La Alhambra protege y consolida los restos arqueológicos de una de sus mazmorras

La Alhambra protege y consolida los restos arqueológicos de una de sus mazmorras
EFE

Se trata de un espacio situado en medio de una amplia zona que se extiende desde la torre del Agua hasta el lugar donde estuvo el palacio de Abencerrajes

EFEGRANADA

La Alhambra ha recuperado y consolidado los restos arqueológicos del silo-mazmorra Grande del Secano, un espacio situado en medio de una amplia zona que se extiende desde la torre del Agua hasta el lugar donde estuvo el palacio de Abencerrajes.

Con una profundidad de ocho metros de altura y una galería de unos 20 metros de longitud, se trata de la de mayor tamaño del conjunto monumental, donde son muy habituales este tipo de galerías, que servían para encerrar a los cautivos, ha explicado el director del Patronato de la Alhambra y Generalife, Reynaldo Fernández.

La intervención, llevada a cabo durante el primer trimestre del año por los servicios de Conservación y Restauración y el de Bosques Jardines y Huertas del Patronato, se ha centrado en proteger las estructuras existentes en un área de 280 metros cuadrados.

Los trabajos llevados a cabo en este silo-mazmorra permitirá además a los visitantes conocer algunas de las curiosidades de este lugar, actualmente protegido por un brocal circular de ladrillo.

La intervención ha consistido en proteger los restos arqueológicos de la zona y mejorar la topografía del terreno para evitar así la acumulación de aguas fluviales.

También se ha consolidado el firme y se ha dibujado la silueta del silo para una mejor interpretación.

La boca del silo da acceso a una enorme oquedad; su forma básica en planta es la de una circunferencia de 11 metros de diámetro y en su interior se ha conservado un murete realizado con piedra seca sobre el que se cimenta la escalera de bajada a la mazmorra.

Fue el programa Intervención arqueológica en el conjunto monumental de la Alhambra-Generalife quien sacó a la luz este silo.

La última fase fue acometida en 2003 y consistió en terminar de limpiar la galería de la mazmorra, culminando así la actuación que había sido iniciada una década antes, en la que se excavó con metodología arqueológica en toda esta gran oquedad.

Las mazmorras son elementos muy frecuentes en la Alhambra -hasta el momento se han contabilizado una veintena en el interior del recinto monumental-.

En concreto, dentro de la Alcazaba hay media docena, dos situadas bajo las torres del Homenaje y de la Vela, mientras que junto a la base de la torre Quebrada está la más interesante de las conservadas, por su estructura y por los restos.

Excavadas bajo el suelo, estas galerías servían para encerrar a los cautivos, a los que se descolgaba con cuerdas por el hueco central.

En general, tenían forma de cuello de botella y la mayoría de las encontradas en la fortaleza nazarí conservan en su interior pequeños espacios radiales, separados por ladrillos, que servían a los cautivos para recostarse como camastros independientes.

El espacio central, a cielo abierto, solía tener desagüe y se marcaba en el suelo, aunque también estos espacios subterráneos tuvieron otra utilidad y fueron usados como silos, almacenes o contenedores para multitud de objetos, granos o especias.

La zona en la que está ubicado el silo del Secano recibe esta denominación debido a su desmantelamiento durante la invasión napoleónica, que la convirtió durante mucho tiempo en un erial.

A lo largo del siglo veinte se ha ido rehabilitando esta zona mediante la excavación y consolidación de diversos restos arquitectónicos y la creación de jardines y un paseo de acceso.

En esta zona se alojaban diversos talleres y hornos donde los productores nazaríes producían distintas artesanías, como las lozas vidriadas combinadas con elementos de piedra labrada, madera y metal que sirvieron de decoración en los Palacios Nazaríes.

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