Finaliza la primera fase de restauración de los baños de Comares

Sala Caliente de los Baños Reales de Comares./EFE
Sala Caliente de los Baños Reales de Comares. / EFE

Los trabajos, con un presupuesto de 1.160.000 euros y han durado dos años, se han centrado en las cubiertas y los paramentos interiores

PABLO RODRÍGUEZGRANADA

El Patronato de la Alhambra y el Generalife ha anunciado el final de la primera fase de restauración de los Baños Reales de Comares, una de las joyas del monumento. Los trabajos, que se han centrado en la reparación de las cubiertas y los paramentos interiores, han contado con un presupuesto de 1.160.000 euros y se han extendido durante algo más de dos años.

Los baños de Comares fueron construídos en el siglo XIV para uso exclusivo de los monarcas nazaríes y sus familiares inmediatos. Divididos en tres zonas diferenciadas, a la usanza romana, contaban con sala fría, sala templada y sala caliente así como una habitación de descanso conocida tradicionalmente como la Sala de las Camas. Aunque esta última se encontraba en buen estado, las tres salas de los baños padecían filtraciones por el mal estado de las cubiertas y degradación en los paramentos interiores.

Es ahí donde se han centrado los esfuerzos de la Alhambra. Los trabajos, liderados por el arquitecto Pedro Salmerón, han consistido en la impermeabilización de las cubiertas y el recubrimiento de las bóvedas con baldosas cerámicas que imitan la coloración de las originales. Asimismo, las lucernas han sido reparadas y tratadas con un sistema que permite la ventilación y la luminosidad.

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En el interior, los restauradores han eliminado todos los revestimientos de mortero de cemento, causa de la destrucción de los paramentos. Los trabajos han recuperado los muros, dejando a la vista detalles de interés como las huellas de los cierres de cada sala o del gran dosel cerámico que dividía la sala caliente y la sala de calderas, en la que ardía el combustible que permitía el funcionamiento de los baños.

Como ha revelado Salmerón, los trabajos se han apoyado también en una importante investigación documental que ha permitido constatar la venta en el siglo XVIII del excepcional acumulador de cobre refinado que calentaba los baños o la recuperación en 1590 de los vídrios destruídos tras la explosión de un polvorín. Este último acontecimiento, especialmente la forma en que fueron restaurados los desperfectos, ha llevado a los expertos a considerar la posibilidad de que los baños contaran originalmente con vidrios de colores en las lucernas.

Segunda fase

Por otra parte, la Alhambra ha anunciado que la segunda fase de restauración comenzará presumiblemente a principios de 2018 y tendrá una duración de dos años. Los trabajos se centrarán en la restauración de los azulejos y yeserías que cubren los muros de los baños y en la estabilización y reparación de la sala de calderas, la calle de la leña -por la que se trasladaba el material que alimentaba el acumulador- y el hipocausto -un pasillo que recorre los bajos de la sala caliente y que permitía al aire discurrir para mantener la temperatura-.

La primera parte del proyecto, la que se centra en azulejos y yeserías, será llevada a cabo por los propios restauradores del monumento; mientras que la consolidación de los diferentes espacios que restan se decidirá mediante concurso público.

"Espacios de excelencia"

Las autoridades han recorrido los baños reales este viernes para conocer de primera mano los resultados de la restauración. El consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez, ha estado acompañado por el alcalde de Granada, Francisco Cuenca; la delegada de Gobierno en Granada, Sandra García; el delegado de Cultura, Guillermo Quero; la edil de Cultura, María de Leyva; el director del Patronato de la Alhambra y el Generalife, Reynaldo Fernández; y el arquitecto director de las obras, Pedro Salmerón.

El consejero ha destacado la singularidad de los baños reales de Comares "por su buen estado, por su riqueza patrimonial y por su historia". Vázquez ha recordado que son "el único baño medieval islámico de Occidente que se conserva prácticamente íntegro" y ha celebrado una intervención que constata que el monumento "es un documento histórico vivo".

Por su parte, el alcalde ha asegurado que para la ciudad "es motivo de satisfacción y orgullo abrir espacios de singularidad y de excelencia". En opinión, los trabajos en los baños reales revelan que la Alhambra "no solo es una joya, es también una fuente permanente de ciencia, conocimiento e investigación". Cuenca ha subrayado que la restauración "nos permite conocer los hábitos y costumbres" de la época y va a convertir "esta joya" en "un espacio de reclamo e interés".

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