El director de los refugios antiaéreos de Barcelona elogia los de Almería

Carlos Sánchez y Contel i Ruiz con los libros que intercambiaron./
Carlos Sánchez y Contel i Ruiz con los libros que intercambiaron.

Josep M. Contel i Ruiz visita los refugios de Guillermo Langle de la capital

M. P.ALMERÍA

Los Refugios de la Guerra Civil de Guillermo Langle continúan siendo uno de los atractivos turísticos más destacados de la ciudad de Almería, aunque su fama trasciende cualquier tipo de frontera. Tal es así, que es frecuente que personalidades como Vicente Vallés o profesionales y estudiosos de la materia como el presidente del Taller de Historia de Gràcia y director del Refugio Antiaéreo de la Plaza del Diamante, Josep M. Contel i Ruiz, lo visiten. El concejal de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería, Carlos Sánchez, acompañado por el coordinador de la red municipal, Jose Antonio García, y el jefe de servicio, Manuel Vallecillos, recibieron al historiador, que visitó todo el espacio.

Sánchez y Contel i Ruiz intercambiaron sendos libros sobre la historia de los refugios de Barcelona y Almería y han mostrado su total predisposición a mantener colaboraciones conjuntas. El director del Refugio de la Plaza del Diamante ha destacado «la gran puesta en valor que se ha hecho por los Refugios, porque he encontrado numerosas llamadas de atención sobre ellos en varios puntos de la ciudad. En nuestro caso, no podemos tener una recepción como en el caso de Almería porque las entradas están situadas en plena plaza».

Los Refugios de Almería, diseñados por Guillermo Langle, se encuentran a nueve metros de profundidad y tenían una extensión de cuatro kilómetros y medio. La visita actual contempla un kilómetro de longitud, coincidiendo en buena medida con su paso bajo la arteria principal que es el Paseo de Almería. Recrean el almacén despensa, el quirófano con el instrumental médico de la época y otros espacios que dan realismo a este pasaje en cuya construcción se implicó toda la ciudad.

Por su parte, los Refugios de Gràcia se descubrieron en el año 1992, a raíz de unas obras, ocupando el subsuelo de la plaza del Diamante. Construido a doce metros bajo tierra por los vecinos del barrio durante la Guerra Civil, dio refugio a más de doscientas personas durante los numerosos ataques que sufrió la Gràcia industrial de la época, llena de fábricas que eran el objetivo principal de la aviación atacante. Este refugio formaba parte de los más de 90 refugios que había en el barrio y es uno de los mayores de los 1.300 que se construyeron en Barcelona.

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