Parques y parajes protegidos

El mal uso convierte los espacios naturales en áreas de impacto

Grupos de montañeros se concentran en Posiciones del Veleta, junto al Veredón, un área de extrema fragilidad ecológica, dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada /J. E. GÓMEZ
Grupos de montañeros se concentran en Posiciones del Veleta, junto al Veredón, un área de extrema fragilidad ecológica, dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada / J. E. GÓMEZ

La creciente presencia humana en los territorios protegidos altera el equilibrio de los ecosistemas, donde no cumplir las normas básicas de respeto a la naturaleza agrava los efectos del cambio climático

JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

Un rumor de pasos se extiende entre las oquedades del roquedo, viene de la zona baja del barranco, donde el viejo cauce no es más que una estrecha rambla seca. El sonido se incrementa con voces altisonantes, risas y entrechocar de bastones. En el interior de la oquedad más profunda, dos pequeños zorrillos, dos cachorros de corta edad, se refugian entre el pelaje de su madre que se muestra atenta a las amenazas que puedan proceder del exterior, del peligro que acompañará a las voces de un grupo de senderistas que asciende hacia los cortados camino de los bosques situados al otro lado del desfiladero. No es el primer grupo de personas que, en los últimos días, transita por el fondo del barranco. Desde que alguien descubrió que el paso por el cauce facilitaba el acceso al otro lado, la vida de la familia de zorros se ha visto obligada a cambiar. Tendrán que abandonar la zorrera, y la madre trasladará a los cachorros, uno a uno, hasta un lugar que les ofrezca mayor seguridad, alejado de la influencia del hombre.

La presencia humana en determinadas zonas naturales supone la alteración drástica de la vida y costumbres de numerosos habitantes de los ecosistemas aunque se haga con el máximo respeto. En la mayoría de los casos la naturaleza podrá absorber el impacto, e incluso reordenar sus ritmos, pero esa capacidad de resiliencia tiene un límite y el territorio y sus habitantes no siempre podrán recuperarse del impacto. En los últimos años se ha incrementado de forma considerable el interés de los ciudadanos por la observación y el disfrute de la naturaleza. Se hace cada vez más necesario el contacto con el entorno natural, y con ello crece exponencialmente el efecto negativo del hombre sobre el medio. La antropización se convierte en un problema que se suma al conjunto de elementos que junto con el cambio climático, la desertización, la destrucción de hábitats, etcétera, se denominan cambio global.

Un grupo familiar disfruta de un paseo por el sendero del Llano de la Perdiz en la colina de la Alhambra
Un grupo familiar disfruta de un paseo por el sendero del Llano de la Perdiz en la colina de la Alhambra / J. E. GÓMEZ

No es posible disfrutar de las áreas naturales protegidas, de la naturaleza en general, sin dejar huella de nuestro paso, pero se puede minimizar el daño, intentar conseguir un equilibrio, e incluso que la acción humana ayude al desarrollo de los ecosistemas. El uso de los espacios protegidos tiene que someterse a una serie de normas que obligan a quienes realizan su trabajo o actividad en la naturaleza y a todos los que acuden a ella. Senderistas, montañeros, escaladores, e incluso los científicos e investigadores que estudian el medio natural, deben tener en cuenta que cualquier acción supone un impacto añadido a su presencia.

No todo está permitido en el campo. En las llamadas Áreas Naturales Protegidas existe una extensa normativa que hay que cumplir y, aunque en su mayoría son preceptos lógicos, basados en el sentido común, sería necesario conocer los requerimientos en cuanto a usos y actividades en los espacios que se visitan de forma habitual, y de aquellos a los que se acude de manera puntual.

