«Escribo con el oído, busco que mi literatura suene bien»

La violinista y escritora Isabel Mellado, en Granada./I.M.
La violinista y escritora Isabel Mellado, en Granada. / I.M.

La intérprete hispano-chilena acaba de publicar 'Vibrato', una mirada interior al mundo de la música, con el respaldo de la editorial Alfaguara Isabel Mellado Violinista de la OCG y escritora

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

Isabel Mellado (Santiago de Chile), dejó su país en 1990 para vivir en el viejo continente. Violinista de la Orquesta Ciudad de Granada, reparte desde entonces su tiempo entre nuestra ciudad y Berlín, donde ejerce también su actividad profesional. Entre una ubicación y otra, en los ratos 'vivos' que le deja su instrumento, ha puesto en pie 'Vibrato' (Alfaguara), su primera novela, desde cuya portada mira, enigmática, al lector. Su anterior obra, 'El perro que comía silencio' (Páginas de Espuma), un compendio de relatos, ya va por la tercera edición. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

-¿Cuál es el germen de 'Vibrato'?

-Tras escribir el libro de relatos, quería estar convencida sobre lo que quería hacer. Me gusta aprender mientras escribo, y ello me llevó al tema musical. A este 'vibrato', esta desafinación programada, esta perturbación del sonido, que expresa bien a las claras qué significa este libro.

-¿Cómo se estructura la obra?

-A través de tres movimientos y 99 compases. De hecho, el subtítulo de la obra es 'La música y el resto en 99 compases', y estos son fragmentos donde distintas voces van contando su perspectiva acerca de la música. Pienso que casi todos los temas están contados en literatura, una no puede ser del todo original, pero sí es cierto que no hay muchas novelas sobre la música contadas desde dentro, desacralizándola. Muestro una visión transversal y distinta de lo que es el mundo de la música, con sus sombras y sus luces. También quería mostrar aspectos habituales en la vida de un músico, como por ejemplo, las audiciones, la pasión puesta al servicio de la creación, el propio tormento artístico, y tantos otros. Al principio, pensé que iba a ser un libro corto, pero se fue alargando, porque entendí que tenía mucho que contar.

-Es decir, es una novela musical...

-Ja, ja, ja... Yo diría que es una oda al oído. Es una novela existencial y sibarita, con instantes musicales, pero también con hueco para la gastronomía, y otros temas menos agradables, como el desarraigo o los problemas de integración. Pienso que es una analogía muy interesante con respecto a lo que ocurre con una orquesta, que es como un pequeño país. La protagonista, como yo misma, se fue de su país, y arranca en un compás en que deja atrás la desgracia de una dictadura y busca su refugio en el arte. Hay una llamada en la novela a apreciar el valor de lo pequeño, porque lo pequeño puede ser algo grande. El trabajo de muchos dentro de la orquesta hace un gran sonido. Y en el interior de esa orquesta, los 'vibrato' tienen que estar acompasados, y las emociones también, en cierta medida. Hay que dejar de lado el ego en favor de la música.

-¿Cómo compagina ambas dedicaciones, la musical y la literaria?

-Para mí son senderos complementarios. Volviendo al argumento anterior, cuando escribo, lo hago en solitario, no soy partícipe de un esfuerzo común. Mi 'vibrato' lo marco yo, pero para hacerlo no dejo de observar a mi alrededor, al resto de personas. Puedo vivir una doble y una triple vida en la literatura, no tengo por qué adaptarme a la realidad. No tengo que seguir la partitura. En cualquier caso, disfruto mucho con ambos trabajos.

-Fernando Aramburu ha dicho de 'Vibrato' que en ella brillan las ráfagas de poesía. ¿Es prosa poética?

-Básicamente, no escribo poesía o prosa. Escribo con el oído, buscando que lo que hago suene bien. Intentando impregnar al lector con texturas, de una forma muy similar a lo que ocurre con el espectador de un concierto. Con todo, en 'Vibrato' el componente narrativo es muy importante, tanto como el estético. La historia de la protagonista es también la de su tímpano, desde cómo descubre la música apenas nace hasta cómo la interpreta de adulta, y cómo le influye.

-¿Cómo ha creado este universo tan personal?

-Concibiéndolo como un viaje iniciático, como una partitura sensorial. Que el lector fuese más consciente del sonido, del silencio, de las vicisitudes de esta mujer, que no es una heroína, sino una persona con luces y sombras. Trato de escribir con seis sentidos, los cinco habituales y el del humor, que está muy presente en el libro.

-¿Y a partir de ahora, qué?

-Bueno, primero promocionar 'Vibrato', ja, ja, ja... Luego, estoy tomando anotaciones para una próxima obra, que creo será más corta, aunque, con la experiencia de esta, no sé cómo de larga saldrá.

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