«El congreso ha vuelto a situar la Cámara de Toya en el panorama internacional»

Carmen Rísquez, organizadora del congreso. /F. J. C.
Carmen Rísquez, organizadora del congreso. / F. J. C.

Entrevista a Carmen Rísquez, subdirectora del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica | Durante tres días, Jaén y Peal de Becerro reunieron a parte de los mayores especialistas de la cultura ibera y en particular del estudio de las necrópolis

JOSÉ M. LIÉBANAJAÉN

Carmen Rísquez Cuenca (Gerona, 1964) es arqueóloga, profesora titular del Área de Prehistoria de la Universidad de Jaén y subdirectora del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica, además de la organizadora del Congreso Internacional 'El reflejo del poder en la muerte. La Cámara sepulcral de Toya', celebrado del 7 al 9 de junio y que ha reunido en Jaén y Peal de Becerro a muchos de los mayores especialistas en la cultura ibera para exponer y debatir sobre las últimas investigaciones.

-¿Qué balance hace?

-Yo creo que ha sido un gran éxito, una reunión de especialistas de alto nivel que hemos expuesto y debatido temas novedosos en relación a la temática que proponíamos sobre el reflejo del poder en la muerte, en las sociedades iberas, estableciendo un diálogo con el Mediterráneo, con los etruscos. Un evento rico y diverso, donde no solo se ha abordado la figura de Juan Cabré - primer investigador de la Cámara de Toya, en 1918 - y lo que su trabajo supuso para la Declaración de la Cámara como Monumento Histórico Artístico, una línea historiográfica que ha dejado abiertas muchas cuestiones que se pueden desarrollar en un futuro y ha despertado el interés de todos. Además de volver a situar la Cámara de Toya, que es uno de los exponentes de la arqueología funeraria ibérica, en el panorama internacional.

A la vez, se han expuesto algunos resultados de recientes investigaciones en el ámbito de la arqueología funeraria ibera y las comunicaciones a póster presentadas también han sido muy interesantes, algunas con intervenciones arqueológicas recientes que enriquecen lo que hasta ahora conocíamos en algunas áreas ibéricas.

Y destacar la importancia de haberlo realizado en Peal de Becerro, para reforzar la identidad, la historia y el patrimonio de este municipio y de nuestra provincia en general. Sin olvidar que las instituciones se han volcado y es importante también para la Universidad salir de la Universidad.

-¿Qué ha aportado?

-Se ha puesto de manifiesto que hay que seguir perfeccionando las herramientas de la historiografía (documentos, fotos, archivos) porque todavía podemos hacer más cosas con ellas y se abren nuevas perspectivas volviendo a trabajar con toda esa documentación y con los nuevos fondos que se están incorporando, miradlos con otros ojos, otras herramientas y otras metodologías. También ha quedado claro el valor de las reexcavaciones y se ha ahondado en el tema del congreso, en cómo se expresa el poder de las élites iberas en la muerte, los códigos del poder, como la cerámica importada, los ajuares, los rituales, cómo se crea una simbología del poder para representarse.

Unos códigos muy en sintonía con la cultura etrusca, como se ha visto en la conferencia inaugural de Mario Torelli (doctor 'honoris causa' de la UJA), la gran carga simbólica que tienen los objetos que acompañan al más allá a las élites, y en la de clausura de Rosa María Cannavacciuolo, que habló de las tumbas femeninas de rango muy alto, cómo inician el espacio de las necrópolis, las mujeres garantes de esas descendencia y con poder, que contribuyen a la construcción de la ideología del poder.

-Da la impresión de que el conocimiento de la cultura ibera, poco conocida hasta hace unas décadas, está aún haciéndose.

-Se está completando, porque conforme avanzamos surgen nuevas preguntas. Se está abordando desde otras metodologías y desde otras perspectivas, como, por ejemplo, desde la antropología con las relaciones de parentesco. Seguimos avanzando.

-Hay visitantes decepcionados con el Museo Íbero por no estar lleno.

-Se abrió con una exposición temporal, como muchos otros museos. Montar la exposición permanente lleva un tiempo. Una vez que teníamos terminada la infraestructura, ¿qué hacíamos? Fue una buena idea abrirlo, para que la gente lo conozca y disfrute de esa exposición, que es cierto que cuenta una historia, pero luego se contarán más.

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