La admiración inconclusa de Carlos Fuentes a Luis Buñuel

La admiración inconclusa de Carlos Fuentes a Luis Buñuel

Un ensayo del escritor mexicano, escondido en la Universidad de Princeton, sale a la luz con quince cartas entre los dos genios

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Carlos Fuentes se quedó anonadado cuando salió del cine tras ver ‘Los olvidados'. Luis Buñuel (Calanda, 1900- Ciudad de México, 1983) le había sacudido con toda su fuerza y el escritor mexicano no dudó en plasmar su admiración por esta obra en su crítica para la revista de la Universidad Nacional Autónoma de México. Era 1952 y comenzaba una admiración por el director que prosiguió en años posteriores, hasta que el escritor (Panamá 1928 - Ciudad de México, 2012) consiguió junto a Juan Goytisolo inclinar el jurado del Festival de Venecia para que le concediera al turolense el León de Oro en 1967 por 'Belle de Jour'.

Después de este premio, Fuentes da unas conferencias por Italia y empieza a crear 'Luis Buñuel o la mirada de la Medusa (un ensayo inconcluso)', que recupera ahora la colección Cuadernos de Obra Fundamental de la Fundación Banco Santander. Un texto que entrelaza las reflexiones del cineasta con el humanismo del escritor mexicano y que fue recuperado por Javier Herrera en la Universidad de Princeton, donde también encontró más de 70 cartas, postales y telegramas entre los dos genios latinoamericanos. Quince de estas cartas, cruzadas entre 1966 y 1972, aparecen en el libro e ilustran el proceso y contexto de la obra, dan fe de sus relaciones y personalidad, entre el humor y la amistad absoluta.

Herrera ha señalado que el ensayo era "muy complejo", ya que Fuentes quiso plasmar el universo de Buñuel. "Escribe como si fuera una película del genio aragonés", apunta este estudioso del cineasta. Sin embargo, no lo concluye por diversos motivos. Uno fue el desencanto que le produjo el "frenazo" del Mayo de 1968 por parte de los comunistas. "No apoyaron a aquellos que se colocaron más a su izquierda", apunta. Otro motivo fue que se vio inmerso en otros proyectos, como la adaptación de 'Bajo el volcán', obra de Malcom Lowry.

Ese desencanto de Fuentes con el Mayo francés estaba acentuado tras ver dos años antes 'La edad de oro' (1930) en la Cinémathèque francesa (único lugar donde se podía ver ya que estuvo censurada hasta 1982). El mexicano tiene claro que Buñuel es un visionario. "¿Han vencido el tiempo -37 años- y la historia –la sociedad de consumidores- aquella visión de fuego de Buñuel y los surrealistas? Me rodea esta noche un público que dice lo contrario", escribe Fuentes. "Los jóvenes que en mayo del 68 levantaron las barricadas de París habían visto las películas de Luis Buñuel", añade. Es tal el impacto que Buñuel ejerce en Fuentes que este no duda en llamar a este ensayo inconcluso 'La mirada de la Medusa'. Como la gorgona, el autor de 'El perro andaluz' o 'Viridiana' congela a quien le mira. "Buñuel petrifica al espectador con su mirada", dice rendido de admiración.

"Carlos Fuentes supo calibrar no sólo las dotes personales y artísticas de Buñuel sino también su significación histórica como engarce entre la España tradicional y la cultura hispanoamericana, y entre la vanguardia europea y los nuevos vientos que corrían de renovación estética", apunta Herrera, quien ha ordenado este libro de Fuentes, "la más certera, aguda y completa aproximación a los más ocultos entresijos de la obra y la personalidad de Buñuel". Un director actual y eterno. "'Tierra sin pan estará vigente toda la vida, al igual que 'Los olvidados'. 'Viridiana' es un reflejo de la España de siempre. Y 'El ángel exterminador' estará siempre de actualidad", ensalza Herrera.

Confidencias

En las cartas, es el propio Fuentes el que le confiesa a Buñuel que está preparando un ensayo sobre su figura. "Sus películas están encontrando hoy su verdadero público, el de estos jóvenes para los que la gran intuición del surrealismo se ha convertido en la respuesta viva de nuestros días a los fracasos de la vida y el arte", esgrime como argumento, además de hacerle partícipe de la admiración que le profesa la generación del boom americano. "Lo recordé mucho con Octavio Paz cuanto éste pasó por Roma, y ahora, en París, con Vargas Llosa, Cortázar, Rodríguez Monegal, Gironella, estamos siempre hablando de usted, de su obra que, resulta cada vez más claro, es el gran punto de referencia, de elaboración, de los escritores y pintores de raíz española".

Buñuel le contesta a raíz de las censuras a 'Belle de Jour' que "erotismo sin religión, sobre todo la cristiana, es como manjar sin sal", y continúan su relación epistolar llena de humor y surrealismo cuando Fuentes está en el jurado del Festival de Venecia que le daría el León de Oro por esa misma película. "Buñuel le dice que va a fundir el premio para convertirlo en balas", comenta Herrera.

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