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El centralismo gana

Alumnos de las universidades de Córdoba y Granada, campeones y subcampeones del torneo, con el presidente del Parlamento y el consejero de Economía.
Alumnos de las universidades de Córdoba y Granada, campeones y subcampeones del torneo, con el presidente del Parlamento y el consejero de Economía. / IDEAL
  • La Universidad de Córdoba se alza con el Primer Torneo de Debate del Parlamento defendiendo que el estado de las autonomías no ha sido positivo para España

En mayo de 2001 un joven de 22 años ganó en Salamanca para su equipo de la Universidad Ramón Llull la final de la Liga Nacional de Debate Universitario. Le tocó defender la prostitución y para la ocasión se puso una corbata naranja. Aquel joven es Albert Rivera y el naranja de su corbata es el de Ciudadanos. Ganó al favorito, al equipo de la Universidad de Córdoba (UCO), cuya Aula de Debate es una de las más reconocidas de España.

El ejemplo de Rivera ya hecho historia estuvo ayer presente en el ánimo de los 80 jóvenes universitarios andaluces que disputaban en el Parlamento autonómico el primer torneo de debate. Ganó el equipo 1 de la misma UCO que hizo famoso a Rivera, uno de cuyos integrantes, Gonzalo Herreros, estudiante de Historia, se alzó con el premio al mejor orador. El tiempo dirá si Herreros, que llevaba corbata roja, llegará algún día a sentarse en el mismo escaño de ayer como diputado electo o liderar un partido político como Rivera.

Herreros ganó defendiendo la negación a la pregunta de debate: '¿Ha sido positiva la implantación del sistema de las autonomías para España?' Como es preceptivo en estos torneos, un equipo razona a favor y el otro en contra mediante sorteo. La UCO defendió que el sistema de las autonomías ha sido negativo para España y ganó.

Lo que se premia no es el contenido político, sino la capacidad de oratoria y pensamiento crítico según la veracidad, diversidad y profundidad de los argumentos, el rigor de las evidencias, la capacidad de refutar al contrario y las citas sobre el fondo del asunto. En las formas se valora la naturalidad, la expresividad, el dominio del espacio, el contacto visual, la voz, los silencios, los comienzos cautivadores y los finales contundentes.

Con todas estas armas de retórica ganó el centralismo, es decir, perdieron los argumentos del equipo 1 de la Universidad de Granada a favor del estado de las autonomías. Lo curioso es que este mismo equipo venció en la semifinal al equipo 1 de la Universidad de Málaga (UMA) por la mañana defendiendo la posición contraria, que el estado de las autonomías ha resultado negativo porque tras casi 40 años de su implantación «hay desigualdades entre españoles según donde vivan».

La desigualdad en sanidad y educación entre las comunidades y la no convergencia de las más pobres, como Andalucía, con las más ricas, como Cataluña, País Vasco o Madrid fueron argumentos de UGRA por la mañana y UCO por la tarde expresados con más vigor que las referencias a la estabilidad política, el reconocimiento a la diversidad, la cercanía con los problemas de los ciudadanos que propició el sistema autonómico en la transición, según quienes le defendieron. Para refutar el argumento de la estabilidad del país los centralistas acudieron al órdago separatista de Cataluña tan presente en la actualidad.

«Hay 17 sistemas sanitarios distintos en España». «Las mejoras económicas no se deben al estado autonómico, sino a la entrada en la Unión Europea», argumentó el orador ganador. «Los españoles votan más en las elecciones generales que en las autonómicas, hasta un 20%», afirmó otro compañero de equipo como prueba de que ya no interesa el autogobierno regional. «Hay más cooperación entre los países de Europa que entre las autonomías», adujo otro.

Las argumentaciones entroncan con las nuevas formaciones políticas. Muchos de los argumentos esgrimidos, tanto a favor como en contra de las autonomías, sugerían premisas ya oídas a Ciudadanos y Podemos. Curiosamente, a la final del debate solo acudieron diputados de estos dos partidos. No hubo ninguno de PP, IU y PSOE, a excepción del presidente del Parlamento, el socialista Juan Pablo Durán.

El debate, organizado por el Parlamento y el Aula de Debate de la Universidad de Córdoba, contó con la colaboración de la Asociación de la Prensa de Sevilla, y se encuadra en el 35 aniversario este 2017 de la constitución del Parlamento.

Desde entonces, «se han aprobado más de 300 leyes con el trabajo de los 586 diputados que han pasado por la Cámara sin contar la actual legislatura, y con el debate desde diferentes posiciones ideológicas», expresó el presidente, Juan Pablo Durán.

Este, también cordobés como los ganadores, echó el anzuelo por si alguno de los jóvenes oradores picaban en la política del futuro. Durán lo vio claro y predijo que más de uno se sentaría en el Parlamento alguna vez. «Viene una gran cantera de hombres y mujeres», dijo reconociendo la altura de los debates entre los jóvenes. Hasta el rector de la Universidad de Córdoba, José Carlos Gómez Villamandos, expresó su satisfacción «por ver que los universitarios debaten y aprenden a debatir en el Parlamento».

Promesas

El consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano (hasta hace dos años rector de la Universidad de Sevilla) les arengó: «Sois la promesa de un mañana mejor porque la sociedad necesita de mayores dosis de diálogo y empatía, algo que no siempre es fácil pero que hay que perseguir».

Entre los 88 estudiantes de los 11 equipos de todas las universidades predominaron los chicos. En la final de los equipos de Córdoba y Granada solo hubo una estudiante de Políticas y Derecho, María Terrón, quien confesó su deseo de dedicarse a la política. Los ganadores son Enrique Bajo, Gonzalo Herreros, Jorge Lucena y Álvaro Ortega de la UCO; como subcampeones del equipo 1 de la Universidad de Granada, quedaron José Herreros, Fernando Moreno, Julio Roldán y María Terrón.