Interceptan envíos de servilletas y ropa que ocultaban dos toneladas de marihuana

Imagen de archivo de otro alijo. /IDEAL
Imagen de archivo de otro alijo. / IDEAL

Tres personas fueron detenidas y presentadas ante el juez para ser imputados y posteriormente encarcelados

IDEALMÁLAGA

Las Aduanas francesas anunciaron ayer la incautación de más de dos toneladas de marihuana, que entraron a Francia por el País Vasco, en dos operaciones realizadas la semana pasada, un alijo que podría haber alcanzado un valor de cerca de 17 millones de euros en el mercado negro. Tres personas fueron detenidas y presentadas ante el juez para ser imputados y posteriormente encarcelados, explicó en un comunicado la Dirección General de Aduanas francesa, que no quiso dar detalles sobre su identidad.

La primera aprehensión se produjo el 20 de febrero en un área de la autopista A63, que va de la frontera española a Burdeos, cuando un equipo de agentes realizaba un control a los camiones que estaban allí estacionados. El perro de la brigada especializado en la detección de estupefacientes señaló uno de los camiones, que según los documentos que presentó el conductor -de nacionalidad británica- transportaba ropa y calzado desde Málaga hasta la ciudad alemana de Düsseldorf. Sin embargo, al examinar el cargamento, descubrieron entre la mercancía paquetes con 692 kilos de resina de cannabis y 278 kilos de hierba.

Al día siguiente, otro equipo de aduaneros detuvo a dos furgonetas idénticas que circulaban una detrás de otra en esa misma autopista A63. Al abrir los vehículos, en las primeras cajas había servilletas de papel, pero al avanzar en el registro aparecieron en el fondo otras con droga. En total, en las dos furgonetas había 1.028 kilos de resina y 131 kilos de hierba de cannabis.

Material de construcción

A finales del año pasado, la policía desarticuló otra organización que enviaba grandes partidas de marihuana desde Málaga y Granada con destino a Holanda. Para ocultar los alijos, los escondían entre palés de material de construcción.

Aquella investigación comenzó a raíz de que los agentes tuvieron conocimiento de que un grupo de personas -cuatro de nacionalidad holandesa y un quinto de origen iraní- se había asentado en distintas provincias andaluzas y estaban enviando marihuana a Holanda.

Miembros de la organización habían establecido un entramado mercantil -contando para ello con trailers, albaranes y sellos falsos- que les permitía el transporte aparentemente legal de la droga disimulándola entre material de construcción. Disponían de una nave acondicionada para el envasado al vacío de la droga con un sofisticado sistema de videovigilancia.

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