muchos años fue el director de la Casa Museo Federico García-Lorca y uno de los mayores difusores de la obra del poeta de Fuente Vaqueros. En su pecho se cuelga el honor de haber sido el impulsor de proyectos como "Poesía 70" (programa radiofónica en Radio Popular) y Manifiesto Canción del Sur, en la que reivindicaba los valores de la canción de autor y la dignidad de la copla andaluza. De ahí saldría Carlos Cano, con el compartía amistad, desencuentros y las reconciliaciones que imponía el reconocimiento mutuo.

1-¿Se fue de Granada porque no quería encontrarse por las calles con ciertas personas?

- En primer lugar no me fui, me ausento a veces, que no es lo mismo. Y en las calles me encuentro con quien quiero, porque a otras personas "ni las veo". Lo cierto es que soy muy poco besucón. Cuando estoy aquí elijo pasar por lugares donde encuentro al pintor callejero que vende sus obras y siempre me habla de un personaje que llama el "Chorroembustes", que es un malasombra, me refiero al "Chorroembustes". O cruzo Oficios por si las señoras claveleras me dejan echarles la buenaventura... Me gustan las calles, aunque me horroricen algunas intervenciones urbanísticas. Pero quiero confesar que me emociona que me paren en cualquier esquina para recordarme aquellos tiempos de la radio, llenos de glamour y heterodoxia.

2-¿Se siente maltratado por esta ciudad? Se lo digo porque a pesar de que ha dicho en muchas ocasiones que la ama la ha abandonado y se ha ido a vivir a Madrid.

-No, no, pero si yo sigo viviendo en Granada, únicamente -insisto- que viajo más. Lo que pasa es que antes siempre estaba aquí porque tenía que trabajar domingos, festivos y fiestas de guardar y nunca me ponía malo, si no era por una piedra preciosa en el riñón. Por otra parte, yo pienso igual que Cavafis en el poema ´La ciudad": uno, en cualquier parte, siempre lleva una ciudad clavada en el ojal, acompañándote en las diversas geografías que habites, porque eres tú mismo.

3-Usted fue muchos años director de la Casa Museo García Lorca. ¿Se fue de allí o lo echaron?

- Antonio Martínez Caler tuvo la deferencia de pedirme repetidamente que no me fuese. Pero yo lo tenía decidido hacía tiempo. Me empecé a sentir incómodo y me pareció que no debía cumplir los 20 años en el cargo. Además se acercaban los 30 años del "5 a las 5" ¡Vaya follón¡ Un disgusto muy gordo fue cuando no se pudo comprar la casa colindante al museo, que hubiese, entre otras cosas estupendas, salvado el tema de las barreras arquitectónicas. En un momento noté que me estaba amargando la vida, que estaba "enlorqueciendo". ¡Con lo apasionante que había sido todo! Ahora, con cierta distancia, estoy muy a gusto con el Juan de Loxa de ese tiempo encendido y además valoro muchísimo la delicadeza con mi persona de la nueva corporación provincial, aunque yo ya no tenga que ver con aquella aventura.

4-¿Es usted republicano o monárquico?

-Yo me siento monárquico de Paquita Rico y Vicente Parra. En cuanto a republicano, yo tampoco soy de los que pregonan que lo son y se creen que todos tendríamos que ser sus vasallos, si se diera el caso (a veces hablo de "reypública", como un juego). En definitiva: que soy de la Santa Constitución Reformada, por lo menos en estos momentos difíciles y algo envenenados.

5-Usted donó su legado sonoro al Archivo Musical de Andalucía. ¿Le importa haberse quedado sin memoria?

-Le aseguro que por mucha memoria que haya depositado en el Centro de Documentación Musical de la Junta de Andalucía -para su protección y seguro de eternidad-, aún me quedan muchas cosas en la manga. Y si llego a dejarlas en herencia, o las trasmito verbalmente, no se quedarán desamparadas. Yo nunca me quedaré huérfano.

6- De todos aquellos literatos y cantantes que usted dio a conocer a través de Poesía 70 y del Manifiesto Canción del Sur? ¿se ha visto traicionado por alguno?

-Traicionado, no. Recuerdo que llamé a un compañero "queridísimo traidor", pero era broma. Decepcionado sí, un poco, según mi estado de ánimo. Pero si alguna vez me defraudaron las personas, nunca sus obras. Y eso sí que es un motivo de alegría. Tuve reconciliaciones muy bonitas, como el caso de Carlos Cano, que estuvimos alejados algún tiempo. Luego una rosa blanca, una canción? y nuestros corazones volvieron a unirnos.

7-Alberti le dedicó un poema que dice que su poesía sorprende e ilumina... ¿No cree que es demasiado piropo?

-Alberti fue siempre muy cariñoso conmigo y con "Poesía 70". En cuanto al piropo, probablemente no lo escribió él, sino uno de sus ángeles acólitos granadinos con quien yo estaría enchufado o liado. Me consta que Alberti, aparte de oír mis versos de bienvenida en la Plaza de Bibrambla -a lo Juan Panadero- sólo conocía tres poemas míos que le sorprendieron: el que le dediqué en el número cero de "Poesía 70" a García Lorca; otro en homenaje a él en la antología "Del corazón de mi pueblo" (que era un guiño a Rafael de León y a la canción "Yo soy esa") y un tercero que le recomendó Manuel Ángeles Ortiz que leyese, que trataba de una monja que hubiera querido ser trapecista. En todo caso, si se equivocaba la paloma? ¿no podía también equivocarse Rafael??

8-Usted siempre trata de ocultar sus años y su verdadero nombre. ¿Lo hace por coquetería? ¿Se atrevería a decirnos su edad y su filiación?

-Sigo teniendo la misma edad que declaré a ese mismo periódico hace bastantes años en un reportaje precioso, subido yo en la escalera mecánica de El Corte Inglés. En cuanto a mi nombre, Alberti se refería a mí como Juan de Lorca y al poeta como Federico García Loxa, con esa gracia que tenía. ¡En una ocasión llegó a llamar Sánchez Tejero al profesor Sánchez Trigueros! Pero vamos al grano: en mi partida de bautismo consta Loxa y también García, que tampoco es mal apellido y que honra a muchos ilustres.

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