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«Quien más penaliza la renta de los trabajadores es el fisco»

Javier González de Lara, en su despacho.
Javier González de Lara, en su despacho. / FERNANDO GONZÁLEZ
  • Javier González de Lara, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía

  • El líder de la patronal denuncia que el exceso de regulación cuesta unos seis mil millones al año a la economía

Recién cumplidos los tres años en el cargo, el presidente de la Patronal andaluza acaba de firmar el Pacto Andaluz por la Industria, un documento ambicioso, aún por desarrollar, que aspira a superar una de las grandes carencias de la economía regional. González de Lara defiende las posiciones empresariales, en este y otros temas, desde una óptica abierta y con la convicción de que la solución para mejorar el bienestar de la sociedad pasa por tener empresas más fuertes y numerosas y procedimientos más sencillos para que desarrollen su labor. Hasta defiende subidas salariales, aunque denuncia la avidez del ministro de Hacienda.

El año pasado pedía un pacto por la industria. Ahora se acaba de firmar. ¿Responde a sus expectativas?

El pacto es un punto de partida que recupera y refuerza el diálogo social y tiene muchos valores positivos. Contempla una serie de peticiones empresariales para hacer Andalucía más atractiva desde el punto de vista industrial.

¿Cómo?

Genera un ecosistema favorable para la inversión industrial en la comunidad, administrativo, empresarial, económico y social. El documento tiene que dar pie ahora a un desarrollo de una serie de órdenes y decretos, no solo de incentivos. Se habla de potenciar el desarrollo del sector, mejorar su estabilidad y calidad, impulsar la innovación y la formación especializada, internacionalización y productividad. Junto con dos asuntos finales que desde CEA hemos insistido mucho, la cooperación entre empresas y el aumento de la dimensión empresarial. Lograr empresas más grandes para que puedan asumir mejor la estrategia industrial Andalucía 2020. Hay expectativas positivas para un sector industrial pendiente de impulso. El dinero no va a caer del cielo, esto hay que dotarlo presupuestariamente, evaluarlo. Tiene su proceso.

Pero hemos asistido a muchos pactos que no han respondido a las expectativas. ¿Es este más sólido? ¿le falta concreción?

Tenemos la seria esperanza de que sea así y hemos firmado el documento con el firme compromiso de que va a estar dotado y ser evaluable. Esto es algo parecido a lo que hemos hecho en todas las confederaciones de empresarios de Andalucía con la presentación de la orden de incentivos para la estrategia energética sostenible. No es que sea verdad, es que está dando unos resultados extraordinarios. A la presentación en CEA asistieron mas de 700 pymes y se han inscrito para ser entidades colaboradoras con la Consejería de Empleo. Ahí hay dinero, estamos hablando de fondos europeos.

¿Qué quiere decir que el pacto va a 'movilizar' ocho mil millones de euros? ¿Cuánto dinero pone cada parte?

La cifra la dio la presidenta de la Junta, y por tanto es la que se va a manejar, pero no está en los documentos. Habrá una cantidad que aportará en materia de incentivos la administración autonómica y el resto será inversión privada, a través sistema de coparticipación. Veremos el mecanismo en las órdenes que tienen que salir, pero hay fondos y está la agencia IDEA, que los puede canalizar, porque este año ya tiene más facilidad para mover esos incentivos por las cuestiones de déficit público. Lo vamos a sacar adelante.

El objetivo último se dirige a crear empleo, como en tantos otros planes. Pero el paro resiste. ¿Cómo ve la situación? ¿Hay alguna estrategia que dé resultado?

Firmamos acuerdos para poner en marcha iniciativas. Parece que si no se traducen en empleo no sirven, pero la responsabilidad es política, del gobierno, que es quien tiene que desarrollar esos programas. Porque cuando sube el paro la culpa es de los empresarios y cuando baja un éxito de los políticos. Se nos trata injustamente. Nosotros estamos para colaborar, a través del diálogo impulsar la industrialización de Andalucía, ver la manera de que sectores que hace unos años era impensable que fueran locomotoras, como el agroindustrial, sean líderes. Nos hemos sentado, hemos visto la mejor manera de dar un salto, como en la estrategia por el turismo. Las cosas salen cuando hay voluntad, diálogo. Luego son los operadores privados los que tienen que actuar en el mercado y ha de existir una tendencia favorable económica, como ha ocurrido este año, que ha sido muy bueno y esa alianza no se cuestiona.

¿Entonces qué efectividad concede a los acuerdos?

El problema es que cuando firmas un acuerdo y los resultados no son los esperados se juzga que el acuerdo es el responsable. No. El acuerdo intenta aminorar las causas de un problema estructural grave de Andalucía. Tenemos más de un millón de desempleados, no lo podemos resolver de un día para otro. Con estas medidas creo que se puede avanzar bastante. Yo insisto que es muy relevante tener presente la importancia del diálogo social, porque últimos tiempos hemos firmado documentos que suponen esfuerzos en muchas materias en las que debemos seguir avanzando para crear empleo, de más calidad y más estable, como todos deseamos. También los empresarios.

