Ghettos, derrotados y ofertas imposibles de rechazar

Luis G. Chacón y Agustín Nuño y 'El Padrino' como telón de fondo./ALFREDO AGUILAR
Luis G. Chacón y Agustín Nuño y 'El Padrino' como telón de fondo. / ALFREDO AGUILAR

Granada Noir deja una jornada más de reflexión en torno a la corrupción y los laberintos urbanos con la novela negra como telón de fondo

Pablo Rodríguez
PABLO RODRÍGUEZ

Viernes de Noir, viernes de ghettos, derrotados y ofertas imposibles de rechazar. Ese fue el menú gastronómico de Granada Noir, un certamen que ayer vivió una de sus jornadas grandes en el Cuarto Real de Santo Domingo como telón de fondo. Allí, en un escenario casi tan morado como negro por la exposición de vestimentas cofrades en las cercanías, se dieron cita fans y autores como Toni Hill, Rafael Escuredo, María Martín Titos, Paco Gómez Escribano, Juan Ramón Biedma o Quico Chirino para hablar de asesinatos, para hablar de tramas de corrupción, para hablar, en definitiva, de un género que se ha convertido en el rey del panorama español.

La jornada comenzó con Toni Hill. El escritor, autor de la conocida saga del inspector Salgado, mantuvo un encuentro con los lectores por la mañana. Con ellos analizó la creación de 'El verano de los juguetes muertos', 'Los buenos suicidas' y 'Los amantes de Hiroshima', tres novelas que muestran hasta qué punto puede implicarse un policía en la resolución de un caso. Posteriormente fue la Escuela de Doblaje Remiendo la que puso la voz a la cita. Alumnos y profesores realizaron una ficción sonora en directo en la que adaptaron 'El número 13', un relato de Montague Rhodes James, el gran clásico de las historias fantasmales. Fue una cita enormemente atractiva, que descubrió otra forma de acercarse al género Noir y que atrajo a una gran cantidad de público al Cuarto Real.

La sesión continuó con el encuentro entre Rafael Escuredo y María Martín Titos, que hablaron sobre el ciclo de novelas que el expresidente andaluz ha escrito en torno a la figura del inspector Sobrado. El autor aprovechó también para hablar de 'Los santos custodios', último título de la saga que estos días presenta en recorrido por Andalucía y que devuelve al investigador a un caso en el que tendrá que resolver, de manera extraoficial, el suicidio de un compañero.

El comercial perfecto

La mesa redonda protagonizada por Agustín Nuño y Luis G. Chacón Martín dejó la nota distintiva. Ambos hablaron sobre management y sistemas de negociación con 'El Padrino' como telón de fondo. A partir de cortes de la película, los dos expertos desvelaron la forma en que los grandes personajes de Mario Puzzo crearon un negocio y, a la vez, un universo de corrupción a su alrededor a la vez que definían a varios de los personajes. A don Vito, padrino de la casa de Corleone, lo señalaron como «el comercial perfecto». «Era un maestro en descubrir qué motivación tenía la gente que se le acercaba y eso lo convierte en un negociador como la copa de un pino», aseguraron. A Tom Hagen, asesor de la familia Corleone, lo apuntaron como «ejemplo perfecto» de asesoramiento. «Mantiene silencio en la reunión y es meticuloso en la preparación de la negociación».

Remiendo descubrió otra forma de acercarse al género Noir y llenó de público el Cuarto Real

El último plato, pero no menos fuerte, fue la mesa protagonizada por Paco Gómez Escribano ('Yonqui', 2014; 'Manguis', 2016), Juan Ramón Biedma ('El manuscrito de Dios', 2004; 'El imán y la brújula', 2007) y Quico Chirino ('A la izquierda del padre', 2017). Los tres hablaron sobre los límites del Noir y reflexionaron sobre la importancia del escenario para la elaboración de una historia que esté dentro de los parámetros del género.

En opinión de Biedma, «las tramas noir se quedarían cortas en un entorno rural» y señaló que «la urbe, con sus escondrijos y sus calles laberínticas, es un lugar donde pasan muchas casas y donde el autor puede encontrar suficiente material para contar algo». Por su parte, Chirino explicó sobre los escenarios del Noir que «la parte oscura de la ciudad me lleva a pensar en los lagunas oscuras de los barrios marginales y, más que el entorno per se, me interesa llevar la historia más allá: desvelar lo que hay de oscuro en gremios como el periodismo, la policía... Es lo que no se cuenta, lo que permanece oculto lo que me interesa».

Los tres novelistas cerraron la mesa redonda (y la jornada) asegurando que son los perdedores los reyes del Noir y que, como creadores, la obligación es mostrar sin 'ambages' la corrupción, la violencia, lo oscuro de la sociedad. «El noir es muerte, es violencia, violación... los personajes tienen que sentir y la novela tiene que doler para pensar».

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