El Ministerio de Medio Ambiente posee una serie de normas extensivas a la totalidad de los espacios protegidos del territorio nacional, pero las comunidades autónomas, en Andalucía la Consejería de Medio Ambiente, añaden otras normas a sus áreas catalogadas. En todos los casos, son más restrictivas según asciende el nivel de protección. Los Parques Nacionales, como Sierra Nevada, gozan del mayor grado, seguidos de los parques naturales como Cazorla, Sierra de Huétor, Cabo de Gata, Sierra de María, Sierra Mágina, Baza, Alhama, etcétera. Algunos espacios calificados como reservas y parajes naturales tienen la misma normativa que los parques naturales, y aún más dura en lo referente a biodiversidad, es el caso de zonas como la Charca de Suárez, las salinas de Punta Entinas o el subdesierto de Tabernas. También tienen normas de uso espacios menos 'frágiles' como son los calificados como parques periurbanos, que se encuentran alrededor de algunos núcleos de población (caso de la Dehesa del Generalife, o la de santa Fe, en Granada). En todos ellos hay cuestiones tan claras como que los senderistas no deben abandonar los senderos, ni siquiera para tomar trochas que generalmente han sido abiertas de forma irregular por otros senderistas, motoristas y ciclistas para evitarse dar una vuelta demasiado grande, o disponer de una mayor facilidad en el recorrido.

Motos de campo destrozan las veredas y crean graves erosiones en el interior de un espacio natural protegido
Motos de campo destrozan las veredas y crean graves erosiones en el interior de un espacio natural protegido / J. E. GÓMEZ
No lo hagas en el campo

NORMAS DE USO de espacios naturales protegidos. Lo que no debes hacer en el campo. El uso de los espacios naturales, y en particular los protegidos, está sometido a normativas que todo el mundo debería respetarReportaje, datos, fotos... en Waste Magazine - IDEAL

Es obvio que no se deben dejar basuras, pero tampoco restos orgánicos bajo la excusa de que son biodegradables o se los comen los animales, ya que tampoco se permite dar de comer a aves u otras especies del reino animal, para no interferir en la cadena alimentaria natural.

Al contrario de lo que mucha gente piensa, no se pueden recolectar plantas, ni siquiera las setas en los espacios protegidos (los responsables de los parques hacen la vista gorda o autorizan determinados cupos de recolección), ni capturar animales, ni llevarse minerales, rocas o fósiles. Tampoco es posible acampar, ni siquiera vivaquear sin una autorización expresa, e incluso en el Parque Nacional de las Altas Cumbres de Sierra Nevada, no es posible hacer fotos para uso profesional sin permiso expreso.

Objetivo: conservar los recursos naturales

Objetivo: conservar los recursos naturales

Los usos y actividades que se desarrollan en los espacios naturales protegidos están reguladas por la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, del Ministerio de Medio Ambiente, que ha tenido diversas modificaciones hasta septiembre de 2015. Además de normas generales como la prohibición de destruir fauna y flora o atentar contra la estabilidad de los ecosistemas, obliga a las administraciones a elaborar los Planes de Ordenación de los Recursos Naturales y aporta las bases que tienen que contener esa normativa reguladora. Todo ello con un objetivo fundamental, la protección y conservación de la naturaleza.

La Fundación Biodiversidad lidera la aportación de los datos sobre buenas practicas de conservación de hábitats y especies que maneja el Observatorio de Espacios Naturales Protegidos de Europarc-España, con el fin de mejorar la calidad de las áreas protegidas.

El uso de vehículos es uno de los problemas más graves a los que se enfrentan las áreas naturales. Está prohibido por completo el uso de Squads, de cualquier tipo de cuatriciclo en caminos no asfaltados. Los todoterrenos y las motos solo pueden ir por carriles y no campo a través, y solo si en ese lugar no está expresamente limitado. También existe una normativa especial y muy rigurosa para el uso de bicicletas.