¿Y qué pueden hacer los empresarios, pues?

Solo hay que ver la serie histórica del paro. Voy a ser muy honesto. Si el mundo empresarial no da el paso adelante, con la parálisis institucional de estos dos últimos años no ha sido el poder político el que ha creado empleo, ¿no? Si hemos estado un año sin Gobierno nadie puede ponerse la medalla del empleo. Quien podría colgársela son los empresarios, pero no lo hacemos porque somos prudentes y sensatos. Hay que dejarse de rentabilizar lo que no se debe. Cuando los datos son buenos es mérito mío y cuando son malos las empresas no van bien. No. Hemos estado muy solos en 2016. Ha sido un año para olvidar desde el punto de vista de la gestión política. El mundo empresarial ha respondido muy bien en todos los ámbitos para reducir la serie histórica del desempleo. Si se compara la cifra de enero a diciembre, la bajada ha sido importante. Vamos por el camino adecuado pero esto requiere más tiempo. Los últimos dos años se han recuperado casi veinte mil empresas en Andalucía.

¿En qué medida se rehace el tejido empresarial? ¿cómo ve el índice de confianza?

Ha subido y hay más voluntad de que podamos seguir liderando la creación de empresas. Entre 2008 y 2014 nuestra región perdió más del 10% de su tejido empresarial, 54.000 pymes y autónomos. En dos años hemos recuperado 20.000. Casi el 50% de lo que la crisis destruyó. Se han creado 250.000 empleos netos en los tres últimos años. Es una cifra muy a destacar. Se detecta que hay un inicio importante de la recuperación, pero necesitamos consolidarla. Porque en realidad, para vencer esas cifras de desempleo tenemos que poner en marcha algún tipo de actuación que genere cien mil empresas en Andalucía, que supondría 500.000 empleos y reduciríamos en 10 puntos el desempleo

¿Qué tipo de actuación?

Yo lo resumo en asumir tres retos, número, densidad y dimensión. La densidad es importante, tenemos 58 empresas por mil habitantes, muy por debajo de la media nacional, que está en 69 y que en Andalucía solo cumple Málaga. Necesitamos cien mil empresas más para igualarla. En cuanto a dimensión, 9 de cada 10 tienen menos de 10 trabajadores en plantilla, más de la mitad no dispone de ningún trabajador. Nuestro tejido empresarial sigue atomizado y precisa aumentar su tamaño. Ese es el gran desafío que tenemos que afrontar en los próximos años

Uno de sus caballos de batalla ha sido la lucha contra las trabas burocráticas, contra la hiperregulación ¿Qué se ha conseguido?

No es fácil que eso se resuelva de un día para otro. El decreto que se aprobó por la Consejería de Economía que consolida la declaración responsable en 27 actividades empresariales está generando expectativas favorables a través de la FAMP para que la contemplen los ayuntamientos en los procesos de licencias. Eso en sí es muy relevante y vamos paso a paso.

Pero siguen reclamando.

Hay un afán regulatorio desproporcionado y hay que irlo venciendo progresivamente. La hiperregulación crea carga administrativa y más burocracia. Genera un pasaporte al desánimo. Solo en 2014 se aprobaron en España 13 mil nuevas normas, una y media cada hora. Más de un millón de páginas en los boletines oficiales. En 2015 y 16 han bajado notablemente. Sobre todo porque en el 16 no ha habido actividad parlamentaria. Desde los meses previos al 20 de diciembre hasta después de 16J que se constituyó el Parlamento la paralización ha sido importante.

¿Un alivio?

Los empresarios no los celebramos, lo que queremos es que nos dejen trabajar. El coste estimado de la hiperregulación es del 1% del PIB. Es decir unos 6.000 millones de euros al año que se pierden en la permanente regulación. España en 2016 abandonó la lista de 50 países con más libertad económica del Banco Mundial por excesivo numero de leyes. Aquí nadie deroga, nada más que se producen normas.

¿Y en Andalucía?

Está anunciada una veintena de anteproyectos o proyectos de ley, muchos de los cuales pueden afectar a la actividad empresarial y a la competitividad de determinados sectores, como cambio climático, movilidad sostenible, agricultura y ganadería, dependencia, vida saludable...

¿Cómo influyen en las empresas?

Hay buena actitud de la Junta y los grupos parlamentarios para escuchar nuestras posiciones, pero al final siempre concluyen en generar más gastos fiscales, de inversión, penalizando a nuestras empresas.

¿Cuál es el debate respecto a la ley de cambio climático?

Hay una controversia que intentamos encauzar, sobre las aquellas empresas incorporadas en el 'sector difuso', los que pueden emitir CO2 a la atmósfera, en el que meten al turismo y la distribución comercial. ¿Turismo? Si consumes más de 3 GW se supone que estás emitiendo CO2 y debes compensar con un impuesto o tasa, que por supuesto no compartimos. La propia generación de energía eléctrica, según esa tesis, está contaminando. Nos parece poco fundamentado, poco serio y va a incrementar los costes de las empresas. Cada vez mas regulaciones y de paso la posibilidad de establecer algún tipo de tasa o impuesto encubierto y eso es lo que estamos permanentemente discutiendo para que nuestras empresas sean competitivas. Porque no lo olvidemos, cuando se sale de Andalucía te encuentras con un régimen fiscal distinto, asimétrico y poco competitivo.

