Monteverdi conquista la Alhambra

La soprano navarra Raquel Andueza, y su grupo La Galanía, entre las columnas del Patio de los Arrayanes./ALFREDO AGUILAR
La soprano navarra Raquel Andueza, y su grupo La Galanía, entre las columnas del Patio de los Arrayanes. / ALFREDO AGUILAR

La soprano Raquel Andueza con su grupo La Galanía caldearon una fría noche en el Patio de los Arrayanes con obras del genial compositor italiano

JOSÉ ANTONIO LACARCELGRANADA

Se cumplen los cuatrocientos cincuenta años del nacimiento de Claudio Monteverdi, del nacimiento de uno de los grandes genios de la música que han tenido una influencia enorme, decisiva en el desarrollo de la misma. La ópera nace en Monteverdi y se desarrolla, el madrigal es fundamental y la producción del compositor italiano es de una importancia excepcional. Por eso me parece que un homenaje a Monteverdi era imprescindible y tengo que agradecer a la dirección del Festival que no haya pasado por alto esta efeméride que tanta trascendencia tiene para la historia de la música y que se ha plasmado en un recital de la Galanía, en el Patio de los Arrayanes que anoche ofrecía algo de inhóspito por culpa de la bajada de temperatura, llegando en más de un momento a hacer frío, con un viento que molestaba profundamente.

Pero bien podemos decir que artísticamente entrábamos en calor gracias de la música del XVII que nos ofrecían los componentes del grupo La Galanía, integrado por Raquel Andueza, soprano, Pablo Prieto, violín, Manuel Vilas, arpa y Jesús Fernández Baena, tiorba. El programa tenía como principal protagonista, como no podía ser de otro modo, a la figura de Monteverdi, junto con otros interesantes nombres de la época. Tarquinio Merula, Francesco Cavalli, Biagio Marini, Domenico Anglesi, Giovanni Girolamo Kapsberger, amén de dos obras anónimas pero que entraban de lleno en la estética y los conceptos musicales de la época.

Hay que insistir una y otra vez en la importancia decisiva que tiene el compositor tan ligado a la casa de los Gonzaga en el nacimiento de la ópera. Desde su Orfeo, hasta llegar a la Coronación de Popea la figura del compositor se agiganta. Tanto en el capítulo de la ópera como en la creación de formidables colecciones de madrigales, entre los que cabe siempre recordar por su magistral estructura el Cruda Amarilis, entre muchos otros que constituyen un riquísimo muestrario de la capacidad creadora de Monteverdi, de su aplicación a las teorías que difunde la Camerata Bardi, con el auténtico hermanamiento de música y texto. Y el formidable avance que en el campo de la composición supone la aparición de este extraordinario músico. Los de la Galanía titulaban el recital como Monteverdi & Friends y en realidad ha sido un paseo musical por una época, por unos compositores, por un estilo que, desde el punto de vista histórico, resulta apasionante y no menos apasionante por la belleza de estas composiciones.

Explicaciones sencillas

La principal protagonista ha sido la soprano navarra Raquel Andueza, como la voz del grupo y también porque ha sabido ilustrar cada una de las interpretaciones con una explicación sencilla, asequible y que ha hecho que nos aproximemos aún más a un compositor y a una época. Canciones de amor, de ilusiones, de desengaños. Letras cargadas de belleza que han sido glosadas con verdadera capacidad comunicativa por la cantante. Una intérprete que tiene una voz muy peculir, especialmente dulce, especialmente trabajada para la interpretación de un repertorio como el que hemos escuchado. Monteverdi es el punto de partida del barroco pero hay todavía mucho de Renacimiento en su creación. Y todo ello, con un sentido del rigor histórico, lo ha sabido ofrecer Raquel Andueza con una interpretación cargada de expresividad, con las alternativas que los textos ofrecen, desde la ilusión, desde el apasionamiento surgido del amor, hasta el desengaño, hasta incluso el deseo de que el desamor también afecte a la persona amada y no conseguida. Sus explicaciones han sido un bonito corolario a su interpretación llena de sensibilidad, ora con mucha gracia y donarie, ora con tristeza y melancolía. Creo que ha sabido llegar al público que ha entendido un poco más a Monteverdi y a los autores de su época.

Los tres instrumentistas han demostrado una gran calidad y han sido excelentes acompañantes y cuando les ha correspondido actuar en solitario han ofrecido versiones limpias, llenas de belleza y autenticidad. Monteverdi y su mundo, Monteverdi y su época han estado en la más que fresquita noche de los Arrayanes, mucho más cerca, mucho más unidos a todos nosotros.

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