Moreno potencia una imagen institucional para convencer como futuro presidente

Juanma Moreno, seguido de las personas de su equipo en el PP andaluz./EFE
Juanma Moreno, seguido de las personas de su equipo en el PP andaluz. / EFE

El candidato del PP adelanta las promesas electorales para competir con Susana Díaz, a la que este partido sitúa ya en campaña con la ventaja del Gobierno de la Junta

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSASevilla

Para Juanma Moreno este sí es un año electoral. Tanto si se adelantan las andaluzas -como vaticina e incluso arengó con ello a los dirigentes de su partido en la primera reunión del año- o no se adelantan, el líder del PP andaluz lleva meses con el traje del domingo de ir a votar puesto. Su mensaje constante de que viene el lobo de las urnas tiene su silogismo: Susana Díaz ha dicho que agotará la legislatura porque tiene Presupuesto y estabilidad, pero toda la oposición sospecha que una vez pasado el verano la presidenta de la Junta sopesará cómo le vayan las encuestas al PSOE para apurar más el calendario o menos.

Hay también una estrategia de Moreno en clave interna, la de tensar la cuerda y poner a la gran estructura del PP en Andalucía a trabajar sin demora para su candidatura a la Presidencia de la Junta. Las fuentes consultadas del PP coinciden en que no hay otra prioridad en la agenda de este año del líder que hacer sudar la camiseta a su partido para gobernar Andalucía.

Juanma Moreno va a por ello por segunda vez con un proyecto basado sobre todo en la necesidad de cambio político en Andalucía «por higiene democrática», porque el PSOE llevará casi 37 años gobernando esta comunidad cuando toquen las elecciones en marzo de 2019 y se pondría en 40 si mantiene la Junta. No hay un caso igual sin alternancia en España y la cifra recuerda a la de la dictadura franquista, sostienen voces de todos los partidos.

Paro y 40 años

Moreno liga lo que llama el cansancio de las políticas «rancias» de tantos años de gobierno del PSOE al paro actual, más de 800.000 personas, y una trayectoria en la que incluso en los mejores años de crecimiento económico el índice de desempleo en Andalucía estaba muy por encima de la media nacional.

Con estos dos elementos, -40 años y paro- fáciles de llegar al ciudadano medio, el equipo de Moreno diseña un discurso y un programa electoral donde todo pivota en torno a un candidato al que se le ha potenciado su perfil institucional para convencer como presidente.

En esa estrategia, Moreno se ha adelantado al resto de candidatos a la campaña de las andaluzas. En el PP contestan que Susana Díaz también está en campaña, aunque lo disimule con el traje institucional de presidenta de la Junta y, según el PP, utilizando esta para hacerse propaganda y remontar de su descalabro en la lucha por el liderazgo del PSOE.

Moreno centra su discurso y propuestas en el paro ligado a los 40 años de gobiernos socialistas

Por ello Moreno lleva más de seis meses envuelto él mismo en un traje institucional virtual, alternando en redes sociales mensajes positivos de Andalucía como un gobernante y críticas al partido que en realidad gobierna. Su agenda siempre se configuró como la de la presidenta, con numerosos contactos con colectivos sociales y visitas a empresas. Incluso han coincidido dos veces en un viaje a Bruselas.

En el terreno del programa de gobierno, el candidato del PP va a centrarse sobre todo en empleo. «En Andalucía pasan los años, pero el paro se queda», es una de las frases de la última campaña puesta en marcha con una de sus primeras promesas electorales: La creación de 600.000 empleos en una legislatura si gobierna. La cifra no es banal. Está ajustada a los índices de crecimiento económico y de empleo previsibles según los analistas después de que 2017 haya cerrado con 126.400 ocupados nuevos y 159.700 parados menos. Sumando al alza por cuatro sale la cuenta.

Captar al descontento

Desde el primer momento Juanma Moreno se centró en captar el descontento por los recortes en las políticas sociales, sanitarias y educativas de la Junta, un campo que los socialistas siempre han considerado su «joya de la corona» y al que han dedicado el 80% del presupuesto anual. Pero a la vista de las protestas callejeras e internas en los centros sanitarios y educativos está que la intuición del exsecretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad no iba descaminada y que el esfuerzo de la Junta socialista era insuficiente. Díaz ha reaccionado, pero en el PP se piensa que tarde.

Tras la fase de ofensiva con denuncias con el eslogan de 'mala gestión de la Junta', ahora Moreno pasa a las promesas electorales como la del cribado para prevenir el cáncer de colon a todos los hombres de 50 a 69 años que anunció en Granada esta pasada semana. Vendrán otras, como el compromiso de un mapa de infraestructuras a construir o terminar. Sin olvidar el papel preponderante que las políticas de igualdad tendrán en las futuras elecciones. Moreno ya se ha apuntado a lo que llama «rebelión cívica» para acabar con la discriminación en el trabajo y promete ventajas en el IRPF y ayudas a trabajadoras.

También entrará en la batalla con el PSOE por captar la simpatía de los 270.000 empleados públicos andaluces con promesas para estos que contrarresten los recortes que les ha infligido Mariano Rajoy y ha aplicado Susana Díaz. El colectivo sanitario es uno de los preferidos y ya el PP defiende que no se penalice a los que comparten el ejercicio en la privada y en la pública.

Sobre todo el PP trabaja para acentuar el perfil de Juanma Moreno como un hombre cercano dada la facilidad de Díaz para contactar en el cuerpo a cuerpo con la gente. Con un conocimiento de más del 80%. Moreno potencia un perfil amable, huyendo del rictus agrio y crítico que caracteriza a los dirigentes de la oposición. Este papel lo deja a otros dirigentes de su partido y él solo lo ejerce en los mítines para jalear a los suyos y los rifirrafes con la presidenta en las sesiones de control.

Crisis internas

Esa dedicación al buen talante le puede estar pasando factura en su partido, en el que varios dirigentes le reprochan que no actúe con mano dura o con alguna mano en las diversas crisis abiertas desde que lleva el timón del PP andaluz. Estuvo de perfil en la de Sevilla y parece que le salió bien. Su equipo asegura que tiene tan buena relación con Juan Ignacio Zoido como con Javier Arenas, ganador de la contienda por el control del partido en esta provincia y ahora por colocar a su candidato a la Alcaldía, Beltrán Pérez.

La misma posición de no mojarse tuvo en Jaén, aunque aquí la situación le ha estallado esta semana con la fuga del partido de numerosos alcaldes y concejales afines a Miguel Moreno, quien capitanea a los críticos en esta provincia. Moreno nunca se arremangó en los conflictos y mandó de apaga fuegos a Loles López Gabarro, la secretaria general del PP-A.

López también ha trabajado para que en marzo, tras varios aplazamientos, estén designados los candidatos de todas las poblaciones salvo las capitales. Para Moreno es primordial que a partir del verano ya no haya más ruido en el partido que contamine su candidatura a la Junta. Sobre las capitales ha obtenido el compromiso de Génova de que los candidatos estén designados para la convención nacional del PP en Sevilla los días 6, 7 y 8 de abril.

Este acto y el mitin de Málaga el 17 de marzo, ambos con presencia de Mariano Rajoy, servirán de puesta de largo de los alcaldables, pero sobre todo de la de Juanma Moreno como candidato a San Telmo para que todos remen en esta dirección.

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