El poder sindical con rostro de mujer

Carmen Castilla y Nuria López, en una protesta sindical. / JULIO MUÑOZ / EFE

Carmen Castilla y Nuria López doblan en militantes a los que suman entre sí los líderes de partidos andaluces | Las grandes centrales sindicales recuperan la calle bajo el mandato de dos líderes con un amplio currículum académico

MARÍA DOLORES TORTOSASEVILLA

Como dos torres de la ciudad que las vio nacer, Écija, Carmen Castilla (48) y Nuria López (38) sobresalen en el paisaje hasta hace poco muy masculino del mundo sindical. Las dos secretarias generales de los principales agentes sociales en Andalucía, la Unión General de Trabajadores (UGT) y las Comisiones Obreras (CC OO), respectivamente, han dado un vuelco a la imagen del poder sindical. Y no solo eso. Ambas han revitalizado la movilización de sus bases y trabajan un otoño muy reivindicativo, con protestas en defensa de mejores salarios, que se garanticen las pensiones y que la recuperación «llegue a los trabajadores». En todas estas protestas van de la mano porque heredan una alianza de acción de sus centrales de muchos años en Andalucía, pero el hecho de ser mujeres y haber nacido en la misma ciudad y el mismo barrio, Cañato, ha contribuido a una simpatía personal que ellas admiten con naturalidad.

«Con Paco Carbonero (exsecretario general de CC OO-A) tenía muy buena relación, me dio mucho apoyo al principio, pero con Nuria estoy muy contenta, somos del mismo pueblo, nuestras familias se conocen; Nuria es una gran sindicalista, desde el primer momento ha habido un gran entendimiento entre las dos. Estoy convencida de que vamos a hacer grandes cosas juntas». Así se expresa Carmen Castilla, la primera en alcanzar la secretaría general de la UGT en 2014. Era un tiempo malo para el sindicato, con varios procesos abiertos en los tribunales, antiguos dirigentes investigados y despidos en la casa. Llegó como un balón de oxígeno, pero muchos no apostaban por que aquella mujer de apariencia frágil, rubia y con gran desparpajo hablando aguantara mucho tiempo.

Relevo esperado

Se equivocaron. Y Comisiones Obreras tomó nota cuando Carbonero anunció que después de 13 años dejaría a una generación más joven la dirección del sindicato. Nuria López apareció el pasado junio como el relevo apropiado. «Paco era muy feminista, en su última ejecutiva había más mujeres que hombres», afirma para quitarse importancia.

Es verdad. Las organizaciones sindicales aplican la Ley de Igualdad, pero hasta que esta fuera aprobada en 2007 era difícil que una mujer se hiciera hueco en el buró político. Pese a sus emblemas en defensa de los derechos, incluidos los de igualdad, han sido las últimas en incorporar mujeres a sus primeras filas, las que siempre cogen las pancartas cada 1 de mayo. Y ha sido también en un momento de crisis y desafección. Del mismo modo que el PP logró romper el techo de cristal en los noventa y abrirse camino en Andalucía gracias a sus alcaldesas de capitales ( Celia Villalobos, Teófila Martínez y Soledad Becerril); También el PSOE andaluz aupó a Susana Díaz en 2013 para salvar los muebles tras su primera derrota en 2012. Así han llegado Castilla a UGT y López a las CC OO, en un tiempo difícil.

Las dos tienen un amplio curriculum académico, a diferencia de sus antecesores en las direcciones sindicales de toda España. Castilla, enfermera de profesión, es diplomada universitaria en Enfermería, licenciada en Psicología y Derecho, doctorada en Salud Mental, experta en Gestión de Servicios Enfermeros y máster europeo en Salud Pública y Gestión Sanitaria por la Universidad de Granada. Nuria López, licenciada en Derecho y máster en Gestión de Riesgos Laborales, ha ejercido de abogada y técnico de riesgos laborales. Esta última faceta la llevó a saber tanto de obra como su padre albañil y sindicalista. Ella pasó de ser la hija de 'Montero', (por su segundo apellido), un líder sindical de la construcción a ser la jefa del padre. «Soy la hija de un fatiguitas, he aprendido el sindicalismo del tajo, echándole muchas horas».

