«Escribir es el espacio de la verdadera libertad»

El poeta Manuel García dedica una serie de poemas al aguardiente en su último libro./IDEAL
El poeta Manuel García dedica una serie de poemas al aguardiente en su último libro. / IDEAL

El granadino acaba de publicar 'Es conveniente pasear al perro', un libro que edita Hiperión y que recupera al Manuel García más contestón Manuel García Poeta

PABLO RODRÍGUEZGRANADA

Dice Manuel García (Huéscar, 1966) que «el poeta es un animal doméstico» y por eso conviene sacarlo de paseo a menudo si uno no quiere verlo ladrar poemas a las visitas o destrozando versos en las cortinas. Fiel a la palabra, el granadino ha sacado al poeta tras tres años de silencio y el resultado es este 'Es conveniente pasear al perro' (Hiperión, 2017) que devuelve al García más contestón, un autor duro, con una voz singular -tan necesaria en la actualidad- y de humor corrosivo que sacude con fuerza a los políticos que se pasean de homenaje literario en homenaje literario. Poesía cáustica, cercana como escrita en la barra de un bar y, a la vez, alta y reivindicadora de los clásicos.

-¿Por qué es conveniente pasear al perro?

-Porque si no, se mea en las patas de los sillones, muerde las cortinas o le ladra a las visitas. Es conveniente pasearlo. El poeta es un animal doméstico.

-En el libro resuenan Ganivet, Unamuno, Cocteau, Garcilaso, Otero, Vallejo... ¿Es este un poemario de muchas voces, no solo la de Manuel García?

-Sí. Para mí escribir es imitar y hacer homenajes a mis clásicos. El estilo de un escritor es la suma de sus influencias. No creo haber inventado nada. En la Odisea ya estaba todo inventado literariamente.

-El poemario inicia con una serie de textos dedicados a Cernuda y Machado. ¿Estamos dejándolos morir de nuevo con el olvido?

-Los poetas como Cernuda, Antonio Machado o Lorca no pueden morir literariamente porque todos los hemos leído e imitado siempre. Son clásicos universales.

-En uno de los poemas habla de «la farsa elogiosa repugnante» para señalar los homenajes vacíos. ¿Se recuerda bien a Cernuda, a Machado, a Prados...?

-«La farsa elogiosa repugnante» es un sintagma que utiliza Cernuda asqueado por los homenajes que en Francia e Inglaterra les estaban haciendo a Rimbaud y a Verlaine, después de haberlos encarcelado primero. ¿No tuvieron que exiliarse Cernuda y Prados? ¿Machado no murió en Colliure? ¿El abuelo de los Machado no fue expulsado de Sevilla a la Universidad Central por sus ideas? ¿Por qué ahora en esas ciudades se les hacen tantos homenajes? Ese oportunismo de políticos y escritores me molesta y le molestaba a Cernuda.

-Hace unos meses un historiador de Sabadell aconsejaba eliminar del callejero a Machado por ser «enemigo de Cataluña».

-Me parece que ese historiador es un peligro para Sabadell, y quiere convertir su ciudad en un nido de catetos. No hay nada más peligroso que la patria. Los callejeros deben rendir homenaje a los grandes hombres, sean o no de la literatura. No está mal que las calles de Sabadell lleven nombres como Baudelaire, Oscar Wilde, Antonio Machado, Joan Maragall, John Dos Passos, etc. que no sean de Sabadell.

-¿Puede estar la poesía al margen de lo que ocurre en estos momentos allí o la independencia puede ser también materia poética?

-La poesía debe tomar partido hasta mancharse (Celaya). Todos los países tienen su literatura épica. Pero yo en el independentismo catalán veo muy poco de épica popular y mucho de épica dirigida por el poder. Despotismo ilustrado: de arriba hacia abajo. No se pueden organizar Revoluciones desde el poder.

-Uno de los elementos que toca en el poemario es el aguardiente. ¿Por qué le llama la atención, qué le dice como poeta el alcohol?

-El aguardiente no tiene el glamour de las bebidas míticas y urbanas (Whisky, ginebra, vino) porque es una bebida de gente humilde del campo y de la mina. Es la bebida entrañable de la gente de la tierra, que se acompaña con agua de pozo. Y en los tiempos que corren, es conveniente vivir borracho, como escribía Baudelaire.

El poeta es más libre

-Además de poeta, es editor. Ambos perfiles se entremezclan en 'Réquiem por un escritor...'. ¿Al Manuel García poeta le preocupa lo que pueda pensar el Manuel García editor?

-El Manuel García poeta es más libre que el editor. Editar poesía es arruinarse razonablemente. Esa responsabilidad nos lleva a no poder editar a veces los libros que nos gustaría, por excesivo riesgo económico. Pero escribir es otra cosa, escribir es el espacio de la verdadera libertad.

-Hay también en el libro un recuerdo al Cancionero de Mascha Diakovsky, libro que editó usted. ¿qué le dejó como lector y como poeta?

-Me dejó la sombra de Ganivet, que es muy alargada. Como luego he escrito una novela (aún inédita) sobre el período finlandés de Ganivet y sus amores con Mascha Diakovsky, como he visitado los lugares de Ganivet (Helsinki, Riga), he llegado a tener a Ganivet tan dentro que a veces me he sentido como un poco como si fuera él. Y eso es un peligro, porque Ganivet era un tipo delirante. Ganivet, cuando se le conoce y se le lee de verdad, asusta.

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