Primitals Brothers corona el Auditorio

Una de las espectadoras fue coronada durante unos momentos como reina del grupo. /
Una de las espectadoras fue coronada durante unos momentos como reina del grupo.

El grupo supo involucrar desde el comienzo al público en el espectáculo bajando en numerosas ocasiones de las tablas al patio de butacas

INMACULADA ACIÉNEL EJIDO

El público que acudió el pasado jueves al espectáculo Primitals en el Teatro Auditorio de El Ejido, en el marco del 41 Festival de Teatro, salió con una sonrisa marcada en su cara. Y es que la obra fue ante todo muy divertida y un espectáculo que se puede calificar de 'locos', ya que contó la extraña y surrealista historia de una tribu ligeramente disfuncional, con luchas intestinas, sueños de grandeza, desequilibrios mentales y en consecuencia farmacopea milenaria.

En Primitals, una producción de Yllana, cuatro aborígenes de un planeta que podría ser el nuestro reclamaron el escenario rebosando música de mil géneros.

Desde el mismo inicio el cuarteto Primitals Brothers supo involucrar al público en el espectáculo y es que la obra no comenzó sobre un escenario que apareció vacío cuando el telón se abrió, con un único sillón de rey en el centro. Dos de los actores arrancaron la obra desde el patio de butacas, en primera fila y apareciendo con voces y gritos para sorpresa y algún susto del personal.

Desde el comienzo ya se pudo vislumbrar cuál de los cuatro aborígenes era el que mandaba y ostentaba el título de rey de esta tribu. Un papel con el que no estaban de acuerdo sus supuestos lacayos y que se convierte en hilo conductor de una historia en la que la música estuvo presente desde el comienzo, demostrando la gran calidad vocal de los cuatro miembros de este grupo, que hicieron olvidar la necesidad de instrumentos para poder disfrutar de bandas sonoras y temas tanto clásicos como modernos, del pasado y de la actualidad, pero en definitiva, temas conocidos por todos y que el público identificó con solo algunos acordes.

Besos y reverencias

El público se mostró muy activo y participativo durante toda la obra, respondiendo a las demandas de los aborígenes que pidieron en numerosas ocasiones su complicidad con palmas, con sonidos de besos e incluso reverencias al unísono. Los personajes repartieron plátanos, lanzaron cacahuetes y hasta regalaron alguna rosa.

Una obra donde el humor estuvo muy presente, pero también el drama por momentos.

En la parte final del espectáculo, el autodenominado rey decide ceder el testigo pero para ello no elige a uno de sus compañeros de viaje, sino a una persona del público a la que hace subir al escenario. Esto desata la ira de uno de uno de los aborígenes, que provisto con una escopeta comienza a librar una batalla, que acaba con un disparo y uno de sus compañeros mal herido. Sin embargo, su muerte es solo momentánea, recobrando no solo la vida sino también la unión y el buen entendimiento entre este cuarteto de personajes, que cerraron el espectáculo con una gran ovación y el público puesto en pié.

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