La gran noche de Miguel Ríos

Miguel Ríos estuvo a gusto en el escenario durante todo el concierto./Alfredo Aguilar
Miguel Ríos estuvo a gusto en el escenario durante todo el concierto. / Alfredo Aguilar

Con la OCG y Josep Pons dio un recital espléndido que entusiasmó al público en el Carlos V | El más emblemático escenario del Festival se llenó de seguidores del cantante granadino, bien acompañado por la orquesta y su banda

JOSÉ ANTONIO LACÁRCELGranada

Extraño y curioso maridaje, pero muy interesante, el de anoche en el Palacio de Carlos V. Beethoven y Miguel Ríos. Más de uno habrá torcido el gesto sin manifestar un especial entusiasmo, pero muchos otros se han sentido atraídos por esta combinación y por eso llenaron el Palacio, como en las grandes ocasiones. El eternamente joven Miguel Ríos volvía de nuevo a Granada, a su Granada, de la que, en realidad, nunca se ha ido. Y había otra vuelta -escribiremos más de ello-, la de Josep Pons, que durante varios años fue el responsable artístico de la Orquesta Ciudad de Granada, director titular en una de las etapas más positivas de la formación granadina. Ya tenemos varios cabos para ir atándolos y conseguir unirlos. Miguel Ríos, Pons, la OCG y el patrocinio del concierto donde hay un protagonismo de Antonio Jara. Y no hay que olvidar que el que fuera alcalde de Granada fue el que hizo posible lo que entonces parecía un milagro: que Granada tuviera una orquesta propia, que llevara el nombre de la ciudad. No hay que olvidarlo, aunque algunos parece que lo han olvidado. Y Beethoven, la extraordinaria figura del compositor alemán, de nuevo presente en la programación del Festival.

Una apuesta que no deja de tener sus riesgos, como todas las apuestas. Podrá gustar o no, cada uno tiene su idea, pero de lo que no cabe duda es de que ha primado la calidad de un cantante que, en su campo, es indiscutible, la categoría de un director y un programa que, por lo novedoso e incluso arriesgado, presentaba un especial atractivo. Además tenemos que reconocer que Miguel Ríos es querido de verdad en Granada, está incardinado a la historia de esta ciudad, ha paseado el nombre de Granada por todo el mundo. Recordamos hace ya tantos años, cuando volvió a triunfar con su 'Vuelvo a Granada', que junto a otro bonito título como 'El río' constituyó un nuevo lanzamiento del cantante granadino. Desde entonces, ha sido una serie ininterrumpida de éxitos coronados con la versión que hizo de la 'Oda a la alegría', de Beethoven, que ha sabido pasear en triunfo por todo el mundo. Miguel Ríos, estupendo cantante, buena gente, es ademas Doctor Honoris Causa por la Universidad de Granada, por su aportación al mundo del rock.

En cuanto a Josep Pons hay que destacar que sus primeros contactos con Granada fueron cuando dirigía la Orquesta del Teatro Lliure. Vino a un auditorio tan querido y entrañable como era el Aula Magna de la Facultad de Medicina. Gustó aquella noche y mucho y tuvo críticas muy favorables. Nadie podía pensar que con el tiempo se convertiría en el director titular de la Orquesta Ciudad de Granada, a la que supo situar en un lugar privilegiado. Buena ha sido su tarea al frente del elenco granadino. Después ha sido director titular de la Orquesta Nacional de España y tras diversos y exitosos avatares ha asumido actualmente la dirección del Gran Teatro del Liceo de su Barcelona, donde según las noticias que nos llegan, está llevando a cabo una buena labor. Además, para que la noche tuviera un cariz especial, también hay que recordar que en la mañana de ayer recibió el nombramiento de Director Honorífico de la Orquesta Ciudad de Granada, como reconocimiento a la labor que desarrolló a lo largo de su etapa como titular de la misma, habiendo continuado su relación con la formación granadina, con la que ha colaborado en diversas ocasiones. Aspectos todos éstos muy dignos de tenerse en cuenta y que añadían un componente emotivo y especial a la actuación que estaba anunciada.

Dos partes

Y vayamos ahora con lo que dio de sí el concierto, con el desarrollo del programa. Empecemos con la versión que Pons y la OCG hicieron de la Séptima Sinfonía de Beethoven. Plato fuerte donde los haya porque es una de las páginas sinfónicas más interesantes del genio de Bonn. Es una obra que está llena de intensidad, de fuerza, de ritmo, con una belleza temática admirablemente desarrollada a lo largo de toda la obra. Una muestra más del genio extraordinario de Beethoven. Interpretar esta obra conlleva una seria responsabilidad, no es fácil como no lo es ninguna de las obras del inmortal sordo.

Y aunque me duela tengo que reconocer que no me ha gustado la versión que se ha hecho de la Séptima. Ni los 'tempi', ni el desequilibrio sonoro que he creído percibir, me han parecido de recibo. Ha sido una versión, a mi juicio, plana, gris, con un primer movimiento que me ha resultado especialmente poco apropiado y en el resto, aunque un poco mejor, sin la calidad a la que estamos acostumbrados. Dejemos pues este tema y vamos a destacar a quien ha sido justo protagonista de la noche: el cantante Miguel Ríos, que, en esta ocasión, sí muy bien acompañado por la OCG y por Pons, así como por su propio grupo de músicos, ha cosechado un gran éxito, haciéndose con el público desde los primeros compases y manteniendo el nivel hasta el último momento.

Aunque este apresurado comentario pienso que debía haberlo alguno de mis compañeros especializados, vaya por delante que voy a procurar destacar algo fundamental: Miguel Ríos me ha parecido una fuerza de la Naturaleza. Muy bien de voz, con un dinamismo, con una alegría, con una fuerza que no decae en ningún momento. Estos viejos rockeros nunca se hacen viejos, parece que degusta el elixir de la eterna juventud. Ha cantado con gusto, entregándose, ha triunfado con todas las de la ley. Ha sido la gran noche de Miguel Ríos, que no ha decepcionado, que ha dado un gratísimo paseo por muchas de sus grandes creaciones, de sus éxitos. El público, jóvenes, maduros y viejos, ha coreado algunas de las canciones, le ha aplaudido con fuerza y ha sabido responder a la entrega del cantante. El cantante no ha escatimado esfuerzos. Ha estado simpático, emotivo, natural, con una gran sencillez, con una afabilidad. Se le notaba que estaba contento, recordando a la gran señora del canto como es Jessye Norman, recordando además cómo se emocionó oyéndola cantar en el Carlos V.

'Memoria de la carretera', 'Bienvenidos', 'El río', 'No estás sola', 'Boabdil el Chico se va al Norte', 'Todo a pulmón', 'Antinuclear', 'Sueño espacial' y, cómo no, 'Santa Lucía', que el granadino borda, para finalizar con el 'Rock de una noche de verano'. Espléndido Ríos, simpático, cercano, sencillo y grande en su canto. Bien acompañado, ya lo hemos escrito con la OCG y Pons y con Nortes, Prado, Sáiz y Griffin como músicos propios. Un potpourrí y 'Santa Lucía', como obsequios, han puesto fin al recital .Noche de éxito del paisano que pasea el nombre de Granada por todos los escenarios. Enhorabuena.

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