Granada como origen de Castilla y del castellano

Francisco de Borja García Duarte muestra un ejemplar de su libro. / Daniel Olivares

Un libro del paduleño Francisco García Duarte defiende que la emigración mozárabe desde Al-Ándalus fue el génesis del reino que unificó España y su idioma

Daniel Olivares
DANIEL OLIVARES

¿Castilla se llama así debido a que su origen se debe a descendientes de los mozárabes que emigraron desde la Castilla árabe granadina hasta el norte de España en la época medieval? ¿Es el castellano un idioma cuyo germen se encuentra en tierras granadinas de la antigua Medina Elvira? Es la tesis que defiende el nuevo libro del investigador granadino Francisco de Borja García Duarte (Padul, 1958), que lleva por título 'Mozárabes en el origen de los reinos cristianos. La emigración mozárabe al reino astur-leonés y la influencia de los cristianos de Al-Ándalus en la génesis de Castilla y del castellano.

Según García Duarte, «al estudiar las fuentes documentales de los reinos cristianos del norte cantábrico vemos que, en su formación y expansión, es fundamental el fenómeno de la repoblación con clérigos y sus familias que llegan al norte desde Al Ándalus. Son cristianos, conocidos como mozárabes, que van llegando en sucesivos períodos produciendo una clara aculturación de las zonas repobladas, que tenían una baja densidad de población, dispersa y ruralizada».

Este interesante trabajo de investigación postula que los primeros repobladores que llegan al Reino de Asturias, en los momentos iniciales de su formación, en la época de Alfonso I y su hijo Fruela, en el que también se repuebla la Vardulia -que después se conocerá como Castilla- «todavía no están arabizados, pero los que continúan llegando durante los siglos siguientes son ya cristianos con un alto grado de arabización».

«Estos repobladores cristianos proceden, mayoritariamente, de las zonas urbanas de Al Ándalus, y muchos de los que llegan en el siglo VIII a la Vardulia lo hacen desde una gran ciudad de Al Ándalus que se llamaba Castilla antes de conocerse como Medina Elvira, una vez convertida en la capital de la Cora de Elvira. Ellos son los que ponen el nombre de Castilla a su nueva tierra», asegura el investigador paduleño.

Las fuentes que ha consultado en su ardua tarea dejan claro que unos y otro llevaron allí «su acervo cultural». «Su arte se ve en la arquitectura, la ilustración de libros o en la música. También su forma de entender la religión, su economía y, especialmente, su habla romance, la lengua no culta o 'vulgar' que se hablaba en Al Ándalus y que los andalusíes denominaban latiní o aljamía». Ese romance andalusí es, según asegura, «semejante» a los que florecieron en el norte de España. «La semejanza que se ve en los momentos iniciales de la formación de esos romances y que se deduce de los textos latinos escritos en la época, que incluyen ya formas romances, se comprende, precisamente, por el común origen mozárabe de los autores de muchos de esos textos, tanto en Asturias, León y Castilla», explica García.

Investigador especialista en historia medieval, sobre todo en los movimientos de población durante la Edad Media y en especial en Al Ándalus, fruto de sus exhaustivas investigaciones es este ensayo sobre la influencia mozárabe en la formación de los reinos cristianos del norte así como en el romance castellano. García Duarte es colaborador habitual de revistas especializadas y miembro del Centro de Estudios Históricos de Andalucía, del Instituto Almenara para el progreso y desarrollo de Andalucía, y de la Sociedad para el Estudio del Andaluz, de la que es su actual presidente. Anteriormente publicó 'El Ideal de Blas Infante en Cataluña, propuestas para una historia del andalucismo en la emigración', editado por el Centro de Estudios Históricos de Andalucía, y 'La literatura en andaluz, la representación gráfica del andaluz en los textos literarios'. Residente en Barcelona, el pasado miércoles aprovechó que pasa unos días de verano en su pueblo natal para presentar en Padul su último trabajo, una obra con la que espera generar interés e inquietud en los historiadores.

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