No todas pican

¿Qué tipo de medusas hay en las playas de Granada? ¿Cuál es la más peligrosa?

Una buceadora junto a una medusa de pececillos/J. E. GÓMEZ
Una buceadora junto a una medusa de pececillos / J. E. GÓMEZ
Especies marinas

En el Mediterráneo solo viven cuatro especies de medusas de las que solo una es peligrosa, pero hay organismos que pueden llegar desde otros mares, como la muy tóxica falsa medusa, la carabela portuguesa

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

La aparición de algunos ejemplares de carabela portuguesa, una colonia de hidrozoos que se suele confundir con una medusa y que posee una altísima toxicidad, ha disparado la preocupación de quienes a partir de la entrada de la primavera comienzan a pasear por las playas e incluso a darse algun que otro chapuzón. No hay que tener miedo al agua, pero si la prevención de necesaria, sobre todo con aquellos organismos que no conocemos.

En las costas de Alborán podemos ver tres especies de medusas, aunque de forma esporádica pueden aparecer otras que son habituales en aguas de la costa levantina y catalana y también procedentes del Atlántico. Se trata de las especies del grupo de los Cnidarios, denominadas, Rhizostoma pulmo (Aguamala, Acalefo azul); Cotylorhiza tuberculata (Medusa de pececillos, agua cuajada, huevo frito); Pelagia noctiluca (Acalefo luminiscente, medusa luminiscente) y la falsa medusa, Physalia physalis (Carabela portuguesa, botella azul). Solo las dos últimas especies son realmente peligrosas.

En esta galería puedes ver las medusas una a una

Pequeña y morada

La especie Pelagia noctiluca es la más habitual y la que genera centenares de picaduras a los bañistas todos los veranos. Mide alrededor de diez centímetros de diámetro en su umbrela (sombrero), es semitransparente, de color rosado con pintitas moradas y rojizas, con largos tentáculos transparentes. Su picadura provoca una sensación de descarga eléctrica de gran fuerza y genera un enorme picor e hinchazón, similar a una quemadura. La picadura se debe a que clava unos minúsculos arponcitos que contienen una sustancia tóxica.

Aguamala

Tiene la peor imagen posible, y no se corresponde con su peligrosidad. La especie Rhizostoma pulmo, a la que llaman Aguamala, tiene la particularidad de que es muy grande, puede llegar a medir un metro de diámetro, aunque lo normal es entre 20 y 40 centímetros, gruesa y de color blanco y transparente con largos tentáculos. Su gran peso hace que a las olas les cueste más desplazarlas por lo que se suelen quedar varadas en las playas. No es peligrosa para el hombre. Aunque sus tentáculos incoluan toxinas a sus presas, para el hombre no supondría más que una pequeña picazón nada comparable con la Pelagia noctiluca. Solo a personas sensibles a esa toxina en concreto podría traerle algún problema.

El desconocimiento de los bañistas, e incluso de los servicios de socorristas en las playas, ha provocado que en alguna ocasión se haya acordonado una zona de playa y llamado a una excavadora para llevarse lo que creyeron era una medusa gigante de altísima peligrosidad, cuando no era más que una casi inofensiva aguamala.

Medusa de pececillos

Realmente espectacular es la medusa de pececillo, Cotylorhiza tuberculata, que también denominan Agua cuajada, y Medusa de pececillos, debido a que suele llevar una legión de alevines de jureles y serviolas a su alrededor (utilizan los tentáculos de la medusa para protegerse de sus depredadores). Su imagen es de una gran estética. El sombrero (umbrela) es de color amarillento con una protuberancia roja circular en el centro, lo que le da la imagen de un huevo frito. No por ser más grande es más peligrosa. A pesar de su gran tamaño, entre 30 y 50 centímetros de diámetro, su poder urticante es muy bajo. Puede producir irritación de carácter leve con el roce, pero no provoca hinchazón ni quemazón. No suele verse en la orilla, aunque sí en aguas someras, desde tres metros de profundidad, o porque haya sido arrastrada por las corrientes.

Carabelas y veleros

La presencia de carabelas portuguesas en las playas de Andalucía Oriental, cuando lo habitual es verlas en las del Atlántico y en alta mar, ha disparado la atención de los responsables de las playas, ya que se trata de un organismo muy tóxico. No es una medusa aunque todo el mundo la confunde. Se trata de una colonia de hidrozoos, Physalia physalis, una especie que adopta numerosas formas debido a su fina estructura transparente en forma de globo que se hincha para ser favorecida por el viento y navegar. Puede adoptar una imagen fálica cuando se encuentra varada en la playa o en aguas someras. Hasta hace unos años era raro encontrarlas y se les veía a finales del invierno y principios de la primavera, pero su número ha crecido y también están en verano. La carabela portuguesa puede ser mortal para personas sensibles. Produce una grave irritación, con quemazón y puede generar problemas cardiacos en personas propensas.

Hay otras especies marinas que también se confunden con medusas y que en ningún caso son urticantes ni producen molestias a las personas. Son las que en la costa de Granada se llaman ‘globitos’, que en realidad son Ctenóforos, Beroe ovata (Globito), unos seres con forma de pequeños globos gelatinosos que se mueven mediante el movimiento de una rádula que al girar vemos como si fuese un arco iris de color que rodea su cuerpo. No son urticantes.

Otra de las especies que se confunden con medusas es un Hidrozoo que se denomina Velella velella Velero, por su forma de velero. Son pequeños, de unos diez centímetros de diámetro, y forman colonias. En una de sus fases generan minúsculas medusas que se van al fondo del mar. Los veleros se mueven en la superficie impulsados por la corriente y los vientos. Son de una gran estética y de color azulado. Aunque tienen tentáculos urticantes no producen efectos en el hombre.

Agua mala rodeada de peces nada en el rompeolas de la playa de Melicena, Granada
Agua mala rodeada de peces nada en el rompeolas de la playa de Melicena, Granada / J. E. GÓMEZ
Guía de especies marinas

Vertebrados e invertebrados que habitan en aguas próximas a las costas de Alborán, un paraíso para la biodiversidad.

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