El Centro Cultural Manuel de Falla abre sus puertas para mostrar 40 años de historia

El director del Centro, José Luis Carmona (izquierda) explicó a los asistentes a la Jornada de Puertas Abiertas las características del Auditorio./ALFREDO AGUILAR
El director del Centro, José Luis Carmona (izquierda) explicó a los asistentes a la Jornada de Puertas Abiertas las características del Auditorio. / ALFREDO AGUILAR

Más de un centenar de personas recorrieron ayer los más recónditos rincones del Centro, en una visita que superó el aforo previsto en origen

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

La Jornada de Puertas Abiertas del Centro Cultural Manuel de Falla y la casa museo del más granadino de los maestros gaditanos, encuadrada dentro de la actos que celebran el 40 aniversario de la inauguración del mismo, aniversario que se cumple precisamente en el día de hoy, fue un completo éxito. Este acto es el primero de los eventos centrales de esta celebración, que incluye un doble concierto con la Orquesta Ciudad de Granada, dirigida por Antoni Ros Marbà, los próximos días 15 y 16, con un programa dedicado a Falla.

Más de un centenar de personas, superando el aforo inicialmente previsto, que era de 60 por motivos operativos, se acercaron, a pesar de la incierta climatología, a disfrutar de una mañana en la que descubrieron las entrañas del gran templo de la música en Granada.

La visita tuvo su punto de partida «donde todo comenzó», en la Casa Museo Manuel de Falla, el carmen de la calle Antequeruela que el maestro eligiera como morada tras venir a la ciudad, atraído por 'Granada, guía emocional', la obra de María Lejárraga, que encontró en un escaparate parisino. Fue ahí cuando decidió que Granada iba a ser su ciudad para vivir, en aquella casa que aún hoy se conserva, encalada y con sus azules puertas y ventanas.

De ahí , los visitantes pasaron al centro de estudios, el nivel más bajo del edificio principal, la zona de aulas y despachos, con nueve estudios insonorizados donde los músicos preparan sus intervenciones. Además de las oficinas de la Orquesta Ciudad de Granada, en esta planta se encuentra también el Aula Rafael Puyana, una de las joyas del Centro, según explicó su director, José Luis Carmona. En una sala pequeña pero llena de contenido se encuentra el legado del clavecinista colombiano, algunos de los instrumentos en los que tocó, donados a esta institución con la que estuvo muy unido, así como sus partituras e incluso un hermoso salterio del siglo XVIII.

Desde París

Los responsables del Centro comentaron que las piezas exhibidas llegaron, por voluntad de Puyana, desde el palacete que este habitó en París, y que su valor es incalculable. Además, los instrumentos siguen siendo tocados en la Alhambra cada año, en el ciclo dedicado al instrumento que tiene lugar cuando llega el otoño. El primor en la realización de los mismos merece por sí sólo detenerse unos minutos, e incluso oír el metálico, inconfundible, sonido de su música.

La siguiente etapa de la visita fue la sala de exposiciones Universo Falla, con la línea del tiempo del maestro gaditano, y en el centro, las marionetas del histórico montaje de 'El retablo de Maese Pedro'. Una rápida visita que dio paso a un recorrido por las dependencias privadas del Centro, camerinos y 'tripas' técnicas de la instalación. La gran aula Rosa Sabater con sus privilegiadas vistas -todo el Auditorio las tiene, en realidad-, como perfecto inspirador de la belleza que deben expeler los instrumentos al ser tocados por los músicos.

Impresionó a los visitantes la sala, las dimensiones del escenario. Entraron por la misma puerta por la que entró Ros Marbà aquel 10 de junio de 1978, y mucho de ellos tomaron asiento en los lugares de los músicos. Es este un espacio versátil, donde incluso los faroles suspendidos del techo tienen una función deflectora del sonido. Un Auditorio donde se midieron incluso los metros cúbicos de aire que correspondían a cada espectador, concretamente nueve. También la zona de palcos y la iluminación, que cambia en segundos el aspecto del Auditorio.

Joyas documentales

El Archivo Manuel de Falla fue la penúltima etapa de la visita. Su gerente, Elena García de Paredes Falla, hija del arquitecto del Centro y sobrina del compositor, recordó que esta instalación se abrió en 1991, y que es un archivo vivo, que sigue generando documentación, y que se ha vuelto a quedar pequeño, razón por la cual se está estudiando ampliarlo. Documentos únicos, como la partitura original de 'Atlántida', fueron mostrados ante el asombro de los visitantes. Y todavía hubo tiempo para un final musical, a cargo de la OCG, la orquesta que da vida al Auditorio, con un grupo de cámara que interpretó las 'Canciones populares' de Lorca, en un arreglo para cuerdas de Elena López. Un colofón digno de una jornada muy especial.

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