Todos a hombros en Villacarrillo

Todos a hombros en Villacarrillo
IDEAL

La actuación de la tarde la tuvo el diestro salmantino Juan del Álamo, que salió a ‘revienta calderas’

ÁNGEL A. DEL ARCOVillacarrillo

Se lidió una desigual corrida de toros con el hierro de ‘Buenavista’, que tuvo un gran toro el tercero, al que se le dio la vuelta al ruedo, también los hubo complicados, como los dos primeros, teniendo una buena y desigual presentación. Esa es una de las claves de que en Villacarrillo la gente vaya a los toros, fundamental la presencia de los toros. Cuando por circunstancias no ha sido así, el malestar ha sido patente entre los muchos buenos aficionados que allí se encuentran.

La actuación de la tarde la tuvo el diestro salmantino Juan del Álamo, que salió a ‘revienta calderas’ desde que se abrió de capote con una larga cambiada de rodillas, buenas verónicas, chicuelinas ajustadas y revolera. Alboroto en la plaza ante tan bueno y variado recibo. Llevó al bravo toro de ‘Buenavista’ al caballo con vistoso ‘galleo’, para realizar posteriormente un extraordinario quite a la verónica, meciendo el capote, rematándolo de dos soberbias medias verónicas, la segunda para enmarcar. Solo lo realizado con el capote bastaba para un gran triunfo, pero continuó luego con la muleta, realizando una labor poderosa y profunda desde que la inicio con poderosos muletazos rodilla en tierra. Excelentes resultaron las primeras tandas por el pitón derecho, alargando la embestida del bravo animal, con muletazos de trazo largo, profundos, girando el torero sobre los talones para ligar las series de seis y siete muletazos. También lo cuajó sobre el pitón izquierdo, con naturales larguísimos, arrastrando la muleta, abrochándolos con pases de pecho de pitón a rabo. La plaza crujía con el salmantino, que totalmente entregado y en sintonía con el tendido siguió toreando por ambos pitones, exprimiendo al animal. Se llegó a pedir el indulto, aunque la petición no llegó a más, cobrando el torero una media estocada con un golpe de descabello que fue suficiente, cortando las dos orejas tras un aviso.

Con el último de la tarde, Juan del Álamo estrelló sus ilusiones de rematar su actuación ante las nulas condiciones de su oponente. No se aburrió el salmantino, desarrollando su faena en los medios con más ganas y entrega que lucimiento. Gustó y mucho Juan del Álamo en el conjunto de su actuación. Mató de una media y dos golpes de descabello, sonando un aviso justo cuando caía el animal. Escuchó palmas.

El ciclón de Jerez

Abrió la tarde el ciclón de Jerez Juan José Padilla, aunque por lo visto en el primero de su lote, de ciclón pasó a ser un pequeño chubasco de verano. Cierto es, que el toro de ‘Buenavista’ fue complicado, sobre todo por el lado izquierdo, pero Padilla se inhibió en banderillas, realizando después un trasteo vulgar y sin apreturas. Lo pero vino a la hora de matar, horrible el torero con estada muy baja, otra que tuvo salida, otra estocada más y varios golpes de cruceta. Sonó un aviso sonando algún pitito.

El ciclón volvió en el cuarto, espoleado por el triunfo de su compañero, formándose la tormenta perfecta. Recibió a su oponente con larga cambiada y vibrantes verónicas. Tampoco quiso poner banderillas, no sabemos el porqué, tampoco las puso en Baeza. Desatado el jerezano comenzó su faena de rodillas, pegando algún buen muletazo, siguiendo con vibrantes series por el lado derecho de igual guisa, con mucho mérito y mucho alboroto en la plaza. También al natural, donde logró una serie muy estimable con muletazos mirando al tendido. A la labor en conjunto le faltó templanza, aunque el público la vivió como algo fuera de lo normal. Lo mejor sin duda la estocada final, tirando al toro patas arriba, cortando dos orejas y rabo. Lo del rabo un sin sentido, muy benévolo la concesión del mismo.

Adame

Actuó el mexicano Joselito Adame en lugar del herido Antonio Ferrera. Pechó con el peor lote, con un primero que tuvo peligro, soltando mucho la cara y pegando muchos cabezazos. Con oficio y recursos solventó la difícil papeleta. Mató de forma rápida saludando una ovación. Con el quinto, que tuvo nobleza, pero que se paró muy pronto, se esforzó en una labor en la que destacó por su valor sereno y su quietud. Destacó el mejicano en muletazos sueltos, faltándole a la labor la continuidad deseada para que la faena tomara el vuelo necesario. Se le vio con ganas para no quedarse atrás de sus compañeros, pero le faltó enemigo. Eso sí, mató de una estocada de efectos fulminantes cortando dos generosas orejas.

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