«Felipe II tuvo que gobernar un país ingobernable»

Ricardo García Cárcel.
Ricardo García Cárcel. / D. Uriel

El historiador Ricardo García Cárcel analiza la figura del rey español más poderoso y de la leyenda negra que lo rodea en su nuevo libro, 'El demonio del Sur'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Voltaire veía a Felipe II como un diablo con cuerno y rabos. "El demonio del Sur", le llamaba el filósofo francés, un calificativo que el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona Ricardo García Cárcel (Requena, Valencia, 1948), premio Nacional de Historia en 2012, ha recuperado para titular su nueva obra, que con el subtítulo 'La leyenda Negra de Felipe II' y publicada en Cátedra, ahonda en la figura del rey más poderoso de la Historia de España y sin duda, uno de los más complejos.

"El término 'leyenda negra', que hace 25 años, con los fastos del 92, yo creía muerto, sigue muy vivo", cuenta García Cárcel. Un concepto, el de la brutalidad y el fanatismo de los españoles, creado en la época de Felipe II (aunque divulgado hace un siglo por el intelectual patrio Julián Juderías) por los enemigos de la España imperial, Gran Bretaña, Francia, Países Bajos o Portugal, pero también fomentado desde el interior del país, por los críticos contra la monarquía (la nobleza, el clero, los conversos...) e inflamado "por la inseguridad de los españoles, por sus dudas, por su falta de fortaleza de ánimo a la hora de construir una identidad nacional", explica el historiador, autor de obras sobre monarcas como Felipe V, la Inquisición o las instituciones de la España moderna y medieval.

García Cárcel recuerda que los hispanistas foráneos que mejor han estudiado a Felipe II, como el francés Joseph Pérez o el británico Geoffrey Parker, reniegan del término 'leyenda negra'. "El revisionismo de la imagen del rey es absoluto. Su figura tiene muchas aristas. Ni se le puede llamar 'el demonio del Sur' ni tampoco corresponde al calificativo postiivo e idílico de 'rey prudente'", continúa.

"La leyenda negra es un producto que hay que situar en el momento histórico y que obedece a unas razones políticas e ideológicas que buscaban erosionar la imagen de Felipe II. De todas formas, hay que decir que el rey intentó crearse una 'leyenda blanca', llamémosla así, desencadenando su propia ofensiva publicitaria en esta guerra de opinión pública", recuerda el historiador.

Pero la historia la ganó la leyenda negra, alimentada por tres perfiles que García Cárcel analiza con detalle en su volumen. Por un lado, "se trataba de un rey oscuro, impenetrable, con un carácter difícil y que se creaba enemigos en su propia corte". Por otro, su fanatismo religioso. Y finalmente, el episodio del presunto parricidio de su hijo, Carlos de Austria, un hecho histórico que la leyenda negra supo explotar.

Entonces, ¿en qué grupo cabría colocar a Felipe II? ¿En el de los buenos reyes de España, como Carlos III? ¿O en el de los malos, como Fernando VII, al que nadie duda en calificar como el peor rey de la historia de España? "No me gustan los maniqueísmos", zanja el autor. "Felipe II fue un rey al que le tocó gobernar una monarquía enormemente difícil. En realidad, España era un país ingobernable. Se esforzó en tejer hilos, yo lo llamaría 'el rey tejedor' y yo creo que habría que decir que fue bipolar. Ocurre que con el tiempo el nacional-catolicismo hizo de él una figura clave, mientras que para los liberales dejó muchas sombras".

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