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Un año de puertas adentro

Susana Díaz acompañada de Mario Jiménez, Manuel Jiménez Barrios, y el portavoz en la Junta, Miguel Ángel Vázquez.
Susana Díaz acompañada de Mario Jiménez, Manuel Jiménez Barrios, y el portavoz en la Junta, Miguel Ángel Vázquez. / EFE
  • Los congresos de los partidos copan la agenda política de los líderes este 2017

  • El PSOE andaluz afrontaría el tercer cambio de liderazgo en siete años si Susana Díaz toma las riendas del partido a nivel nacional

La agenda política de 2017 no tiene marcada ninguna casilla con elecciones. Salvo adelanto de las generales, andaluzas o catalanas, no hay cita con las urnas. Un año así en otro tiempo se consideraba una especie de remanso o tregua en la vida de los partidos, pero no lo será. En este 2017 siguen las aguas revueltas en las organizaciones políticas porque todas ellas están inmersas en procesos congresuales. Si Rajoy hubiera sido investido en enero pasado tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015, al día de hoy todos los partidos habrían cerrado su periplo congresual en el que se eligen a los dirigentes cara a otro periodo electoral.

El pasado 2016 no solo ha sido un año de bloqueo en lo institucional, también en lo orgánico. Todos los partidos aplazaron sus congresos nacionales hasta que no se formara gobierno. El aplazamiento afecta a toda la pirámide de las organizaciones: los congresos regionales, provinciales y locales se celebran tras los nacionales. En fin, la tarea que debía estar terminada en 2016, en realidad arranca este 2017 y se comerá todo el año por mucho que algunos partidos madruguen.

Los líos de los partidos coparán la agenda de los líderes andaluces todo el año. Todos ellos, además, están pendientes de lo que acontecerá a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, si acabará liderando el PSOE o no. Será por tanto no solo un año de puertas adentro para Juanma Moreno en el PP, Teresa Rodríguez en Podemos, Juan Marín en Ciudadanos y Antonio Maíllo en Izquierda Unida. El estrés para todos será mayúsculo, ya que si hay cambios en el PSOE andaluz, también significa que los habrá en la Presidencia de la Junta, si no este año al siguiente. Estos son los retos de cada partido en su esfera andaluza cara a este 2017.

PSOE. Sucesión de Susana Díaz

Para el PSOE andaluz se avecina un año incierto. Está en el centro de todas las miradas y de vientos alisios. Justo cuando había logrado entrar en una fase tranquila con el liderazgo sólido de Díaz y el mando en la Junta hasta por lo menos 2019. Si la operación Susana Díaz concluye con éxito, es decir, si acaba liderando el PSOE, todo se pondrá patas arriba en Andalucía. Por mucho control que la política sevillana ejerza en su sucesión, «cuando se tiran los dados nadie sabe lo que va a salir», como expresa un dirigente cercano a la presidenta de la Junta.

Es por ello que nadie en el PSOE andaluz quiere hablar de sucesión. Y esta es también una de las razones por las que Díaz aplaza el anuncio de su candidatura. No hay necesidad de alborotar el patio antes de que se asegure el éxito de la operación Madrid.

La aparición de grupos críticos a Susana Díaz y afines a Sánchez en Cádiz, Sevilla y Málaga no quita el sueño a Juan Cornejo, número dos del PSOE andaluz, por su escasa relevancia. Pero sí genera cierta preocupación porque parece que algo se puede estar moviendo cara al supuesto día en que el partido afronte en Andalucía otro cambio de líder. Sería el tercero en siete años, desde que José Antonio Griñán sustituyera a Manuel Chaves en marzo de 2010 en un congreso extraordinario bastante convulso y Susana Díaz supliera a Griñán en noviembre de 2013 en un cónclave ordinario, este más tranquilo. Esta vez hay un añadido importante para el ataque de nervios, el de las primarias.

