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Los Presupuestos andaluces salvan el debate de totalidad gracias al apoyo de C's

La consejera de Hacienda pasa junto a la presidenta de la Junta para dirigirse a la tribuna.
La consejera de Hacienda pasa junto a la presidenta de la Junta para dirigirse a la tribuna. / EFE
  • Montero defiende unas cuentas «en defensa de las clases medias», mientras el PP-A denuncia el «infierno fiscal» de la comunidad

Los Presupuestos de la Junta de Andalucía quedaron fijados tras superar ayer el debate de totalidad, gracias al apoyo de Ciudadanos, tras un largo debate parlamentario. Lo abrió la consejera de Hacienda, María Jesús Montero, bajo el impacto de la victoria de Trump, llamando a un «compromiso por encima de cualquier interés partidista ante los vientos desfavorables» de EE UU, en defensa del «estado de bienestar, la fiscalidad progresiva, igualdad entre géneros y razas, la solidaridad entre territorios». Para cerrar, la consejera recurrió a Obama y la apelación de éste a defender a las clases medias como motor del crecimiento económico, a quienes, dijo, se dirigen estas cuentas.

Tras el pormenorizado detalle del contenido del Presupuesto, bajo el eje argumental de «dar un respiro a las clases medias», orientarse hacia el empleo y la recuperación y de ofrecer una singular estabilidad política, pues sólo cuatro comunidades los tienen aprobados, la consejera entabló un intenso debate con la portavoz del PP-A, Carmen Crespo, que llegó a acusarle de «dar un mitin» en su «carrera» para suceder a Susana Díaz.

Crespo dijo que los presupuestos no están provincializados para ocultar el déficit de convergencia entre las provincias y criticó que la presidenta no ha aceptado la propuesta de diálogo hecha en una carta por su presidente, Juanma Moreno, a Susana Díaz. Montero respondió que había sido enviada después de presentar la enmienda de totalidad. Crespo zanjó que la respuesta llegó con el pleno ya convocado.

La portavoz del PP buscó las vueltas a las cuentas públicas en cuanto a creación de puestos de trabajo, dijo que la no ejecución de inversiones cuesta 196 mil empleos; en lo que llamó 'infierno fiscal' andaluz, porque sostuvo que el 'error de salto' en el impuesto de sucesiones se mantiene, y en la continuidad de la 'administración paralela' y el elevado número de altos cargos.

Montero replicó que la enmienda del PP-A, a la que afeó que sea de «cuatro folios para un presupuesto de 33 mil millones», es al Gobierno de Rajoy y le conminó a acudir con la Junta para reclamarle más financiación, más planes de empleo, o la inclusión como tales de las políticas activas de empleo. Aseguró que Andalucía tiene menos altos cargos que otras comunidades gobernadas por el PP, pues cuenta con uno por cada mil habitantes, mientras Galicia tiene uno por cada novecientos. Tampoco ganan más, dijo, y citó al Ayuntamiento de Málaga, donde afirmó que el 30% de sus directivos cobran más que la presidenta de la Junta.

Crespo atacó también con la polémica jornada de 35 horas para los funcionarios. Se mostró dispuesta a «lo que haga falta» por «lealtad institucional», pues el Gobierno andaluz insta al PP a intentar evitar que el Gobierno central paralice en acuerdo, pero desveló que en el Presupuesto figuran 37 horas y media.

La portavoz popular se mostró dispuesta a retirar la enmienda de totalidad «si quitan la fusión hospitalaria, suben al 5% educación, bonifican gradualmente el impuesto de sucesiones y si pagan a los empleados públicos el 50% año que viene», pero la consejera no recogió el guante.

El debate con la presidenta del grupo parlamentario de Podemos, Carmen Lizárraga, tuvo un tono más técnico, que la consejera celebró después de «comprender» que no fuera la portavoz del grupo, Teresa Rodríguez, la encargada de la tarea.

Lizárraga dijo desconfiar de las cuentas, que son «verdades a medias», habló también de fiscalidad, proponiendo una reforma del tramo autonómico, sobre la que Montro se mostró dispuesta a tratar, y llegó a decir que «los andaluces han perdido 1.225 millones por la corrupción y la mala gestión de Susana Díaz». Ofreció a la Junta que «retire sus presupuestos y los traiga con la renta universal». Compete al Gobierno de Rajoy, replicó Montero.

Antonio Maíllo, en la defensa de la enmienda de IU, rechazó el presupuesto que «continúa y profundiza en errores vigentes», «enmendado por la realidad» de precariedad, desigualdad, pobreza y 28% de paro.

El líder de IU cuestionó las cifras y aseguró que no hay voluntad de cumplimiento, que se ha congelado partidas de ejecución obligatoria, como la Patrica, las transferencias a las universidades o la renta mínima de solidaridad y llamo a Susana «San Pedro» Díaz por renunciar a bajar del millón de parados y por no blindar el estado del bienestar. Montero lamentó su posición, dijo que «hay más encuentros que divergencias» entre las formaciones de izquierda, sobre las que llamó a una defensa común política, y dijo que las posiciones de IU podían incluirse por enmiendas parciales.

Juan Marín, de C's, cerró con una defensa de sus conquistas en el proyecto y anunció enmiendas.