En prados, parques y caminos

Las 'procesionarias' que no pican

Orugas de los prados, las larvas de mariposa, Ocnogyna baetica, caminan entre prados y bordes de senderos, pero son inofensivas /J. E. GÓMEZ
Orugas de los prados, las larvas de mariposa, Ocnogyna baetica, caminan entre prados y bordes de senderos, pero son inofensivas / J. E. GÓMEZ

No todas las orugas que se ven junto a pinares y caminos son procesionarias. La primavera trae también la eclosión de otras larvas de mariposas, pero no son tóxicas

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLEGRANADA

Salpican de pequeñas manchas de color marrón los bordes de caminos, e incluso ocupan los senderos de tal forma que es difícil caminar sin pisarlas. Son pequeñas larvas de mariposas nocturnas que tras las copiosas lluvias y el incremento de las temperaturas han iniciado una frenética actividad que las lleva a moverse en busca de comida, de plantas y brotes tiernos de los que alimentarse antes de pasar a su siguiente ciclo biológico, hacer su crisálida y salir después convertida en mariposa. Son de color marrón, negro y blanco, con iridaciones que van del gris al rojo, con el cuerpo rodeado de pelos. Son orugas de los prados, unas larvas que no pican y no suponen un peligro ni para el hombre ni para los animales. Pero tienen la mala suerte de coincidir en su eclosión con la presencia de la temida oruga de los pinos, la procesionaria, que desde hace unas semanas ha comenzado a salir de los nidos, en las ramas de los pinos, y bajar en busca de un lugar donde enterrarse y esperar a su transformación como mariposa.

El hecho de que la procesionaria tenga una imagen casi igual, realmente difícil de diferenciar, provoca la alarma de gran cantidad de personas que pasean por los alrededores de los núcleos urbanos, e incluso en el interior de los parques, que ven con verdadera sorpresa que hay centenares de orugas en el suelo, sobre las plantas ruderales (bordes de caminos) y en las zonas de pasto que han crecido de forma considerable con las lluvias. Las policías locales y servicios del SEPRONA, han tenido que acudir a puntos del Parque Periurbano del Generalife, y otros espacios naturales, llamados por personas que alertaban por el enorme incremento de la plaga de procesionaria, cuando en realidad se trataba de oruga de los prados y otras larvas.

La coloración, tamaños y formas pueden variar, pero en todos los casos son más peludas que la procesionarias y no van en procesión
La coloración, tamaños y formas pueden variar, pero en todos los casos son más peludas que la procesionarias y no van en procesión / J. E. GÓMEZ
Las diferencias

Procesionaria: Camina en procesión, y siempre se encuentra en zonas con pinos próximos.

Oruga de los prados: Camina de forma anárquica, y aunque lo hagan en grupos, estarán dispersas, sin conexión unas con otras. Muy peluda.

Aunque lo parezcan no todas son iguales. La oruga de los prados es la especie Ocnogyna baetica, mientras que la procesionaria del pino es Thaumetopoea pityocampa, no solo son especies diferentes, sino que ni siquiera pertenecen al mismo género, aunque las dos provocan plagas, la primera para los pinos y la segunda para las vides y herbazales. El investigador de la Facultad de Ciencias de la UGR, José Antonio Hódar, especialista en procesionaria, afirma que la mejor manera de diferenciarlas es por su comportamiento. La oruga de los prados no camina en formación. Lo hace de una forma anárquica, no tiene que ir en grupo, y si lo hace, se verá claramente que cada una de ellas va por su lado, no dependen unas de otras. En cambio en la procesionaria, lo más característico es que se mueven en procesión, forman largas cadenas de orugas enlazadas en fila india, una detrás de la otra. Además, no existe donde no haya pinos, por lo que si se ve como es habitual en prados bordeados de olivos, no puede ser procesionaria.

La clásica formación de orugas de procesionaria
La clásica formación de orugas de procesionaria / J. E. GÓMEZ

Pero hay zonas, especialmente en los alrededores de Granada y las ciudades del sureste ibérico, en las que hay prados, caminos y pinos, por lo que ahora, con la entrada de la primavera, es fácil encontrarse con las dos orugas. Los especialistas insisten en no dejarse llevar por la primera impresión y el temor a que te piquen, sino que hay que fijarse cómo caminan.

La coloración y la forma también pueden ayudar, aunque las diferencias son sutiles. La oruga de los prados es más peluda y posee una franja de pelos blanquecina en sus flancos. En la procesionaria los pelos urticantes parecen salir en forma de mechones, y la banda blanca se extiende lateralmente hacia la zona que roza el suelo.

Cambio climático y sostenibilidad en el control de plagas

Las alteraciones del clima, el incremento de lluvias, adelanto del calor y otros efectos de la acción humana, provocan eclosiones extemporáneas en algunas especies de invertebrados, con lo que se incrementa el efecto de las plagas, sobre todo porque sorprenden a las especies huésped en tiempos en los que no están preparadas para resistir la acción de sus parásitos. Investigaciones relacionadas con la Iniciativa Española Empresa-Biodiversidad, de la Fundación Biodiversidad, trabajan en relacionar los efectos del cambio global en los ciclos biológicos de especies consideradas como plagas, y en la búsqueda de sistemas y métodos sostenibles de control.

La procesionaria en el caso de pinares, y la oruga de los prados por sus efectos en viñedos se encuentran en el punto de mira de los investigadores y las instituciones responsables del control.

La oruga de los prados es una mariposa que posee una curiosa característica, la hembra es áptera, no tiene alas, se puede ver como una bolita peluda de color marrón sobre las hojas de las plantas, mientras que el macho si tiene el aspecto de mariposa nocturna, con alas, y vuela.

Conocer sus características impedirá que se den mortandades masivas de esta larva de mariposa, que se ve atacada, pisoteada y a veces quemada por el desconocimiento de quien se las encuentra.

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