Ideal

A pie por la Puerta Grande

  • Cartagena, Ventura y Lea Vicens rinden el mejor homenaje a Fandiño

La tradicional corrida de rejones, que cerró ayer domingo el serial granadino volvió a estar marcada por el emotivo recuerdo al desaparecido maestro Iván Fandiño. El minuto de silencio al término del paseíllo prologó una tarde en la que los tres actuantes, Andy Cartagena, Diego Ventura y Lea Vicens hicieron de sus triunfos el mejor homenaje posible al gran torero de Orduña. Lucieron para la ocasión crespones negros en las chaquetillas, hubo brindis al cielo y la terna secundó el bonito gesto de David Fandila ‘El Fandi’ y Roca Rey, en la tarde del sábado, saliendo a pie y no a hombros por la puerta grande de la Monumental de Frascuelo.

Andy Cartagena supo exprimir la nobleza del toro de Benítez Cubero que rompió plaza. Se mostró fácil y clavó siempre con limpieza y en todo lo alto. Fijó enseguida al astado en los rejones de castigo con ‘Cuco ‘y se hizo aplaudir con ‘Picasso’ y ‘Pinta’, primero en las banderillas a una mano y después en la ejecución de dos al violín y un par a dos manos. Mató de un rejón de rápido efecto tras pinchazo sin soltar y paseó una oreja con petición de otra.

El doble trofeo le llegó a Andy Cartagena en el cuarto. Tuvo que alegrar con entrega y buenas dosis de fibra la sosería del toro, además de dosificar con inteligencia y recursos su falta de motor, que hizo llegar al astado bajo mínimos al último tercio. Se hizo querer también en los giros con ‘Iluso’ y las elevadas con ‘Humano’ y su seguridad con el rejón de muerte acabó de convencer al respetable, que lo premio generosamente.

Diego Ventura volvió a marcar las distancias y a brillar a altísimo nivel. Fue todo corazón con el segundo y la pasión y emoción que imprimió a todo cuanto hizo con este buen toro tuvo eco inmediato en el tendido. Paseó una oreja que dirigió al cielo, el premio a una actuación en la que mostró su suficiencia a la hora de parar con ‘Bronce’ templar con ‘Nazarí’, quebrar con su garra habitual a lomos de ‘Fino’ y poner la guinda con ‘Remate’ en el broche con las rosas. Un rejón trasero fue el colofón a esta gran faena.

Se ganó a ley dos orejas del quinto por lo mucho que tuvo que pelear ante la parada condición del astado. Le apretó siempre por los adentros y cuando lo sacó a los medios se permitió hasta el lujo de tirar la cabezada y las riendas de ‘Dólar’ para seguir toreando en una nueva demostración de su poderosa tauromaquia. El galope de costado, la verdad y contundencia a la hora de clavar las banderillas, farpa y tres violines llenaron de crédito una labor, en la que se mostró otra vez muy seguro a la hora de matar.

Lea Vicens se acreditó como la perfecta amazona. Lució en conjunto con menos espectacularidad que sus compañeros porque en el concepto clásico y muy puro de su toreo las concesiones a la galería son pocas. Su primera labor, recompensada con un apéndice, estuvo condicionada por la falta de raza del toro y aún así compensó las carencias con entrega, valor sereno y porte elegante. Esas cualidades se hicieron particularmente presente en varios pasajes de la lidia con ‘Bazuca’ y ‘Greco’, colocando las banderillas a una mano y las rosas. Mató, además, con acierto. A Lea le ayudó más el sexto, por su mayor movilidad, para sumar una nueva oreja. La faena en conjunto tuvo calidad. Volvió a acreditar en esta actuación su clase, el concepto tan puro que atesora y su naturalidad en una actuación sólida y convincente.