Ideal

EL RAYO VERDE

Atención primaria

La crítica a la Sanidad no nos va a abandonar nunca, háganse a la idea políticos y profesionales. Lo deseable es que sea justificada, porque la confianza es la base del sistema y hay que alarmar lo justo a los más vulnerables, los pacientes; que no se instrumentalice para ganar votos y, sobre todo, que sea constructiva, que quiera mejorar sobre la base de todo lo positivo que hemos conseguido, porque es evidente que muchísimos países querrían tener la sanidad pública de la que gozamos. Véase el Bloomberg Health Care Efficiency Index, referido al conjunto de España.

Yo soy muy fan de la medicina pública, porque mis experiencias hasta ahora, aun las más horribles, han tenido el contrapunto de una atención profesional exquisita. Tras el shock del primer ingreso, no podía comprender cómo nadie dedicaba su vida a convivir con semejantes horrores, hasta que comprendí que no hay mayor felicidad que la de salir por las puertas, entonces con un televisor en los brazos y curado.

Hay gente genial con la bata blanca. Héroes, magos. Entre ellos encontré el otro día en el plató de Canal Sur a un médico de atención primaria, Fernando Fabiani, que ha escrito un libro llamado 'Vengo sin cita' en el que recopila situaciones cotidianas y frases con las que los pacientes describen sus dolencias. Descacharrante en general, viene a reivindicar el centro de salud, la medicina de familia, como un singular espacio en el que curar no sólo con medicamentos.

Cuenta Fabiani de los paciente asiduos, esos que cada día aguardan en la puerta, hasta que de pronto dejan de acudir y un día se cruzan por la calle. «Hombre, ¿cómo está?, cuánto tiempo sin verle». «Es que he estado muy malito». «¡Si es que cuando están enfermos no van al médico!», concluye. Sus residentes inquieren si han estudiado la carrera para dar conversación. Pues sí, también, porque cura.

Hay razones para la esperanza. Conviene recordarlo ahora que se cumplen 30 años de atención primaria en Andalucía.