Nueve detenidos por estafar medio millón a 30 empresas, algunas de Almería y Granada

Durante sus relaciones comerciales con las empresas que habían elegido como víctimas desplegaban una serie de actividades encaminadas a aparentar una real y solvente actividad económica, con lo que conseguían la confianza de sus proveedores para, posteriormente, consumar el engaño

EFE

La Guardia Civil de la Región de Murcia ha detenido a los nueve integrantes de una organización criminal asentada en esta comunidad y que se dedicaba a estafar, mediante el "timo del nazareno", alrededor de 500.000 euros a una treintena de empresas murcianas y de Almería, Granada y Málaga.

Fuentes de este cuerpo han informado de que los detenidos, de entre 29 y 55 años y nacionalidades española, alemana y ecuatoriana, están acusados de los delitos de estafa, apropiación indebida, pertenencia a organización criminal, falsedad documental y denuncia falsa.

La operación, llevada a cabo por agentes del grupo de delincuencia económica, se inició el año pasado y se centró en un grupo que operaba a través de mercantiles cuyos administradores eran "hombres de paja" o testaferros.

También compraban mercancías en nombre de mercantiles sin tener autorización para dichas acciones, o simplemente utilizaban empresas de las que los detenidos sí eran administradores para vender finalmente la mercancía y así hacer desaparecer el rastro de esos productos y, en consecuencia, del dinero.

Para formalizar las compras utilizaban empresas con aparente solvencia económica y, mediante engaño, establecían relaciones comerciales con otras empresas de los sectores de la fruta/verdura y del transporte, realizando diferentes compras o contratación de servicios cuyo pago debía efectuarse mediante pagarés o por transferencias, circunstancia ésta que no se llegaba a producir.

La actividad delictiva de la organización criminal ahora desarticulada data de junio de 2016 a diciembre de 2017, fecha, la primera, en la que se inician acciones por parte de la Guardia Civil contra los presuntos autores, originando que éstos dejaran de trabajar con las mercantiles que estaban usando.

Las facturas impagadas, hasta el momento, supondrían más de 500.000 euros, siendo las principales perjudicadas en última instancia las empresas que no aseguraban sus ventas con las compañías aseguradoras de riesgo.

Durante sus relaciones comerciales con las empresas que habían elegido como víctimas desplegaban una serie de actividades encaminadas a aparentar una real y solvente actividad económica, con lo que conseguían la confianza de sus proveedores para, posteriormente, consumar el engaño.

Una vez recibidas las mercancías eran rápidamente distribuidas y nunca pagadas, para lo cual se valían de una perfecta red de empresas pantalla organizadas para ser dirigidas mediante testaferros del líder del clan, de manera que los integrantes de cada una de las empresas no se conocían entre sí, lo que dificultaba su identificación, localización y detención.

Las sedes comerciales normalmente eran alquiladas y ocupadas justo el espacio de tiempo de recrear el engaño, perpetrar la estafa y desaparecer cuando los pagarés iban llegando a su vencimiento, que solía ser de entre uno a tres meses.

Durante la investigación se ha observado que utilizaban como mínimo cuatro sedes sociales distintas, todas ellas en la Región de Murcia.

Además de la estafa en la compra de fruta/verdura, también produjo la estafa en el sector del transporte, pues la organización desmantelada contrataba con transportistas los envíos de la mercancía adquirida fraudulentamente, pero tampoco se hacía cargo de los portes.

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