El incremento de la presencia de personas en los espacios naturales ha llegado hasta tal punto que algunos lugares emblemáticos de las montañas del sureste ibérico, las cumbres del Veleta y el Mulhacén en Sierra Nevada, o algunas cumbres singulares de Cazorla, se convierten en el centro de atracción de miles de aficionados a la montaña. En verano el Mulhacén recibe la visita de varios miles de personas, lo que supone un gravísimo impacto en un ecosistema de alta fragilidad, la destrucción de algunos pies de plantas en esa zona y su entorno, puede suponer avocar a una especie a la extinción.

El cumplimiento de las normas básicas no es más que hacer uso de la lógica y el sentido común. Si se hace estaremos contribuyendo al mantenimiento de los ecosistemas y a su pervivencia.

Ciclistas bajan habitualmente por las laderas de la colina de la Alhambra, en el Parque Periurbano Dehesa del Generalife, un área protegida.
Ciclistas bajan habitualmente por las laderas de la colina de la Alhambra, en el Parque Periurbano Dehesa del Generalife, un área protegida. / J. E. GÓMEZ
Veredas y senderos prohibidos a ciclistas en áreas protegidas

El incremento del uso de bicicletas de montaña ha generado un problema añadido al impacto que las actividades deportivas provocan en los espacios naturales. Las normas de uso de los diferentes espacios naturales de las provincias de Granada, Jaén y Almería, prohíben la circulación de ciclistas por senderos y caminos inferiores a 2 metros de anchura y que sean de carácter peatonal, como la totalidad de las veredas y sendas, y muchos de los senderos que se encuentran en el interior de espacios naturales protegidos. La normativa específica de Sierra Nevada también contempla la prohibición, generalizada para Andalucía en el Decreto 15-2011 de 1 de febrero, con lo que el uso de las bicicletas en áreas protegidas está restringida a carriles. El concepto de espacio protegido engloba, además de los parques nacionales y naturales, las reservas, parajes y también los parques periurbanos como la Dehesa del Generalife, Silla del Moro, Llano de la Perdiz y gran parte del cerro del Sol, alrededor de Granada. Las laderas de la colina de la Alhambra también están prohibidas a los ciclistas.

LO QUE NO DEBES HACER

Coches: El uso del coche, moto o vehículos a motor es incompatible con los espacios naturales.

Movimientos de tierras: La alteración de laderas para infraestructuras deportivas

Desecar arroyos o fuentes: La alteración de cursos de agua puede generar la desecación de ecosistemas y, con ello, la muerte de comunidades vegetales y animales. Modificar el recorrido de arroyos o fuentes implica cambiar algo esencial en el ecosistema.

Plantas: No se deben recolectar plantas ni alterar el sustrato en el que se encuentran. en los espacios naturales está prohibido.

Fauna: No se pueden coger animales, ni huevos ni polluelos. Tampoco se deben recolectar insectos, ni siquiera para colecciones científicas, o usos de investigación sin los permisos oportunos.

Senderistas: No se debe caminar fuera de los senderos y veredas, ya que supone un fuerte impacto para el ecosistema y la biodiversidad que, generalmente, se oculta en los bordes de los caminos ante el paso de personas.

Material geológico: No se deben extraer minerales y otros elementos geológicos en las Áreas naturales protegidas, ya que se pueden generar problemas de estabilidad, por ejemplo en oquedades.

USOS RECOMENDABLES

Silencio: Es positivo caminar con el mayor silencio posible, ya que el ruido es uno de los mayores enemigos de la estabilidad de los ecosistemas.

Grupos reducidos: En espacios naturales de alto valor ecológico es recomendable visitarlos en grupos reducidos, ya que la masificación altera el equilibrio ecosistémico.

Residuos: Llévate las basuras que generes, encontrarás contenedores en las proximidades de donde hayas dejado el coche, o al llegar a la ciudad.

Senderos: Utiliza los senderos y caminos señalizados para la práctica de senderismo y rutas establecidas.

Aparcamientos: Procura dejar el coche en zonas de aparcamiento y no en los carriles, ya que podría impedir el paso de, por ejemplo, servicios de bomberos.

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