José Guirao, el hombre que negoció la llegada del Legado Lorca, nuevo ministro de Cultura

José Guirao./EFE
José Guirao. / EFE

Es patrono de la Fundación Federico García Lorca y tuvo un papel determinante en la llegada de los fondos del poeta a Granada; estudió Filología en la UGR

Pablo Rodríguez
PABLO RODRÍGUEZ

El nombramiento de José Guirao Cabrera como sustituto del dimitido Màxim Huerta pone en la cartera de Cultura y Deporte a un gestor de largo alcance. La elección de Pedro Sánchez cumple con la rigurosa petición de un especialista después de la polvareda del nombramiento del ministro saliente. El currículum del almeriense que estudió Filología en la Universidad de Granada cuenta con hitos como la aprobación del Plan General de Bienes Culturales de Andalucía, la Ley 1/1991 del Patrimonio Histórico de Andalucía, la puesta en marcha del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y la creación del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico durante su etapa como Director General de Bienes Culturales de la Junta o la remodelación de la colección permanente del Reina Sofía y su ampliación en la época, entre 1994 y 2001, en la que dirigió el museo.

El cambio de siglo lo celebró dando el salto a la dirección de La Casa Encendida, un espacio que convirtió en uno de los grandes generadores de cultura de la capital madrileña. Fueron años en los que el nuevo ministro se introdujo, por sus contactos y por su destacada experiencia, en diferentes instituciones de carácter privado pero con cierta ascendencia pública. Fue el caso de la Fundación Montemadrid, dedicada a la Acción Social, Medio Ambiente, Cultura y Educación, de la que fue director general, o de la Fundación Federico García Lorca, donde ha ejercido como patrono hasta este mismo año.

Reconocido lorquiano

Guirao, además de gestor, es un reconocido lorquiano. Experto en la obra de Federico, ha jugado un papel clave en las negociaciones para la llegada del legado del poeta a Granada. Considerado como el hombre fuerte de Laura García Lorca, su papel fue fundamental para acelerar y llevar a buen puerto las conversaciones a varias bandas con los miembros del ya difunto Consorcio del Centro Lorca -Ministerio de Cultura, Junta de Andalucía, Diputación de Granada y Ayuntamiento de Granada-.

Según fuentes cercanas a la negociación, la experiencia de Guirao fue clave para aclarar ciertos elementos y perfiló personalmente algunos de los puntos que podían ser más polémicos de cara a la llegada de las primeras piezas del poeta a la capital nazarí. Su papel, pues, fue tan determinante que la propia sobrina del poeta, Laura García Lorca, lo remarcó el pasado 23 de marzo en la inauguración de la primera muestra del legado. «Ha hecho más de lo posible, con un desprendimiento absoluto –dijo–. No tengo palabras para agradecerlo».

Como nuevo ministro, en su horizonte se despliegan varios retos. El primero y probablemente el que le lance la oposición en las próximas horas será mostrar su capacidad para hacer frente a una cartera doble en la que el Deporte tiene un peso específico y más con el mar revuelto de Rusia. El segundo, poner en marcha antes de que la legislatura culmine un paquete de medidas que sirva para dar oxígeno a un sector, el de la Cultura, que tiene una gran necesidad y se encuentra muy movilizado. El tercero, en clave local, demostrar que más allá de Madrid hay tierra. Estrenar el cargo con la primera visita oficial de un ministro de Cultura al Centro Lorca con la excusa de la llegada del resto de los fondos del poeta a Granada podría ser una excepcional manera de demostrarlo.

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