Cartas de amor... por los libros

El tercer estante

Hanff descubrió el éxito por fortuna, en sobres con sello, tras una carrera literaria prolija pero escasa de recompensas

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELESAlmería

Cuando Hanff recurre, en los años 50, a una librería londinense para poder hacerse gracias al Servicio Postal de Su Majestad con volúmenes inaccesibles incluso en la Gran Manzana, nunca imaginó que sería precisamente su relación epistolar con los encargados de Marks & Co., su particular templo de la literatura, el bombazo que le granjearía al borde de su retiro la fama mundial.

Después de una prolija y poco exitosa carrera dedicada de forma especial a la literatura escénica –escribió obras de teatro jamás producidas, se dedicó al guión televisivo y llegó incluso a escribir para ejemplares tan dispares como libros infantiles, ensayos históricos y alguna colaboración con revistas locales neoyorquinas– Hanff se plantea hacer pública una deliciosa relación a distancia con la librería que, durante dos décadas, había venido surtiéndole de sus necesidades vitales: de literatura clásica. Y el ‘boom’ se convirtió en un telefilme producido por la BBC, en una obra de teatro representada a ambas orillas del Atlántico e, incluso, en un film rodado con un reparto de lujo: con Anne Bancroft como la joven escritora neoyorquina y Anthony Hopkins encarnando el papel del librero londinense.

El estrecho volumen, una sucesión de cartas entre una ávida lectora de clásicos anglosajones y los trabajadores de una recoleta librería de segunda mano en pleno centro de la capital británica, en la calle que une Trafalgar Square con Oxford Street, parte desde una estricta necesidad literaria: conseguir obras a un precio adecuado para el poder adquisitivo de una neoyorquina con los bolsillos habitualmente escasos de dólares. Pero tras una sucesiva y fructífera relación epistoral, Hanff logra romper –gracias a unos directos y poco protocolarios ironía y desparpajo– los formalismos británicos para convertirse en un ser absolutamente misterioso y necesario entre las estanterías de madera de este museo londinense de los libros de seguna mano.

El cruce de cartas desvela los anhelos de Hanff, sus extravagancias, el tortuoso deambular por trabajos mal pagados, su generosidad y afecto hacia la librería que le proporciona todo lo que ella requiere y hacia un personal que se desvive por proporcionarle las rarezas que, caprichosa, reclama la escritora estadounidense. Pero también revela la situación de carencias que experimentó el Reino Unido tras la victoria aliada en la II Guerra Mundial, las situaciones vitales de los libreros –absolutamente fascinados por Hanff– de Marks & Co., y el cordón umbilical intelectual y de cariño que, a flote sobre el océano Atlántico, vinculaba las orillas de los viejo y nuevo continentes.

Son 128 páginas de un libro –escueto, breve– que se devora con avidez, con el que si es usted lector constante y entusiasta probablemente asociará sin dificultad algunos pasajes de la narración con su relación personal con la literatura, y que engancha desde el principio para no levar anclas hasta el 'post scriptum'.

La novela epistolar de Helene Hanff, que se puede encontrar en la mayoría de librerías de la provincia (y también en alguna biblioteca pública, como la de Huércal de Almería) bien puede traernos a la mente épocas pasadas en las que las amistades vía postal eran más misteriosas –y ansiosas– mientras se esperaba el mensaje de las manos del cartero. Nada que ver con las actuales redes sociales o el ‘whatsapp’, más impersonal, sin el romanticismo de la letra amanuense. Y además va a elevar la categoría del librero, ese especialista en el consejo literario que, pese a los algoritmos informáticos, no acaba de ser tan perfecto en las tiendas ‘on line’ como en las librerías de barrio y de pueblo.

84, Charing Cross Road Helene Hanff

Ficha técnica

Editorial: Anagrama

Páginas: 128 páginas (a la venta dos ediciones, una de ellas especial)

Precio: 13,90 / 10 euros

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