¿Por qué se ha sumado la CEA a la batalla de la presidenta de la Junta contra el dumping fiscal?

Manifestamos públicamente y pese a quien pese que se debe producir una armonización fiscal en España de manera urgente. No pretendemos con ello decir a las comunidades que incrementen sus impuestos. Todo lo contrario. Que se hagan homogéneas para una competencia real y efectiva en todos los sectores empresariales. Si hay un impuesto de sucesiones, que tenga el mismo tipo en todo el territorio nacional. Lo que no puede haber una comunidad que castigue a sus ciudadanos, con Andalucía o Cataluña, y otra que les bonifique con el 99%. Porque un territorio es más penoso para morir que otro. Es de una injusticia brutal. Hay que cambiar el modelo.

O sea la financiación autonómica.

Sí, porque detrás de esa asimetría fiscal hay un desfasado modelo de financiación autonómica, donde hay unas comunidades que tienen transferidos determinados impuestos y que tienen posibilidad de establecer determinados coeficientes y otras que no. Madrid se basta con el IRPF. En base a la renta de sus ciudadanos no necesita más impuestos. Con eso no estoy justificando a Andalucía o cualquier otra. La asimetría provoca injusticia, falta de solidaridad entre los territorios y enormes dificultades para la competitividad de las empresas. Rompe el principio de unidad de mercado, consagrado por la UE.

Hablemos de salarios. ¿Se plantean los empresarios trasladar la mejora de la economía a los sueldos?

Nosotros estamos siempre de acuerdo con el principio de moderación salarial, dentro de la negociación colectiva, principal herramienta para acordar con los trabajadores.

Ya ¿Y subirán los sueldos?

Este 2016 se ha producido un incremento medio de un 1%, de los 700 convenios colectivos, el 0,97% exactamente. Las empresas están por la labor. El SMI se ha incrementado un 8%, nos parece hasta cierto punto razonable. Pero sí queremos que haya un mayor poder de renta de los trabajadores. Claro que lo deseamos. Los trabajadores han sufrido los efectos de la crisis como los que más. Los trabajadores, la clase media, los más desfavorecidos y muchísimas pymes que no tienen garantizada su continuidad. Si dentro de un marco natural de posibilidades de crecimiento, donde incorporemos la palabra productividad, podemos incrementar el sistema de retribuciones, sería lo más adecuado. Ese es el camino. No hay ninguna estrategia premeditada de las empresas de devaluar los salarios, porque con ello se pierde capacidad de consumo y es un círculo vicioso que perjudica a la economía. Pero nunca se dice que quien más penaliza la renta de los trabajadores es el fisco.

¿Por qué?

Las cotizaciones sociales se han incrementado y además hasta el año pasado las empresas tenían la posibilidad de compensar salarialmente al trabajador con determinados pagos en especie. Planes de pensiones, vales de comida, seguros de salud, plus de transporte. Ahora cotizan todos. ¿Quién se está quedando con el dinero de los trabajadores? ¿La empresa? No. Se lo queda el sistema que hace que tú no le puedas aportar esa renta la trabajador. Y la empresa paga. Cuando han subido este año un 8% la base máxima de cotización, por ejemplo a los licenciados, ¿puede la empresa pueda subir el sueldo a ese trabajador? En esto me llevo las manos a la cabeza. El problema de este país no es el coste del despido. Es el coste de la contratación, que es muy caro. Eso no se habla. Se dice que los empresarios quieren devaluar la capacidad de renta. El empresario quiere que le trabajador gane lo máximo, siempre que haya rentabilidad y tengamos unas cargas asumibles.

Pero entonces cae la recaudación de la Seguridad Social

En Alemania el coste de las cuotas patronales no supera el 18%. En Holanda el 17%, en Austria el 19%. En España estamos en el 36% de la masa bruta salarial, contando con la aportación de los trabajadores que es un 6,25%. La brecha fiscal roza el 40%. Cada vez que tú contratas a una persona tienes que incrementar de esa masa bruta salarial un 40%. No quieren afrontar con rigor que quizá el desempleo se puede batir con una reducción estructural de las cuotas a la Seguridad Social. Se dirá que se recauda menos pero también se pagarán menos prestaciones por desempleo.

Así Hacienda espera un récord de recaudación este año

Claro, no hacen más que subir cotizaciones sociales, impuestos, IVA, el destrozo del impuesto de sociedades a las empresas eliminando todas las deducciones que existían, el nuevo de bebidas azucaradas, los anticipos a cuenta en octubre pasado, que obligaron a las empresas, rompiendo el principio de seguridad jurídica. Aplicar una norma con carácter retroactivo genera incertidumbre y sobre todo preocupación en el inversor, lo local e internacional. Cambian el modelo fiscal inmediatamente y de manera casi enfermiza. Nos preocupa muchísimo.