Música de cámara 'cum laude'

El Patio de los Mármoles del Hospital Real, sede del Rectorado de la UGR, anoche durante el recital del Cuarteto Bretón. /ALFREDO AGUILAR
El Patio de los Mármoles del Hospital Real, sede del Rectorado de la UGR, anoche durante el recital del Cuarteto Bretón. / ALFREDO AGUILAR

El Cuarteto Bretón llena de calidad el Hospital Real con un programa atractivo y poco habitual, con obras de Górecki, Granados y Shostakovich

JOSÉ ANTONIO LACÁRCELGRANADA

Las sesiones del Festival de Música y Danza han conseguido diversificar los escenarios en los que se desarrollan. Hace años solamente se celebraban en el hermosísimo marco de la Alhambra y el Generalife. O sea, que había que subir al Festival, como se decía por entonces. La belleza de los escenarios siempre ha merecido la pena. Y hay que reconocer que se ha elegido adecuadamente. Lugares como el Monasterio de San Jerónimo, como la Casa de los Pisa, Hospital Real, Corral del Carbón, Palacio de Bibataubín, Plaza de los Aljibes, son escenarios alternativos a los ya tradicionales. Y esto se amplía con el desarrollo de las sesiones del Fex, sesiones que, para mí, constituyen uno de los grandes aciertos del Festival.

Uno de mis escenarios favoritos -si se me permite personalizar- es el noble y hermoso patio de los Mármoles, en el Hospital Real, sede del Rectorado de nuestra Universidad. Une a su importante historia, la belleza y la nobleza del arte español de la época del Emperador Carlos. Puede considerarse marco idóneo para acoger una actuación de un grupo de cámara, en este caso el más que interesante Cuarteto Bretón que anoche ofreció un programa atractivo y poco habitual, integrado por las obras del polaco Górecki, del español Enrique Granados y del ruso Shostakovich. Del primero se interpretó el Cuarteto nº 1, de Granados el Quinteto en sol menor y del ruso el Quinteto para piano, también en la tonalidad de sol menor.

No se llenó y es una verdadera pena porque pienso que los auténticos aficionados degustan especialmente la música de cámara. Y tenemos que insistir en que es imprescindible el programar bastante música de este tipo donde se alcanza una pureza, una autenticidad difícilmente superables. Por eso nuestra satisfacción ante un programa lleno de atractivos y de contrastes, y ante unos intérpretes de excepción.

Porque el Cuarteto Bretón es un grupo de una alta calidad. Individualmente son espléndidos, como conjunto extraordinarios. A ellos, al cuarteto propiamente dicho -o sea, dos violines, viola y chelo- se le une en esta ocasión el piano, para poder interpretar los dos quintetos, el de Granados y el de Shostakovich. Y el piano se sumó a la altísima calidad de los intérpretes. Los cinco forman un grupo perfectamente conjuntado, un grupo de altísimo nivel, como manifestaron a lo largo de todo el concierto.

Górecki: intensidad sonora

Del polaco Górecki destaco sobre todo la intensidad sonora que se advierte en su Cuarteto nº 1, donde se conjuga una brillante utilización de las dinámicas que van ganando en intensidad llegando a veces a resultar obsesiva. Las connotaciones personales del autor polaco pueden verse más o menos reflejadas en esta obra, pero es lo cierto que estamos ante una construcción que, aunque avanzada en cuanto a estructura, mantiene una conexión con lo tradicional. Juego de contrastes que hace especialmente atractiva la obra, interpretada con toda garantía por los miembros del cuarteto Bretón.

Afortunadamente hemos podido volver a escuchar a Granados, tan ausente de tanta programación de temporada, cargadas de rutina. Granados es uno de nuestros grandes valores, aunque haya muchos que todavía no se hayan enterado. Su Quinteto en sol menor, opus 49 es una verdadera joya, donde puede advertirse la variedad de criterio compositivo que concurre en el autor catalán. Tratamiento perfecto de los instrumentos, el piano alcanza un gran protagonismo sin merma del que le corresponde a la cuerda. Una simbiosis afortunada, donde tanto el ritmo como una deliciosa concepción melódica conduce a una obra realmente buena y que ha sido interpretada de forma irreprochable. Tanto Anne Marie North, Antonio Cárdenas, Alberto Clé y John Stokes, en la cuerda, como Ludmil Angelov al piano, han brillado a una gran altura, como lo han hecho con el formidable Cuarteto en Sol menor, de Shostakovich, broche de oro de un programa de gran altura y con unos excelentes intérpretes. Exquisito tratamiento el que ha recibido por parte de los intérpretes, excelentes en todo momento, seguros, brillantes, tanto el cuarteto de cuerda como el pianista, a un nivel francamente bueno. A mi entender, a mi modo de ver, uno de esos estupendos conciertos del Festival.

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