Montero subraya que su ascenso al primer plano puede deberse al revulsivo necesario después de «cierto hartazgo» en la organización por todos los golpes que se le estaban dando a los sindicatos en los años de la crisis. Pero anota otro factor, en su opinión, clave. Mujeres y jóvenes son los que más se están afiliando a las organizaciones sindicales, también porque son los más perjudicados por la crisis.

Nuria López refiere cómo le sorprendió que en una asamblea de Sevilla con el secretario general de CC OO, Unai Sordo, entre los 800 congregados ya no destacaran tanto los rostros masculinos de 50 años. «Había muchas caras nuevas de mujeres y jóvenes en general». Los datos cantan: De los 150.000 afiliados a CC OO en Andalucía, 65.000 son mujeres, un 44% de la organización. «Soy el resultado de un proceso», indica. Su sindicato aplica la paridad (no menos del 40% de mujeres u hombres) en las direcciones desde hace 12 años. «He abierto la brecha de ser la primera mujer secretaria general, pero las direcciones ya estaban feminizadas», afirma.

Peso institucional

Carmen Castilla apunta cómo en UGT, que en 2018 cumple 130 años de su fundación, el auge de la mujer en sus primeros puestos se ha debido también a la aplicación de la paridad recogida en la Ley de Igualdad. «Hemos aumentado un 25% la presencia de secretarias generales en toda la organización», añade.

Castilla y López son conscientes de lo que representan por ser las primeras mujeres en liderar fuerzas sociales de tanto peso, pero es de esto último de lo que más quieren llamar la atención, de que el poder sindical vuelva a ocupar el protagonismo en las decisiones políticas de antaño. La ley orgánica de Libertad Sindical de 1985 otorga a las organizaciones con más de un 10% de representatividad el derecho a ser tenidas en cuenta en la gobernanza. En Andalucía hace tres años que expiró el último acuerdo de concertación de la Junta con los agentes sociales y empresarios. Castilla y López no son tan vehementes en reclamar otro como sí hace el presidente de la CEA, Javier González de Lara, pero sí exigen interlocución para cualquier asunto que afecte a los trabajadores que representan. «La ley es clarísima en donde tiene que estar los sindicatos más representativos», apunta Carmen Castilla, subrayando que la UGT en Andalucía es el sindicato más representativo con un 42,5% de cuota.

Y es que estas mujeres se proponen marcar con rotundidad sin miramientos frente a los poderes políticos sus territorios y sus reivindicaciones. Su poder es grande, ya que las CC OO y la UGT son las organizaciones con mayor número de afiliados en Andalucía, 160.000, la de UGT, y 150.000, la de CC OO. Cada una triplica la militancia del PSOE andaluz (45.848), partido que gobierna en la Junta de Andalucía. Pero juntas superan con creces la suma de los afiliados o inscritos de los cinco partidos con diputados en el Parlamento, 216.474 militantes.

Afiliados

El PP andaluz dice contar con 160.000 afiliados de cuota, aunque en la votación para elegir a Juanma Moreno presidente regional solo se inscribieron 13.998. Igual ocurre con Podemos, partido que no pasa cuotas y dice contar con unos 50.000 inscritos, aunque en las primarias en las que el pasado noviembre se eligió a Teresa Rodríguez coordinadora regional solo se inscribieron para votar 6.606 personas. Izquierda Unida tiene un censo de 6.237, pero en la elección al coordinador general (Antonio Maíllo) hace una semana solo participaron la mitad. Ciudadanos no da cifras de afiliados desde 2015, cuando más subió, 4.389.

Si la cuenta solo incluye el censo de los que pagan o participan en las votaciones, los partidos solo contarían con menos de 80.000 afiliados, la mitad menos de la militancia de cada sindicato. De ahí que Castilla y López acaparen tanta atención de las fuerzas políticas de todos los colores.

Susana Díaz no solo las incluye en sus rondas de diálogo en San Telmo, sino que también ha accedido a acuerdos como el de las 35 horas y el sueldo superior a mil euros y una subida del 1,5% de los salarios de los 260.000 empleados públicos de la Junta. Un acuerdo y rondas en el que también ha participado CSIF. Juanma Moreno (PP-A) también busca su alianza. Teresa Rodríguez (Podemos), más afín a sindicatos como USTEA y SAT, era más reacia, pero al final también ha dejado que su partido se deje ver con CC OO.

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