«Con Cataluña tengo el corazón dividido y hecho una mierda»»

El cantante (y también dibujante) Joaquín Sabina, en pleno concierto y rodeado de dibujos muy inspiradores./E. C.
El cantante (y también dibujante) Joaquín Sabina, en pleno concierto y rodeado de dibujos muy inspiradores. / E. C.

Joaquín Sabina, cantante | El jienense, que sigue con su gira por todo el país, reflexiona sobre su música en 'Lo niego todo' y los acontecimientos que vive el país

ISABEL URRUTIA CABRERA

A sus 68 años hace tiempo que no ve a Joaquín Sabina. «Sí, sí. Cada vez que me miro en el espejo, me encuentro con mi padre», confiesa el jienense en conversación telefónica desde Madrid. Y hace una pausa. Varios segundos. El tiempo justo para lanzar una carcajada. Parecía el arranque de una canción. Pero no, no lo es. De momento.

Nunca se sabe con el autor de clásicos como 'Calle melancolía', '¿Quién me ha robado el mes de abril?', 'Y sin embargo', '19 días y 550 noches'... Más de 400 temas. Brillantes, mejores o no tan buenos. Todos, salidos de las tripas o el corazón. Pulidos con cabeza y «regalados a puñados, sin reservas, porque ya no me pertenecen». A estas alturas, dice que ha perdido de vista a Joaquín Sabina pero no hay que hacerle caso. En el fondo, lo lleva muy dentro. Lo demuestra en su último disco, 'Lo niego todo', que han recibido sus fans como el maná caído del cielo. Nada menos que siete años han tenido que esperar desde su anterior trabajo, 'Vinagre y rosas'.

A estas alturas, no luce estampa de nazareno calavera, pero sigue marcando el camino de los callejones. Y de los amores malditos.

- ¿Cómo lo lleva?

- Bien, bien. A pesar de las entrevistas, estoy 'en capilla'... Muy concentrado, muy concentrado. Tengo que dar dos conciertos seguidos y, además, se va a grabar un vídeo...

- ¿Y de estado de ánimo?

- ¿Me está preguntando por Cataluña?

- En la medida que le puede afectar, sí, claro.

- Me afecta, por supuesto que me afecta. Igual que a todos los españoles, vascos, catalanes... Estoy sobrecogido. ¿Qué le puedo decir? Tengo el corazón dividido y hecho una mierda, siempre pendiente de las noticias. Tengo muchos amigos y afinidades con esa tierra. Me tira el paisaje, me tira la comida, me tira el idioma...

- 'España, aparta de mí este cáliz', que diría César Vallejo, tan idolatrado y querido por usted.

- Sí, sí, lo tengo muy presente. Pero también a Jaime Gil de Biedma, sobre todo cuando decía 'De todas las historias de la Historia / sin duda la más triste es la de España, /porque termina mal'. Terrible, terrible.

- ¿Todo vuelve?

- Demasiadas generaciones encadenadas a esa España terrible. No lo entiendo, no lo entiendo. La globalización, la Unión Europea, la desaparición de las fronteras..., todo eso hace muy duro aceptar que pasen estas cosas. Hay demagogia y mentiras por ambas partes.

- ¿Cuál sería su actitud de tener 18 años y vivir en Cataluña?

- Si fuera un chico universitario, educado en la inmersión lingüística y tal, muy probablemente estaría en la calle con la estelada. Pero no es el caso. Tengo 68 años y he visto mucho mundo. Y le digo más...

- Sobre Serrat, me imagino.

- ¡Joan Manuel! Mi primo y mi maestro, más catalán que La Moreneta... ¿Cómo es posible que le llamen fascista por no apoyar el referéndum? Terrible, terrible.

- Menos mal que tiene la escena y el público.

- ¿Lo dice por mí?

- Sí, seguro que le sirven de bálsamo en estos momentos, ¿no?

- No se crea. La escena no es balsámica porque no cura. Pero entiendo lo que me dice. Yo vivo mi oficio como un regalo inmerecido de los dioses paganos. Las canciones- ¡no solo las mías, eh!- pueden llegar a cobrar vida propia y eso es una maravilla... En el mejor de los casos, se forma una unidad mágica entre la gente, más allá de las fronteras y las generaciones. Eso me fascina, y cada vez más. ¿Sabe cuál es mi mayor orgullo?

- Pues no, la verdad que no.

- Conocer y querer a gentes muy distintas y distantes. Me emociona descubrir que mis temas se hacen carne y vida muy lejos de España, ya sea en Bolivia o al sur de Chile. Me siento un privilegiado.

- ¿Qué es la patria?

- Mi patria es el idioma, la lengua española. Yo pertenezco a una generación que se planteó con urgencia la dignificación de la palabra. En mi época se cantaba mucho en inglés -en plan 'guachi, guachi'- y en castellano se cometían muchas faltas de ortografía delante del micrófono, ja, ja. Ya me entiende....

«Mercancía barata»

- Siempre ha sido leal a sus señas de identidad.

- Bueno...

- A Sabina le define el desgarro.

- Pero no lo busco, me sale. Yo creo en la inspiración, eso tan antiguo, falsamente romántico y despreciado ahora. Nunca me he sentado a escribir canciones. Cuando vienen, vienen. Y en cuanto al desgarro, sí, es algo que viene de la rabia interior.

- Que le bulle en abundancia.

- Siempre la he tenido, sí. Es rabia hacia lo políticamente correcto, hacia el pensamiento único y, ahora, hacia toda la mercancía barata que se da por buena en España, y en todo el mundo. No hay cosa que deteste más que el sectarismo. ¡Lo aborrezco con toda el alma!

- ¿Preocupado por el futuro?

- Reconozco que sí. Me importaba un carajo hasta que nacieron mis hijas. Pero, ya ve, ellas me cambiaron la vida y hasta la ideología... ¡Me he vuelto ecologista!

- Tengo entendido que tiene poderes de pitoniso. Acertó los Nobeles de Literatura de Vargas Llosa y Bob Dylan.

- Ja, ja, sí.

- Y ahora, ¿cómo lo ve?

- Es difícil. No creo que sea nadie de lengua española. Y si lo fuera, apuesto por el chileno Nicanor Parra o el argentino César Aira, que ahora anda por España. Veremos.

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