«Hemos demostrado que piano y guitarra suenan bien juntos»

El pianista dominicano Michel Camilo./LUIS PALOMEQUE
El pianista dominicano Michel Camilo. / LUIS PALOMEQUE

El dominicano, referencia absoluta para los amantes del jazz, presenta hoy su trabajo 'Spain forever', gestado a medias con su 'compadre' Tomatito Michel Camilo Pianista

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

Michel Camilo (Santo Domingo, 1954), es uno de los grandes del jazz y la clásica internacionales. Siempre innovador, siempre inquieto, está cerrando la trilogía musical que pergeñó con su compañero de fatigas, el pianista almeriense Tomatito, con 'Spain forever', el disco que presenta esta noche en el Palacio de Carlos V, con el patio de butacas lleno. No nos extraña. La 'buena onda' que transmite este auténtico sabio del piano es contagiosa, y su conversación, inagotable.

-'Spain forever'... Continúa su idilio musical con nuestro país...

- (Risas) ¿Cómo no voy a tener un idilio con un país tan bello? Para mí, ir a su país es un placer. E ir con este espectáculo, más aún. Este es un espectáculo muy personal, muy introspectivo, íntimo... Con unos colores muy definidos... Para nosotros, ha supuesto un gran reto crear este 'Spain forever' porque incluye nueve baladas seguidas, y para no cansar al público, cada una tiene que tener su identidad propia... Y creo que lo hemos conseguido.

-Llevan Tomatito y usted 20 años tocando juntos. ¿Cuál es el secreto de esa longevidad como pareja?

-Que nos vemos poco... (Más risas). Nos lo pasamos muy bien juntos, y hemos tocado en multitud de festivales de jazz y de clásica, por todo el mundo. Es un placer poder seguir tocando como dúo, emprendiendo nuevos caminos. Ambos tenemos una relación casi familiar, él conoce a mi familia en Santo Domingo, yo a la suya en Almería... Nos hemos ido de vacaciones a la playa juntos. Y eso se nota en lo que hacemos.

-Y esa complicidad, ¿cómo se traduce en el escenario?

-Dejándonos espacio el uno al otro, complementando lo que cada uno hace, siendo capaces de hacer que ese cariño que ponemos en lo que hacemos baje al patio de butacas.

-Quizá sea esa generosidad la que hace que las parejas artísticas duren...

-Definitivamente. Y también el hecho de que ambos tenemos nuestra carrera por separado. Cuando nos juntamos, lo hacemos porque queremos. Lo hacemos para pasarlo bien. Estamos permanente en contacto, celebramos nuestros triunfos...

-¿Cómo fue ese primer encuentro con el guitarrista?

-Andaba yo trabajando en Madrid, en 1984, como pianista de Paquito D'Rivera, en el Festival de Jazz, cuando le vi por primera vez. Luego, los hermanos Carmona, granadinos de origen, me pidieron que les produjera un disco, que se llamó 'Pa gente con alma', en 1990. Y ya allí estuvo con nosotros, viéndonos trabajar. Entre pausa y pausa, nos hicimos amigos. No tocamos juntos, sin embargo, hasta 1998, en el Festival de Barcelona, cuando hicimos un homenaje a Tete Montoliu. La repercusión del dúo que hicimos al final del espectáculo fue muy grande, y nos animó a trabajar juntos. Empezamos, y hasta hoy. Hemos hecho giras por Japón, por Europa, América...

Una trilogía de éxito

-'Spain forever' es la tercera parte de una trilogía de éxito.

-Así es, el primer 'Spain' ganó el Grammy Latino en el año 2000. Fue una gran revelación, que nos sirvió para profundizar en esta colaboración, ampliando el repertorio. A Tomatito le quieren muchísimo en Argentina, e incorporamos tangos, fruto también de su colaboración con el guitarrista Luis Salinas. Así, poco a poco, fue creciendo 'Spain again', el segundo de los discos de la trilogía, que apareció en 2006, donde también incluimos melodías de Piazzolla, que a ambos nos encanta. Hemos ido probando nuevas incorporaciones ante el público, como hicimos con las 'Gnossiennes' de Satie, que probamos en Estambul durante un concierto, y hemos incorporado al repertorio, porque gustaron mucho al público. Y así, poco a poco, como ocurrió con los dos primeros discos, se ha conformado este 'Spain forever'.

-La influencia cinematográfica también está muy presente en este trabajo.

-A ambos nos gusta mucho trabajar en la música para cine. Yo ya hice bandas sonoras con Emilio Martínez-Lázaro y Fernando Trueba, y Tomatito ha trabajado también en este campo. Es por ello que incluimos e tema de amor de 'Cinema Paradiso' y el 'Manha de Carnaval' que aparece en 'Orfeo negro'.

-¿Cómo han logrado que piano y guitarra empasten tan bien?

-Siendo muy testarudos. Era un gran reto romper ese tabú de que piano y guitarra no hacían buena mezcla. Hemos demostrado que es posible. Los armónicos son diversos, pero siempre hay que buscarles la vuelta, tener un poco de cuidado. Nosotros lo hacemos dejándole el espacio al otro, de manera que suene lleno y que no choquen los instrumentos. Requiere confianza del uno en el otro, y desproveerse de aditamentos para dejar que la música hable por sí sola. Ese ha sido nuestro secreto, básicamente.

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