Ideal

La crisis industrial que no cesa

Montaje del A400M en la factoría sevillana de Airbus Military.
Montaje del A400M en la factoría sevillana de Airbus Military. / EFE
  • Mientras el Gobierno autonómico trabaja en una estrategia para desarrollar el sector se abren conflictos en tres grandes compañías, Airbus, Abengoa y Navantia

Superar el déficit industrial de Andalucía es uno de los objetivos claros para el desarrollo de la comunidad, un tema recurrente en los discursos de políticos y economistas. La crisis de tres grandes empresas desencadenadas esta semana llaman la atención sobre la debilidad del sector y la necesidad de actuar de manera decidida. Se trata de los conflictos en Airbus, Abengoa y Navantia.

El primero de ellos inquieta a un sector clave y en auge, el aeronáutico, cuya expansión se extiende por la comunidad a partir de los centros de su polo industrial, las provincias de Cádiz y Sevilla, que depende en su mayor parte de Airbus.

El consejero de Economía ha pedido una mayor implicación del Gobierno central para defender la cuota española en el consorcio, mientras en Empleo se entablan conversaciones con los sindicatos para conocer el alcance del recorte en puestos de trabajo, que en principio no tocaría a las plantillas españolas. La expectativa es que el ajuste se realice mediante prejubilaciones, sin traumas, pero no se descarta que se traslade a la producción, en especial de aviones de escala baja.

La impresión es que Airbus está anticipando una caída de pedidos a futuro, ya que el aeronáutico es un sector de lentos procesos comerciales, pero eso no impide ver un horizonte preocupante, motivado también, en buena parte, por la remodelación interna en el consorcio europeo, tanto por la pérdida de peso de directivos españoles como por los nombramientos de cargos intermedios del Gobierno central, en Industria e INI, por parte del PP, sobre los que medios de la Junta expresan reservas.

En cuanto a Navantia, los trabajadores de Puerto Real (Cádiz) han impedido durante dos días la salida de camiones con cargas de acero destinadas a la factoría de Ferrol, pues la compañía pública ha decidido derivar al norte parte de la carga de trabajo de uno de los petroleros contratados. El conflicto, que llega cuando los astilleros gaditanos comenzaban a remontar de una enésima crisis, tiene claros tintes políticos. El Parlamento andaluz aprobó el miércoles una declaración institucional para reclamar a la compañía el mantenimiento de las horas de trabajo e instándole a que aclare «qué pretende hacer con las plantas de la Bahía de Cádiz y que explique de forma clara su planteamiento sobre la carga de trabajo de los petroleros Suezmax y sobre los contratos que están pendientes de consolidar».

Incluso la presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha emplazado al presidente del PP-A, Juanma Moreno, a que «dé la cara por Andalucía» y se una a todos los partidos para defender a los astilleros gaditanos. Este lunes en el Congreso volverá la agitación política en busca de revertir la decisión empresarial.

En cuanto a Abengoa, también el Parlamento andaluz salió en defensa del mantenimiento del empleo en la nueva compañía surgida tras sortear el concurso de acreedores. La Junta ha mantenido un perfil discreto en este proceso, por evitar interferencias en las complejas negociaciones, pero una vez despejado el horizonte se apresura a apretar para defender los puestos de trabajo y se esperan reuniones en breve con los nuevos directivos.

Una estrategia en marcha

La Consejería de Empleo, Empresa y Comercio, que dirige José Sánchez Maldonado, tiene lanzada una 'Estrategia industrial de Andalucía 2020' que se espera concretar antes de fin de año en la constitución de una Mesa por la Industria, donde se establezcan las prioridades, y la firma de un pacto que dé envergadura al compromiso.

El documento base se plantea como objetivos «convertir a la industria andaluza en el motor del nuevo modelo productivo», a través de la mejora de la competitividad, la innovación, la presencia internacional y la cualificación de los recursos humanos «capaz de generar empleo estable y de calidad».

La estrategia analiza fortalezas y debilidades, analiza áreas de oportunidad por sectores (en salud, industria ambiental, bienestar, alimentación, energía y transporte) y propone medidas distribuidas en ocho ejes: para lograr una industria eficiente y competitiva; establecer tecnologías facilitadoras, empresas innovadoras y generadoras de empleo, proyección exterior, educación, talento y entornos creativos, innovación social, trabajo en red e infraestructuras.

El sector tiene actualmente unas 30.000 empresas, el 6,6% del total y da empleo a 186.400 personas, el 7,3% de la población ocupada. Otras 84.000 empresas dan soporte a las industriales.

En el horizonte 2020 la Junta aspira a conseguir que «el conocimiento y la innovación sean la base de la competitividad» de una industria que «usen de forma eficiente el capital territorial, integradas en cadenas de valor global internacionales y responsables con la sociedad andaluza y su medio ambiente».

El reto es ahora pasar del papel a la realidad los programas que se delimiten.