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Caseteros, en pleno proceso de desmontaje en el ferial del Almanjáyar. / Ramón L. Pérez

Domingo de resaca ferial

  • Las primeras luces del día sorprendían a unos bailando en las casetas y a otros guardando adornos y recogiendo las lonas

  • Caseteros y feriantes comenzaron ayer el desmontaje del recinto de Almanjáyar

A las nueve de la mañana de ayer el recinto ferial de Almanjáyar era lo más parecido a un campamento en tiempos de mudanza. Había que desmontar esa ciudad efímera que durante una semana había sido escenario para la diversión, el baile y las jarras de rebujito y cerveza, por lo que en sus calles se mezclaban todo tipo de personas. Allí estaban los que desmontaban los equipos de música que guardaban rápidamente en grandes furgonetas, y los que iban metiendo en los maleteros de los coches macetas y cuadros. Otros se afanaban en recoger las botellas de bebidas sobrantes, y los que apilaban mesas y sillas en espera de la llegada de los caminos donde serían cargadas. No faltaban, siquiera, los que habían querido madrugar para 'pasear' por el recinto y rebuscar entre los ya inservibles utensilios a los que darles usos, desde vasos o tenedores tirados a cables, adornos o sillas. «Hay que tener mucho cuidado hoy, que a veces aparecen algunos listillos y recogen lo que no deben», bromeaban en una caseta cuyos socios habían querido alargar la noche para culminarla recogiendo trastos.

«Los primeros en llegar suelen ser los de los equipos de sonido, hay algunos que a las cuatro de la mañana ya es están esperando para entrar», señalaban en una caseta cuyo aspecto interior había cambiado completamente en veinticuatro horas. Eso sí, mientras unas casetas iban quedándose prácticamente en su esqueleto, en otras se notaba que la noche había sido larga y la fiesta acababa de concluir. Muchas casetas, sobre todo las orientadas a la gente más joven, habían estado funcionando hasta las primeras luces del día. Habían sido los últimos en terminar la fiesta en Almanjáyar y por las calles del ferial todavía se podía encontrar a pequeños grupos de jóvenes que se despedían del ferial con un vaso vacío ya entre las manos.

El presidente de los caseteros, José Manuel López-Barajas, señalaba en el mediodía de ayer que «el desmontaje de las casetas está dándose con total normalidad y rapidez, sin ningún tipo de incidencias ni robos», algo que algunos años ocurre en esta jornada de bullicio. En los próximos días se prolongará el desmontaje definitivo de casetas e infraestructuras.

No hay cifras oficiales aún sobre la asistencia de público al ferial, aunque está claro que han sido bastantes menos personas que en 2016, debido fundamentalmente a la ola de calor, que ha frenado a muchos a la hora de ir hasta Almanjáyar y a otros los ha encaminado hasta las playas del litoral. El pasado año el número de visitantes fue de unas 400.000 personas (50.000 más que el anterior). En la zona de atracciones y columpios tampoco perdieron el tiempo en ponerse a desmontar, tanto que ayer por la tarde la mayoría de las atracciones ya estaban quitadas o en avanzado estado de recogida.

Centro

Donde sí se pudo disfrutar ayer todavía de cierto sabor a feria fue en el centro de la ciudad. Aunque la noche del sábado concluyera, oficialmente, el Corpus 2017, la jornada dominical fue aprovechada para la celebración de algunas actividades.

Así, todavía algunos quisieron ver las carocas y disfrutar de la animación de la plaza Bibrrambla o el patio del Ayuntamiento, ver la feria de alfarería de Puerta Real o participar en un torneo de petanca en el paseo de la Bomba. No faltó ni siquiera la tradicional procesión de la 'Octava de Corpus'. Hasta hace unas décadas (cuando la jornada del jueves era festiva en toda España), la procesión de la octava salía el jueves siguiente del día grande del Corpus. Al variar la celebración litúrgica del Corpus a la jornada del domingo y mantenerse festivo solo en ciudades como Granada, Toledo o Sevilla, la octava varió también de fecha en estas ciudades, y se celebró ayer. Bastantes personas, y algunos turistas sorprendidos, vieron la procesión que recorrió los alrededores de la Catedral, ya sin la solemnidad de hace tan solo unos días pero con gran acompañamiento de fieles. En la semana que hoy comienza Ayuntamiento y caseteros harán balance de unas fiestas que ya son historia.