La orden de Díaz es la de no abrir ese melón ahora, pero ya hay personas postuladas. De esta forma desde Jaén se deja caer el nombre de Francisco Reyes, presidente de la Diputación y un hombre cercano a Díaz. Quien lo deja caer no argumenta eso, claro, si no que Jaén es una provincia de gran peso en el PSOE en votos y militantes y ya es hora que le toque el papel de novio en la boda. Hasta ahora los dirigentes regionales han sido de Sevilla (José Rodríguez de la Borbolla y Susana Díaz) y de Cádiz (Chaves). Griñán aparecía de Córdoba, pero siempre estuvo vinculado a Sevilla.

El melón deberá abrirse incluso antes de junio, cuando se espera que se celebre el congreso nacional. Díaz podrá hacer compatible el cargo de secretaria general del PSOE y el de presidenta de la Junta e incluso el de secretaria general del PSOE andaluz, pero este solo unos meses.

Habrá relevo si Díaz va a Madrid y sería este año, admiten en el PSOE. Lo que está por ver es la fórmula. Si será algo parecido a lo que hizo Griñán, dejar al frente de la Junta a alguien con posibilidad de ganar por su cuenta la secretaría general del PSOE y convertirse en nuevo líder o lideresa. Hay nombres en el banquillo, aunque cada día se ve a Mario Jiménez, portavoz de la Gestora, con mayor proyección. También puede optar por una fórmula de transición, con Jiménez Barrios y Juan Cornejo al mando de la Junta y del partido, pero sin mandar, hasta que Díaz afiance su liderazgo nacional y decida dejar el testigo andaluz a quien gane unas primarias.

En cualquier caso el objetivo del PSOE andaluz este año parece claro, culminar con éxito el traspaso de Susana Díaz a Madrid. Como reto tiene el hacerlo sin debilitar al partido en Andalucía a un año y medio de unas elecciones autonómicas y con el PP pisándole los talones.

PP. Moreno, presidente

Juanma Moreno deberá someterse al refrendo de los militantes del PP andaluz para seguir siendo su presidente tras el congreso nacional de febrero. El cónclave andaluz será en abril o mayo. El líder del PP andaluz sigue contando con el respaldo de Mariano Rajoy para revalidar el cargo. Al menos así lo dejó claro el presidente en la cena de navidad con militantes en Córdoba este pasado diciembre cuando aventuró que el próximo presidente de la Junta será Moreno. El apoyo de este a Rajoy para que siga liderando el partido tampoco tiene fisuras.

En el entorno de Moreno se considera «improbable» que se presenten candidatos alternativos para pelear por el liderazgo del PP andaluz. Lo que está claro es que cómo se desarrollen los procesos congresuales regional y provinciales va a depender del cónclave de Madrid y de la ponencia política que prepara Fernando Martínez Maíllo.

Aún sin temer que le surjan rivales, Moreno afirma parecerle bien la propuesta de segunda vuelta para la elección del presidente regional porque así se buscaría la participación de las bases para cribar las candidaturas y se daría un protagonismo a militantes que nunca son elegidos como delegados a los congresos, los que seguirán votando las cúpulas del partido. Lo cierto es que a Moreno, sin rival a la vista, podría venirle bien salir reforzado como candidato con el voto de los militantes, aunque estos al final no sean decisivos en su elección.

El congreso regional es anterior a los provinciales donde sí que hay lío en el PP andaluz derivado del 'shock' por la pérdida de alcaldías como las de Sevilla, Cádiz, Huelva y hace un año la de Granada. El reto de Moreno es afianzar su liderazgo con personas de su cuerda al frente del partido en las distintas provincias, aprovechando además que varios de los dirigentes ocupan ahora cargos institucionales de primera línea en el Gobierno, como son los presidentes de Cádiz (Antonio Sanz), Córdoba (José Antonio Nieto) y Jaén (Enrique Fernández Moya).

