La Fundación Rodríguez-Acosta da el primer paso para ser ente público

El presidente de la Fundación, el pintor Miguel Rodríguez-Acosta, y el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, ayer en el 'carmen blanco'./ALFREDO AGUILAR
El presidente de la Fundación, el pintor Miguel Rodríguez-Acosta, y el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, ayer en el 'carmen blanco'. / ALFREDO AGUILAR

La entidad, hasta ahora privada, ya trató en dos ocasiones de completar dicha transformación en lo que va de siglo, sin haber podido conseguirlo

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

En la tarde de ayer, el carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta acogió el tercer intento de iniciar el proceso de transformación de dicho ente de entidad privada a pública. En una convocatoria extraordinaria realizada desde la Consejería de Cultura con 48 horas de antelación -el Patronato se había reunido hace escasas fechas para despachar asuntos ordinarios- el máximo órgano de gobierno de la Fundación, presidido por Miguel Rodríguez-Acosta, dio el visto bueno a la solicitud de la Fundación para mutar su naturaleza. Al acto acudió también el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez, quien compareció junto con el propio Rodríguez-Acosta en los instantes previos al inicio de la reunión.

Según Vázquez, «el momento que vivimos hoy (por ayer) es trascendente». Del mismo modo, alabó la implicación personal y la generosidad del presidente de la Fundación para con la ciudad, «un compromiso que quedará recogido en la historia», dijo. «Miguel vuelve a dar un paso decisivo para el desarrollo cultural de la ciudad, como en su día lo hizo salvando el legado de Gómez-Moreno y acogiéndolo entre estos muros», añadió.

Es sólo el primer paso, sin embargo. Miguel Ángel Vázquez comentó que el proceso es complejo, y que acelerando todos los pasos podría estar completado en seis meses. Fuentes técnicas de la Junta consultadas por IDEAL aseguran, sin embargo, que el plazo de un año es mucho más realista para cumplir todos los requisitos. En este lapso de tiempo, tras el documento firmado ayer, quedan dos pasos por completar. El primero, la modificación de los estatutos de la propia Fundación para reflejar el cambio en la composición del Patronato y en la gestión, y el segundo, la aprobación por parte del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía de dichos estatutos y el otorgamiento de carta de naturaleza a la nueva fundación.

Cruzar la acera

En cuanto al acto celebrado ayer, consejero y presidente de la Fundación bromearon a propósito de la ubicación de la sede. «José María Rodríguez-Acosta concibió este carmen situándolo junto al recinto de la Alhambra. Con esta iniciativa, lo único que hacemos es cruzar la acera», afirmó el consejero. De hecho, la gestión de la futura fundación pública quedará al albur del Patronato de la Alhambra y el Generalife, quien mantiene una línea de tutelaje financiero del actual ente privado desde 2011, con una subvención para funcionamiento ordinario de la misma que supera el montante de los 345.000 euros anuales. «El objetivo de organizarlo de esta manera es aprovechar las sinergias y oportunidades de gestión expositiva y organizativa conjunta», confirmó el consejero.

Miguel Rodríguez-Acosta destacó lo oportuno de esta iniciativa, ya que, recordó, nos encontramos en el centenario de la construcción del conocido 'carmen blanco' que alberga la Fundación. Del mismo modo, tuvo palabras de recuerdo para quienes durante todo este tiempo han formado parte del Patronato. De hecho, en el primigenio ente que gobernó la Fundación estuvieron presentes personalidades como Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos y Manuel de Falla. Ayer, entre los asistentes a la reunión del Patronato había profesores tan ilustres como los profesores de la UGR Ignacio Henares Cuéllar, Antonio Sánchez Trigueros o José María Quintana González.

A la tercera parece que va a ir la vencida, tras dos intentos por completar el proceso. El más reciente, iniciado en 2010 siendo consejero de Cultura de la Junta el melillense Paulino Plata, quedó paralizado un año después debido a una instrucción del Ministerio de Cultura que paralizó las conversiones de fundaciones privadas en públicas. Fue entonces cuando se firmó el convenio que ha dotado presupuestariamente a la Fundación durante todos estos años, y que, dado que no puede mantenerse mucho tiempo más, prácticamente obliga a tomar la decisión cuyo primer paso se dio en el día de ayer.

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