El sonido de las guitarras llenó de paz la Casa de los Pisa

Alí Arango, de Pyrophorus Guitar Duo, durante su actuación de anoche. /RAMÓN L. PÉREZ
Alí Arango, de Pyrophorus Guitar Duo, durante su actuación de anoche. / RAMÓN L. PÉREZ

El Pyrophorus Guitar Duo ofreció un gratísimo recital en un espacio que da mucho de sí, a pesar de las limitaciones técnicas de su fisonomía

JOSÉ ANTONIO LACÁRCELGRANADA

Sonaron las guitarras clásicas en el tranquilo y apacible anochecer del patio de la Casa de los Pisa. He dicho -escrito- guitarras clásicas y no es del todo cierto porque las guitarras que con maestría han sabido tocar Alí Arango y Josué Fonseca, han tenido parte clásica, con tributo obligado al romanticismo, parte impresionista, parte netamente americana con la presencia de Mangoré y de Villa-Lobos; han tenido resonancias flamencas con las guajiras de Paco de Lucía y han tenido intensidad y apasionamiento mucho más moderno, siglos XX y XXI en las creaciones del mítico Leo Brouwer, y las creaciones y correspondientes adaptaciones del joven Alí Arango. Quien, por cierto, es el ganador del Primer Premio del XXXII Certamen Internacional de Guitarra Clásica Andrés Segovia que todos los años se celebra en la Herradura.

Vayamos por partes. Una primera mitad ha estado protagonizada por el ya citado Alí Arango. Con obras de Chopin -'Vals nº 2'-, Villa-Lobos -'Coro nº 2'-, Mangoré con su deliciosa 'Catedral' y las ya citadas guajiras de Paco de Lucía. Aquí el intérprete ha sido Alí Arango en solitario. Y como hemos escrito que íbamos a ir por partes, diremos que tiene este joven cubano una excelente técnica guitarrística. Toca con gran calidad, tiene un hermoso sonido y sabe extraer todo el mundo enigmático que la guitarra encierra entre sus cuerdas. No me extraña en absoluto que obtuviera el premio del certamen de la Herradura.

Tradición

Arango sigue la tradición de los grandes guitarristas cubanos. Tiene sensibilidad, sabe hacer cantar a la guitarra. Y aunque el programa resulte un tanto heterogéneo es lo cierto que en sus manos tiene una indudable unidad. Mucha música y buena ha sabido ofrecernos en su actuación en solitario. El Chopin que hemos escuchado, tan alejado del mundo de la guitarra, ha venido ofrecido por el arreglo previo que el propio Arango ha hecho y con mucho acierto, hay que decirlo.

Tras una breve pausa para adaptar el 'escenario' a las necesidades de dos guitarras, hemos podido admirar en toda su dimensión al Pyrophorus Guitar Duo. Se había incorporado Fonseca y el programa ha estado más alejado de lo tradicional. Empezando por el inmenso Leo Brouwer que se basa en los Beatles para ofrecernos tres momentos donde se conjugan admirablemente su técnica, su capacidad como compositor y ese guiño travieso que tantas veces aparece en su obra. Una interesante aportación del propio Arango -'Encontrando'- para pasar a una 'Arabesque', la nº 1, de Claude Debussy con arreglo muy interesante del propio Arango.

Y del joven guitarrista una buena demostración de su talento como compositor, amén del talento como guitarrista. Primero una obra muy interesante -'De las cosas'- y después su 'Pyrophorus' -interesante juego con el nombre del dúo- donde parecen advertirse resonancias jazzísticas constituyendo una página muy hermosa, llena de sugestión, que prende con facilidad en el espectador y que da la medida de la categoría que este joven cubano tiene en su doble faceta.

Dos últimas obras, una de Gismonti -brasileño- y otra de Frank Churchill, con homenaje al cine, han cerrado un programa en el que los dos guitarristas -Alí Arango y Josué Fonseca- han brillado a buena altura, en un recital gratísimo.

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