Todo va a depender de si el PP amplía las incompatibilidades para ocupar cargos institucionales y orgánicos. Por ahora solo es incompatible ser diputado y presidente provincial, regional o insular, pero Nieto y Moya lo fueron y no dejaron sus puestos orgánicos. Moreno siempre ha sido partidario de ello, si bien ahora obvia el tema y no apadrinará ninguna enmienda en este sentido. Otra cosa es que alguno de los 525 delegados andaluces al congreso nacional lleve una propuesta por su cuenta a la ponencia de Maíllo para que se amplíen incompatibilidades .

El silencio de Moreno tiene mucho que ver con mantenerse alejado de la fuerte guerra interna en el partido entre partidarios de Dolores de Cospedal (que quiere seguir de secretaria general y ministra) y contrarios; y también no enemistarse con dirigentes provinciales que, a la postre, deberán respaldarle en el cónclave regional que, no se olvide, es anterior a los provinciales. Por ello Moreno se ha mantenido al margen de la pelea en Sevilla entre partidarios de Cospedal (Bueno-Zoido) y Javier Arenas (Virginia Pérez) por el control del partido y la elección del candidato a la Alcaldía, una vez que el actual ministro del Interior no lo volverá a ser.

Podemos. Teresa Rodríguez quiere más autonomía

Teresa Rodríguez es la única dirigente regional que llega a 2017 consolidada como líder de Podemos Andalucía una vez que ganó las primarias en noviembre. Se adelantó a lo que se avecina ahora en febrero en Vistalegre 2 con su partido dividido entre errejonistas y pablistas. Y acertó. Pero esa asignatura aprobada no le quita que también se vea inmersa en procesos congresuales de su partido.

Rodríguez, que ha rehusado ir en una hipotética lista con Pablo Iglesias como número dos, ha sorprendido marcando pequeñas distancias con quien en sus primarias se presentó como su principal avalista. Se ha mantenido fiel a la corriente Izquierda Anticapitalista que lidera el eurodiputado Miguel Urbán y espera conseguir en el cónclave nacional de Podemos más autonomía para su gestión del partido en Andalucía, sobre todo a la hora de elaborar lista y disponer de tesorería propia.

Este será su objetivo respecto a Podemos este 2017, terminar de configurar un partido a su medida cara a las elecciones autonómicas cuando toquen. Por lo pronto, está sopesando cambios en el grupo parlamentario, en el que dos rivales suyas en las primarias, Esperanza Gómez y Carmen Lizárraga, son grandes protagonistas como portavoz adjunta la primera y presidenta del grupo la segunda.

Ciudadanos. Marín, fiel a Rivera

Juan Marín confía en que su fidelidad a Albert Rivera unido al crecimiento de su partido en Andalucía le ayuden en dos objetivos. Primero, no solo seguir él formando parte de la cúpula nacional de Ciudadanos tras el congreso de febrero, sino que también entren otros dirigentes andaluces como Marta Bosquet o Javier Millán; y segundo, consolidarse como líder regional con algo más de autonomía.

Ciudadanos cuenta ya con 6.000 afiliados en Andalucía, un 25% de la militancia nacional. El reto para su partido en Andalucía es que ese crecimiento se traduzca en una representación mayor en ayuntamientos y el Parlamento en las próximas elecciones a partir de 2019. Para este año, tiene que seguir consolidando su liderazgo, lo cual se verá tras la celebración del comité regional esta primavera. Este órgano asumirá competencias ahora centralizadas en la dirección nacional. Marín dice sentirse con ganas de seguir liderando el partido naranja en Andalucía.

IU. Maíllo, en reflexión

Antonio Maíllo decidirá en febrero si se presenta a la reelección como coordinador general de Izquierda Unida en Andalucía o no. Si decide dejar la política, forzará, como Susana Díaz, la apertura de un proceso de sucesión en la formación izquierdista en un momento clave, en pleno tiempo de alianza con Podemos que él personalmente ha liderado convencido.

La asamblea regional será en verano, aún sin fecha. Entonces se cumplirán cuatro años de Maíllo al timón de IU Andalucía. Hasta febrero no se sabrá si renovará o no su mandato. El consejo andaluz actual le respalda en bloque, pero hay críticos que no ven bien la alianza con Podemos.